River ganó, es el único puntero del torneo y sueña, como otros tantos equipos, con quedarse con el campeonato ¿Aguantarán los de Ramón? ¿Aguantarán? ¿O patinarán como todo aquel que anduvo por ahí?
No hay caso, che. Nadie se decide a ir por la corona. Parece que hay miedo a tocar la punta. Más vale estar cerquita, por las dudas. Va a estar peleado hasta el final este torneo. Y lo ganará quien muestre más empeño para no equivocarse.
Belgrano le propinó otra derrota a River, de esas que te dejan con la sangre en el ojo. No necesitó de encapuchados ni de Juan Manuel Díaz (?). Entre Barovero y el línea dejaron a River sin punta.
Volvió a perder Boca, Colón sigue en la punta, pero… cómo viene River, eh. En lo que fue, quizás, su mejor producción, derrotó a Newell’s y le sopla la nuca a un líder que siempre está al borde de la patinada.
El destino le jugó una mala pasada a Carlos, tan preocupado por el fair play y los goles ilícitos cuando lo perjudican, que aun con un gol en offside de Gigliotti, su equipo volvió a perder, ahora en Rosario.
Ganaba River. Lo empató Riquelme, quien salió para la ovación (¿su último superclásico?). Al toque, vacunó un Funes Mori (!), desatando innecesarias lágrimas en el DT Xeneize.
En un superclásico más intenso que bien jugado, River se dio el gustazo de volver a ganarle a Boca en la Bombonera luego de 10 años. Sin merecerlo, eso si (?). Pero bueno, los clásicos no se merecen, se ganan.
Ganó River. De todas maneras, no hay lugar para festejos: ya empiezan a tensarse músculos, rechinar dientes, fruncir upites. Se viene el superclásico con Boca (que volvió a defraudar) y poco importa cómo se llegue.
Estudiantes se impuso a Gimnasia en el clásico platense y no sólo es alegría por semejante triunfo, sino que también le sirvió para treparse a la punta, donde Colón todavía resiste ¿Los grandes? Uno peor que el otro…