Si muchachos, aunque no apto para cardíacos, el año 2014 de Huracán terminó muy bien, y es por ello que el quemero residente toma la posta para llevarlos por esa montaña rusa emocional (?).
La Alemania que este domingo jugará su octava final de la Copa del Mundo presenta una contradictoria dualidad: mientras por un lado es un equipo joven, a primera vista tal vez demasiado, por el otro no es un equipo que haya nacido ayer. Por el contrario, arrastra una historia.