Terminamos segundos. Aquello de "el primero de los perdedores" es cierto. Pero Argentina tuvo su mejor equipo desde 1986 y Sabella, con trabajo, dejó un mensaje muy claro al mundo del fútbol local, incluyendo medios que respiraron aliviados con el gol de Götze.
Al fin y al cabo, ¿no era ésto un juego? La voracidad tal vez lo haga olvidar, pero en la medida en que esto no ocurra, el auténtico amante del deporte y la competencia llegará sano a la orilla.