Hace rato que no hablamos de futbolistas zurditos, ideológicamente hablando. La historia de Rachid Mekloufi nos viene de perillas (?) en esta inteligencia.

Rachid Mekloufi
Hemos visto todos a Argelia en el último mundial. También en 1982, donde tenía un equipazo. Juegan bien, tienen un atributo interesante, la mezcla de potencia africana con un tipo de técnica de equipo musulmán, lo cual incrementa ambas características en su articulación. Los futbolistas de la Africa más profunda son también técnicos pero aun hoy acompañan su juego con una ingenuidad que va en desmedro de la calidad. Los equipos del norte del continente, los más cercanos a la civilización, disponen sí de mejor claridad conceptual pero tienen menor rigor físico. Argelia, Túnez, Marruecos, Egipto a veces, arman cada tanto una buena camada de equipos que resumen esta taxonomía que acabamos de inventar (?). Bien, en todo equipo con estas prestaciones emergen los futbolistas que más se destacan, claro. Y Rachid Mekloufiera uno de ellos, pero sin dudas.

Nació en Sétif, Argelia, en 1936. Su historia futbolística comienza en agosto de 1954 cuando un tal Monsieur Setboum notó a un jugador talentoso que abusaba de las defensas contrarias en un club de allí, el Union Sportive Madinet Sétif. Rápidamente lo recomendaron al Forez Donzy, un club francés de la región del Loire, que hoy encontramos en la Ligue 1. Allí destacaría y un reclutador del Saint Ettiene lo vio y le realizaron una prueba. Mekloufi jamás había pisado algo parecido al césped, jugaba siempre en la tierra y su técnica era depuradísima a raíz de los terrenos hostiles en los cuales se desempeñó. Mientras tanto, Rachid estudiaba. Y, ¿qué estudiaba? Odontología. El fútbol poco a poco lo iba alejando de esta profesión tan pero tan interesante (?).

Al domingo siguiente, primer amistoso, ante Grenoble. Goleada y Mekloufi se anota con tres goles en el marcador. Así, de movida, junto a Eugène N’Jo Léa, un camerunés que era un infierno atacando, goleador impresionante. Entre los dos, una delantera de lujo y bien tercermundista. N´Jo Léa quedaría en la historia del fútbol francés porque junto a Just Fontaine, nada menos, crearon el Sindicato Nacional de Jugadores de Fútbol Profesionales allá en Francia. Este dato sobre la actividad gremial del compañero de ataque de Rachid no es casual. La cuestión es que el argelino se adaptó muy rápido y junto al negro con que el atacaba se hicieron ídolos del Saint Etienne, el club más grande de Francia durante aquellos años que caería en desgracia años después. Pero la adaptación fue muy pronta y se metió de lleno en el corazón de la gente, si tenemos en cuenta que se trata de franceses, gente horrenda (?), más meritorio aun. El primer gol oficial llegaría en Niza, aunque la cosa de golpe no andaba del todo bien. Hasta que en un clásico en noviembre de 1954, jugando un partidazo y anotando dos goles de antología, empezaría a nacer la leyende. De Rachid, tal como lo llamban todos, a el gran Mekloufi.

Saint-Ettiene trabajaba muy bien en la formación de sus fubolistas. Y el equipo con estos talentos rendía sus frutos. Mekloufi-Rikvers-N´Jo Lea era una delantera espectacular. Allí además estaban Tylinski, Ferrier, Peyroche, Goujon y gente de xperiencia como Abbes y Domingo. El tema es que el club consigue su campeoanto de Francia en 1957. Sería el comienzo de un reinado, de la piedra fundamental, ese fue el primer título de Saint Ettiene y marcaría el comienzo de una época de gloria que culminaría en 1981. Mientras tanto, 10 títulos de liga, 6 copas de Francia y un subcampeonato en la Copa de Campeones de Europa, la actual Champions, perdiendo en Hampden Park ante Bayern Múnich, en ese equipo estaba, y era figura, nuestro Osvaldo Piazza. El tema es que Mekloufi en 1957 fue el primer jugador en la historia de Les Verts, en anotar un gol internacional, fue ante el Glasgow Rangers y ante 80.000 personas, un zapallazo al ángulo desde 30 metros.

El tipo era ídolo, muchas más vueltas no había. Saint Ettiene empezaba a construir su hegemonía y el argelino era el salto de calidad, la cuota de talento, el tipo a seguir. Estaba a la altura de Raymond Kopa, de Just Fontaine. Pero pongámonos un segundito en contexto. Atemos cabos, el año, 57, los países nombrados, Francia-Argelia, qué nos da? Bardo (?). Tras la guerra de Indochina, fueron bastantes los soldados argelinos que empezaron a considerar que era el momento de obtener la independencia para Argelia. El sistema de competición de la guerra (?), era de guerruilla y y enfrentamientos contra el ejército francés y las unidades adicionales de origen local llamadas harkis. En Argelia, decís harkis y decís traidor. En Argentina decis Sarkis y decis como comí la concha de la lora (?). El problema había comenzado en 1954, justo con la llegada de Rachid a Francia. Desde allí se daria una extensa lucha, bastante sangrienta, que culminaría con la independencia de Argelia en 1962. Si quieren pueden ver la espectacular película de Gillo Pontecorvo, La battaglia di Algeri, La Batalla de Argel para nosotros, una comedia de enredos muy divertida (?).

En 1958 la colonización francesa continuaba y ello implicó que Mekloufi estuviera preseleccionado para disputar el mundial que se iba a disputar en Suecia. El 14 de abril de 1958 Mekloufi se las toma del Saint Ettiene. Ya vengo, dijo, au revoir, voy a comprar cigarrillos. Pero no, junto a otros argelinos se unió al Frente de Liberacion Nacional, el FLN, fundamental en la descolonización de los argelinos. La partida, insólita, jugaba Saint-Ettiene contra Béziers y se golpea la cabeza accidentalmente con su compañero camerunés de ataque. Al hospital. Dos compatriotas suyos, Arribi, del Lyon y Kermali del Avignon, de Sétif, como Rachid, pasan por el hospi y se lo llevan, de contrabando a la frontera suiza para pasar a Ginebra. Siempre se pensó que Mekloufi había simulado su lesión, salió todo demasiado redondo, él lo negó siempre, pero andá a saber.

La cuestión es que Mekloufi aparece en Túnez y su labor era juntarse con futbolistas exiliados argelinos para representar a una Argelia independiente. Este es el famoso FLN Team, el equipo que, bajo el comando del mejor jugador argelino de todos los tiempos, no Zidane no, Rachid Mekloufi, decidió alejarse de la opresión francesa para representar a su patria de manera libre. Fennecs, este es el apodo de Argelia aun hoy, era un equipo glorioso armado por futbolistas de talento pero de un compromiso libertario aun superior. Entre 1958 y 1962 jugaron 91 partidos. FIFA por supuesto no lo reconcía, los franceses los querían matar. El equipo era un fiel represetante de la propapagnda independista y jugaba amistosos en Europa, Asia y Africa con este fin. En 1963 pasaron a ser el Seleccionado de Argelia, con la independencia consumada. Mekloufi, que había sido considerado un desertor, logró la aministía y pudo retomar su carrera.

Mientras tanto un nuevo presidente asumía en Saint-Ettiene, Rogers Rocher (?). Su único objetivo: repatriar a Mekloufi. Hubo alguna resistencia y se fue al Servette un añito. Por entonces Les Verts habían descendido y la idea era volver con todo y reventar al estadio. El horno no estaba para bollos, De Gaulle se había comido un atentado, había amenazas terroristas por doquier. Pero este Rocher estsaba decidido a traerlo. Y un día, sin mayores anuncios, aparece en el field. Y la cosa estaba dividida, muchos lo insultaban por consdierarlo traidor, otros se rendían ante su talento y la gratitud de unos años atrás. Y la cosa siempre funciona así, si rendís chau. Y al ratito Mekloufi se anota con dos pepas, Saint Ettiene gana 4-0, el regreso a la gloria, olvidate, ni un insultito más.

Su viejo formador, John Snella, regresa con él. Ganan un título en 1964, otro tres años más tarde. Mekloufi era el mejor jugador del país y llegaría a 1968 con la chance de retirarse con todos los honores, obteniendo una copa de Francia. Se retiraría en el Bastia y enseguida desde allí comenzaría una carrera como entrenador, siendo el coach de Argelia durante buena parte de la década del 70 y quien manejara a ese gran equipo del mundial de España 1982, recordemos siempre la chanchada que hicieron Alemania y Austria en aquella justa deportiva.

Mekloufi vive, por lo menos hasta que escribimos este post (?). El mismo que estuvo en la cumbre del fútbol francés y que todo el mundo esperaba que condujera a los galos a obtener su mundial en Suecia. El mismo que una noche de abril se escapó para armar el equipo del Frente Nacional de Liberación de Argelia. El mismo que se ocupó de buscar 30 profesionales que acompañaran este sentir idelógico y emancipador, el sueño de la patria liberada. El mismo que convenció a estos futbolistas, quienes ofreciern durante muchos años fútbl del mejor vuelo. Mekloufi había dado un ejemplo en aquel escapa insospechado, armar un equipo revolucionario en un contexto de guerrar de independencia. Pocas veces encontraremos mayor compromiso desde el fútbol como este.

Lo mejor fue que Rachid tocó el cielo con las manos, se fue a liberar a su país, volvió, fue perdonado y puso a su equipo de nuevo campeón y en los primeros planos. De los 91 partidos que jugó el FLN Team ganó 65, incluida una paliza a Yugoslavia 6-1, según dicen, el mejor partido en la historia de Argelia. Los Fennecs paseaban su fútbol y su compromiso por el mundo, aunque la FIFA y el gobierno francés los quisiera poco menos que matar. Y para que esto fuera así, la gigantesca figura de Rachid Mekloufi no puede pasar desaparecidida. En el documentan Rebeldes del Fútbol, Eric Cantona decidió que era necesario contar su historia, y allí está, perfectamente narrada. Sin dudas, este reconocimiento por parte de un francés, dimensionan como pocos su figura.

Fue un jugador grandísimo. Y puso su fútbol al servio de la liberación de su patria. Y mezcló talento y compromiso y el resultado acompañó, Argelia salió de la opresión. No tomó las armas, colaboró desde su su situación. Su situación: futbolista. Y una vez consumado ese trabajo retornó a sus funciones: romperla en un fútbol de elite. Y lo hizo. No necesitaba declamar nada, vender humo, nada, solo jugaba, jamás le sacaron una amonestación siquiera en su carrera. Solo jugaba y jugaba. Y cuando hubo que poner el cuerpo otro objetivo, totalmente superador, lo hizo. Y lo hizo jugando. Hoy, acá, humildamente, decidimos recordar a Rachid Mekloufi, sujeto fundamental en la historia del fútbol mundial.


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