Cada vez, menos movido el mercado aquí. El Real Madrid sigue guardando su as en la manga, mientras que el Barcelona parece apuntar más a mirar a su propia cantera para el armado de la plantilla que afrontará la próxima temporada. Igualmente, esto último no es tan así, ya que los catalanes han sumado a préstamo a Sergio Araujo, que va a arrancar jugando en la filial B. Decíamos que los Merengues todavía no desembolsaron ninguna millonada para hacerse con alguna figura rutilante, aunque hace semanas que vienen insistiendo por Luka Modric, que anda con ganas de cambiar de aires. Resulta que el croata desapareció de la pretemporada que inició el Tottenham. Todos daban el pase por hecho al Madrid. Más cuando André Vilas Boas declaró que no veía con malos ojos la venta, dado que buscaban fondos para traer algún delantero. La cuestión es que Modric reapareció entre los Spurs, ya retomó los entrenamientos con sus compañeros, fue multado y terminó pidiendo disculpas ¿Se habrá caído el pase?

El que se reforzó fue el Valencia. Y a expensas del equipo de Mourinho. En primera instancia, compró la totalidad del pase de Sergio Canales, quien jugó a préstamo en Mestalla la última temporada. Por otra parte, adquirió a Fernando Gago, quien estaba colgado en Madrid. Tendrá como compañero a Ever Banega, en lo que puede ser una medular interesante con vistas a todo lo que es Selección Nacional ¿El resto? El Sevilla adquirió a un juvenil francés que, dicen, tiene mucho futuro. Se trata de Geoffrey Kondogbia, que llega libre del Lens. Además, nuestro compatriota Juan Neira, de Gimnasia LP (de último paso por Lanús), jugará a préstamo en el Valladolid, recientemente ascendido a primera.

Como dijimos en el número anterior: el Calcio siempre nos va a aportar transferencias de las que hablar. Siempre y cuando hablemos de cantidad, y no de calidad. Sin ser una cosa de locos, revolvió un poco más el mercado que otras ligas. Empezando por los grandes, la Juventus adquirió a Alberto Masi ¿Ggguien so’? (?) Se trata de una de las figuras del Pro Vercelli, que logró el histórico ascenso a la Serie B. Y hablando de la Vecchia Signora, está haciendo todo lo posible por arrebatarle a la Fiorentina a Stevan Jovetic, capitán y figura de los Viola, quien desespera por ir a la Juve, pero desde el Artemio Franchi la están haciendo difícil. Quizás no quieran repetir lo que pasó con Roberto Baggio en su momento. Además, el equipo de Conte, que viene incorporando a lo pavote (?), se está disputando con la Roma a Mattia Destro, delantero del Siena, que es el protagonista de la novelita del verano en el Calcio.


¿Vuelve?

Nos vamos a Milan, para hablar de rumores. Más que nada, en el equipo de Allegri, que viene desprendiéndose de muchas de sus figuras (Seedorf, Nesta, Grimi Inzaghi, Gattuso, Thiago Silva, Ibrahimovic). Ahora que ingresó algo de dinero, van a poner todas sus fichas al regreso de Kaká, sin lugar en el Real Madrid. El mandamás Galliani reconoció que ya están charlando con el jugador, que anda con ganas de volver al lugar donde supo alcanzar su esplendor. Por lo pronto, el brasileño no ha sido convocado a los amistosos de su equipo. Además, para reemplazar a Zlatan, anduvieron sondeando a algunos delanteros: Alexis Sánchez – ya los sacaron matando (?) -, el belga Axel Witsel – Benfica pidió 40.000.000 de euros (!) – y Nicklas Bendtner – sin lugar en Arsenal, aparece como la chance más firme -.

Por último, han llegado argentinos a rolete (?) al Calcio en estos últimos días. En primer lugar, el Atalanta se clavó trajo de Independiente a Carlos Matheu y a Facundo Parra. Otro que se fue del Rojo es Julián Velázquez, pero su destino será el Genoa. Quien llega a Italia también, aunque proveniente de Racing, es Lucas Castro, que recaló en el Catania . Veremos cuál se adapta, y cuál se vuelve en 6 meses (?).


¿Qué onda los dirigentes en Italia?

En Inglaterra son todos rumores. El único que hizo contrataciones fue el Chelsea, que incorporó al otro Hazard, Thorgan, el hermano malo (?), proveniente del Lens. Además, acaba de consumar el traspaso del brasileño Oscar, del Inter de Porto Alegre, por el que debió desembolsar 25.000.000 de libras esterlinas. No conformes con esto, están en la búsqueda de Hulk, que seguramente no continúe en Porto para la próxima temporada. Se van armando los Blues, eh. Habrá que ver qué hace Di Matteo.


El mercado europeo de pases. Pt.III

Fernando Marino 0

Vamos aproximándonos al cierre del mercado de pases europeo, y no hay mucho de qué hablar, realmente. Pero como estamos entrando en etapa de definiciones, además de reportar las novedades en cuanto a transferencias, les contaremos los rumores más rimbombantes (?).

Oscar. Nueva figurita para Abramovich

Yéndonos a Manchester, el City está lidiando hace rato con el Arsenal, para que le suelten a Robin Van Persie. El holandés adepto al nazismo (?) ya avisó que no va a renovar contrato. De movida, Wenger se puso rígido, pero el delantero está con muchas ganas de cambiar de equipo, así que es muy difícil que vuelva a vestir la camiseta de los Gunners. En la vereda del United dicen que el club va a hacer una oferta imposible de rechazar por el joven brasileño Lucas Moura, del San Pablo. Desde Brasil afirman, indignados, que es todo invento de la prensa inglesa.

Volvemos al Arsenal. Los londinenses quieren sumar a Santi Cazorla a toda costa, mientras que Wenger ya descartó la llegada del francés Yann M’Vila. Hasta se rumorea un nuevo retorno de Thierry Henry. Por el lado del Liverpool, como siempre, se menciona falopa (?): Joe Allen (galés de 22 años, jugador del Swansea, que se encuentra con el equipo olímpico de Gran Bretaña) y Clint Dempsey. Y para traer falopa, hay que despachar falopa. Es que andan diciendo que no saben a quién encajarle el paquete Andy Carroll (por el cual se pagó bocha de guita en su momento). Tottenham, mientras espera la resolución del caso Modric, busca arquero (Hugo Lloris es el candidato) y delantero (suenan Marco Borriello, Adebayor, Hulk y Leandro Damiao).

Para cerrar, el que va a jugar en la Premier es Claudio Yacob. Más precisamente, en el West Bromwich Albion. Para esto, tuvo que superar una prueba, donde evidentemente anduvo bien. Veremos cuánto tarda en camarillearla (?).

En lo que respecta a pases llamativos que involucran a ligas menores, tenemos algunas perlitas. Como la de Pablo Mouche, que abandona Boca para jugar en el poderosísimo (?) Kayserispor de Turquía. Juan Manuel Insaurralde también deja la Ribera para jugar en el Spartak de Moscú. Hablando de argentinos cagados de frío (?), Marcos Rojo abandona Rusia para jugar en el Sporting de Lisboa, quienes pagaron 4.000.000 de euros. El que abandonó sorpresivamente la Premier, fue el australiano Tim Cahill, que deja el Everton para jugar en el New York Red Bulls de la MLS (todo, a cambio de 1.000.000 de euros). Y si hay un rumor, adivinen a quién involucra. Y, sí. Dicen que el PSG está preparando una oferta de unos 40.000.000 de euros para quedarse con Modric. Sería demasiado.


La vorágine mediática del fútbol hace que hoy en día en el Club Atlético River Plate no se piense en otra cosa que en el resonante éxito en la Copa Libertadores Sub 20 (?). Sin embargo, en LR! profesamos que saber recordar lo malo también es tener memoria, y nos proponemos repasar aquella lejana y olvidada gesta (?) de River en la B Nacional. Mucha agua ha pasado bajo el puente desde entonces: muchos de los que aquí aparecen como aliados y compañeros hoy ya son acérrimos enemigos. Pero nosotros somos como los hijos de padres separados, que los quieren ver juntos a cualquier costa, aunque se caguen a bifes o tengan catorce amantes (?). Si para desparramar las culpas de la pérdida de la categoría la cantidad de cincuenta resultaba exigua, para endilgar méritos queda un poco exagerada: cerramos en treinta. A diferencia de la prudencia con que se manejaron nuestros secuaces que compilaron la lista de responsables del 26-JJ (?), el orden numérico planteado aquí SÍ implica una evaluación del aporte relativo de cada galardonado. La grilla final fue confeccionada por una sofisticada herramienta cibernético-matemática, el algoritmo de la noche (?).

Aquí están, estos son, los responsables del Ascenso.


“Mirá, mirá, mirá, sacale una foto”

30. Alí Aguilar y los 49 responsables

Pura lógica. Porque si todos ellos no hubieran contribuido para que River descendiera, el Millonario no hubiese podido conocer las mieles del ascenso (?)

29. Daniel Vila

Porque con su avivada del público neutral el presidente la AFA Twilight Zone (?) permitió que volvieran los visitantes a la categoría, y alteró la fisonomía del campeonato. Muy distinto habría sido todo si River hubiera debido afrontar la temporada sin el fervoroso aliento que recibió de sus hinchas por todo el país. Por errar el penal contra Racing en la Copa Argentina y permitir que el club se concentrara en el objetivo principal (?).

28. Martín Aguirre

Uno de los aportes más importantes desde el banco de suplentes, junto con el de cierto gemelo (?). Quizá jugó menos de lo que hubiera merecido, la llegada de Ponzio (y también la de Trezeguet, que en muchos casos le restó un jugador al mediocampo) lo relegó bastante en la consideración de Almeyda. En el tramo inicial del torneo fue determinante para que River arrancara peleando el título, algo que retrospectivamente parece obvio, pero que no estaba para nada garantizado de antemano. Sumó algunos goles definitorios, incluido un doblete contra Huracán en un cotejo que River arrancó perdiendo. Tuvo la virtud de adaptarse a lo que reclamaba cada partido de los que le tocó jugar: podía ser un stopper adelantado cuándo el rival presionaba, y casi un delantero más cuándo se abogaba imperiosamente por un triunfo.


El arco más grande del mundo

27. Hugo Orlando Gatti

Porque aportó al orgullo pelotudo del hincha(?) al afirmar que un River que no iba ni puntero en la B jugaba mejor que el Boca de Falcioni, holgado líder de Primera División. Porque no se ofreció para volver a ponerse los guantes, algo que hubiera sido factible teniendo en cuenta el personaje. Hasta imaginamos sus declaraciones: “Soy el arquero que River necesita para volver a Primera”, “Hace cincuenta años que soy el reemplazante natural de Carrizo (?)” o “Siempre me quedó como cuenta pendiente consagrarme con las gallinas”.

26. Crespo, Aimar, Saviola y D’Alessandro

Porque si volvían todos ellos River ascendía en la fecha 25 (?), pero las internas y la lucha de egos en el plantel hubieran condenado al club a jugar la próxima temporada ni en la “A” ni en la “B”, sino en el Teatro Maipo.

25. Daniel Vega – Leandro Chichizola

Porque mantuvieron su repertorio de cagadas en un nivel tolerable para las normas ISO (?). Porque con muchas menos condiciones que JP Carrizo se desempeñaron aceptablemente ante una exigencia emotiva permanente, muy propensa a motivar los errores infantiles, irreparables en el caso de los arqueros. Jugaron casi la misma cantidad de partidos (20 Vega y 18 Chichizola, balance que se invierte a 21 y 22 en favor del más joven si se cuenta la Copa Argentina). Momentitos cumbrecito de cada uno: Chichizola atajó un penal importante contra Gimnasia de La Plata. Vega supo aceptar que no tenía manos (?) y tapó una muy buena con los pies ante Boca Unidos.

24. Chacarita, Independiente Rivadavia y Desamparados

Por ofrecerle una bienvenida amigable al via crucis riverplatense. Porque de haber tropezado ante estos rivales en esas jornadas iniciales, River hubiera tenido que lidiar con titulares de prensa sensacionalistas que remarcaran su posible descenso a la B Metropolitana. Por darle un nuevo envión a la campaña en el inicio de la segunda rueda, cuando River venía medio maltrecho. En el caso de Chacarita y Desamparados, ganándole a Central en las últimas dos jornadas, a pesar de irse al descenso, se ganaron el derecho a darle nombre a alguna filial pedorra del interior (?).

23. Juan Antonio Pizzi

Porque la hiperrecontramufó cuándo -después del 0-0 en el Gigante- garantizó el ascenso. En ese momento a Pizzi se lo elogió porque transmitía seguridad mientras que Almeyda supuestamente le descargaba sus dudas al plantel. Semanas después, ya en pleno derrumbe, Juan Antonio quiso dar un shock de confianza manifestando su pálpito de que uno de los dos de arriba se caía en la última fecha: cabe reconocer que eso fue estrictamente cierto (vease: “ 6. Instiputo”).


Los 30 responsables del ascenso de River

Miguel Molina y Vedia 0

Ya hubo ocasión para rememorar el escarnio del descenso y repartir culpas. Hoy toca resarcirse celebrando a los partícipes necesarios de un logro modesto pero inolvidable en la historia de River Plate.

La confianza del gran gendarme mundial, otra clave del ascenso

22. Ramiro Funes Mori

Por demostrar que esa carga genética podía servir para algo y envalentonar a su hermano. Por bancarse la responsabilidad de ser titular a pesar de su juventud e inexperiencia. Por reconocer sus limitaciones en el manejo de la pelota y revolearla mil veces antes que perderla en una situación irremontable. Por su capacidad goleadora (?)

21. El post de Giggs bosón de Higgs

Porque está en el origen de todo lo que hay en el universo, incluyendo este ascens o. Porque se ocultó hasta después de que se obtuvo el campeonato, para no mufarla (?)

20. Quilmes

Porque hizo causa común para incentivar a los rivales de Instituto y Central y -dividiendo gastos como en un carpool (?)- ayudó a ganar el campeonato económico. Porque buscó su beneficio pero siempre lejos de River como para no sumarle presión. Porque cuándo venía degollando rivales a pura goleada, en el Monumental esbozó un planteo tímido, y renunció a una victoria que no sólo hubiera sido probable, sino que le hubiera complicado muchísimo las cosas al Millonario. Por el triunfazo contra Instituto de visitante cuándo muchos lo imaginaban ya resignado a la Promoción.

19. El Maestrico González

Porque sabedor de que para un jugador de su temperatura pectoral atildado estilo era impensable sostener una temporada entera en gran nivel apareció lo justo y necesario. La rompió contra Quilmes en la Copa Argentina cómo para que Almeyda se acordara de su existencia alguna vez, y no para pedir el 225 (?). Fue justo diez días antes del partido más importante del torneo, contra Instituto en el Monumental, en el cual el venezolano fue la figura de la cancha. Con eso basta para incluirlo en este recuento.

18. El Ogro Fabbiani

Porque más allá de alguna declaración mediática, no insistió demasiado en volver en un momento que el Kaiser estaba tan regalado que le hubiera hecho contrato a Loeschbor y el chileno Escalona (?). Por gastarse la sorpresa del gol de media cancha justo una semana antes de ir al Monumental y eximirlo a Vega de una humillación que hubiera sido irremontable para el guardavalla y para el equipo, una réplica potenciada del gol de Jonathan Ferrari a Carrizo.


Dentro de poco lo van a odiar todos, acuerdensé lo que les digo

17. Sergio “Maravilla” Martínez

Porque es hincha de River, y porque hoy en día está en más lugares que Droopy. Por ende, no podía faltar acá (?). Igual si llega a competir con Pipino Cuevas en la Libertadores del Bailando (?) el corazoncito gallina va a estar dividido.

16. Peluca

Porque fue el tábano que con el aguijoneo de la crítica constante permitió que River no se durmiera jamás y corrigiera sus errores. Porque le va a molestar mucho verse en el listado (?).

15. Ezequiel Cirigliano

Porque en la primera rueda se bancó el medio prácticamente sólo: quizá eso de que el arco de River es el más grande del mundo sea tocuén, pero Cirigliano constató que el mediocampo del Monumental puede ser el más ancho del mundo, más cuando detrás tenés una defensa que no te brinda seguridad. Porque siempre fue fiel a la premisa de pisarla y jugar por abajo, aún bancándose los murmullos de los plateístas que perdieron el paladar negro en el juicio de división de bienes (?). Porque en el trecho final de la temporada se bancó un quilombo personal serio y la pérdida de la concesión del Sarmiento y el Mitre (?).

14. Los delanteros de Boca Unidos

Por extensión, vale como reconocimiento a todos los delanteros que se perdieron goles increíbles ante River. Porque ayudaron a revivir una sensación que se había esfumado en los últimos años en Primera, esa de que los rivales se achicaban ante el arco millonario. Se habló mucho de la enjundia especial con la que muchos clubes de la divisional le salieron a jugar a River, pero probablemente ese dificultad se haya contrapesado -o incluso en el balance lo haya favorecido- con el miedo escénico de jugadores que mientras encaraban un mano a mano pensaban “soy un tronco en el Monumental, lo erro seguro”.

13. Lucas Ocampos

Porque afrontó con naturalidad un desafío que hubiera quemado a muchos pibes, por más talento que poseyeran. Titular desde la primera fecha y fuera de su posición habitual, aportó habilidad y desborde cómo si hubiera nacido pegado a la banda. Fue clave en muchos partidos desde el comienzo del campeonato, como si no le pesara debutar. Cuándo tuvo cierta merma en su rendimiento y perdió la titularidad, supo ser determinante ingresando algunos minutos como contra Boca Unidos o Almirante Brown.


“Gabbo, Ponzio y Paco de Lucía me dejaron sin trabajo”

12. Leonardo Ponzio

Porque su llegada equilibró el mediocampo. Más o menos, como dice Agente Oso (?). Sin que nadie lo pidiera, y sin haber dejado un recuerdo especialmente bueno (ni malo) en su primera etapa en el club, dejó una de las ligas más taquilleras del mundo para ayudar a conseguir un ascenso que ya se sabía que no estaba garantizado. No sólo se destacó como doble cinco, sino que las circunstancias lo hicieron también desempeñarse como lateral derecho o líbero de una defensa de tres. En todas rindió aceptablemente. Con un golazo de larga distancia ante Desamparados abrió un partido a priori accesible que venía complicado. Después se cobró ese éxito pateando mal y de cualquier lado durante las fechas siguientes, pero hay que reconocer que en el tramo final comprendió sus limitaciones y no se excedió en el recurso. El estallido de sus hemorroides contra Boca Unidos, bromas aparte, fue un signo de su entrega incondicional en pos del objetivo.

11. El Chavo Fucks

Porque fue la medida de lo bajo que se había caído. Algún desprevenido podía notar que se seguía jugando once contra once, en un terreno rectangular, que los jugadores de River usaban una remera blanca con una banda roja en diagonal, y pensar que todo seguía igual. Los insoportables comentarios de Fucks eran la desmentida a esa ilusión tranquilizadora, la prueba de que algo ominoso y terrible había ocurrido, y que había que hacer lo imposible para revertirlo.

10. Sebastian Ereros, “Pupi” Salmerón y Germán Gigena

Por sus tantos claves ante Central, Instituto y Central (?) respectivamente, que sirvieron para aliviar tensiones en Nuñez. Valen como símbolo de todos los que hicieron lo suyo a lo largo de 38 fechas para contener a los rivales directos de River, incluido el Gimnasia de Jujuy picante (?) del comienzo.

9. Rogelio Funes Mori

Uno de los jugadores que, desde que debutó, más incógnitas genera sobre el derrotero ulterior de su carrera. Hasta el día de hoy no queda claro si terminará siendo un Hernán Crespo o un “Tortuga” Fernández. Pero en lo que concierne al ascenso tuvo varios aportes claves. Se entendió bien con Trezeguet, lo cual -dada la importancia del francoargentino- resultó ser una virtud muy redituable. En los últimos partidos, en un contexto caldeado que podría haberlo empequeñecido, mostró sus mejores armas. Fue crucial contra Boca Unidos y Almirante Brown, y pudo haberlo sido contra Patronato, de no haber desperdiciado Domínguez el penal. A su habitual esfuerzo le agregó pericia y -lo más sorprendente de todo-, calma.


“Por esto le erré al cálculo”

8. Los Centrales de Central

Por dar una mano cada vez que River necesitaba que el Canaya perdiera puntos. Valentini: por perfeccionar su especialización en el campo del desconcepto cuándo parecía que no se podía ir más allá de lo que ya había demostrado. Porque ya está para presentar la tesis y obtener el summa cum laude. Lequi y Talamonti: por no volver a River. El Oveja además por venir lo suficientemente lesionado como para que Valentini jugara seguido. Peppino: por tener apellido de payaso luchador y de verdura fálica (?).

7. La hinchada

Desde luego que hablamos del hincha común, porque en River por suerte no hay barra brava (?). Porque soportó estoicamente el peor año deportivo de su vida: llenó estadios propios y ajenos cuándo el Coprosede lo permitió. Alentó y puteó en dosis entendibles. Se bancó la incertidumbre de que nada estuviera definido hasta último momento. Quizá haya sido imprudente el recurso a Bonnie Tyler contra Boca Unidos, pero salió bien, así que desde el resultadismo avieso también rescataremos ese estallido, que de todas maneras, fue mucho menos frecuente que lo podría haberse previsto a priori.

6. Instiputo (?)

Por ser un oponente de nivel futbolístico destacable y -con ello- darle cierta dignidad al logro deportivo de River. Por caerse a tiempo. Por jugar un pésimo partido en el Monumental, cuándo estaba todo dado para que lo ganaran y se encaminaran al ascenso. Por tener la delicadeza de hacerle honor a su bielsismo (?) ante Ferro en la última fecha y perder por tres goles, acercando así al tenso Monumental la tranquilidad de que una remontada era imposible.


Eternamente gracias (?)

5. Fernando Cavenaghi

Por su emocionante regreso al club, por el que peleó hasta el punto de dejar lado diferencias con Passarella que no sólo venían de antaño, sino que el rencoroso presidente se ocupó por efecinquear (?) apenas consumado el descenso. Por los goles, sobre todo en la primera rueda, varios de ellos de factura exquisita, algo de lo que Cavenaghi sabe mucho (?). Porque supo tirarse atrás para generar juego y abrir espacios. Algunos considerarán que otro jugador del plantel -que no es Gustavo Bou (?)- hacía lo mismo con mayor calidad, pero contemporicensé, maeses: Cavenaghi no tiene la culpa de no ser ese monstruo que es Trezeguet. Además de que su retroceso en el campo, sin el virtuosismo innegable del francoargentino, siempre ayudó a descomprimir las murallas defensivas que edificaban los rivales. Un bajón en el tramo final del torneo lo hizo descender algunas posiciones en este listado, pero sería injusto reconocer que su aporte fue uno de los más importantes de la campaña.


“Solo para tí estaba pensado este penal. Ahora lo cobro.”

4. Lunati, Toia, los asistentes y la Ley en general

Como cuando se gana el Martin Fierro, “hay tantos para mencionar, que no quiero ser injusto y dejar a alguien afuera”. Lunati y Toia destacan en nuestra memoria, como brazos ejecutores de la Ley. Tuvieron la sutileza de no parecer indispensables para el ascenso, pero dar algunos empujoncitos necesarios con buena onda y en el momento indicado. Hasta disimularon un poco obsequiando penales que River obviamente iba a desperdiciar (?). Párrafo aparte para los jueces de línea que desempolvaron la casi siempre olvidada recomendación de no levantar el banderín en caso de duda: se comportaron como militantes cartesianos ante cada avance millonario, y como decididos émulos de Aldo Rico en los ataques rivales. Al que botoneó a Damiani en el Monumental, aplauso, medalla y beso.


Eternamente gracias II (?)

3. Alejandro “Chori” Domínguez

Porque aunque se valora el gesto de todos los que volvieron, era el que tenía más para perder. Trezeguet estaba casi retirado y Cavenaghi no tenía donde caerse muerto. El “Chori”, más allá de estar relegado circunstancialmente en Valencia, era una figura idolatrada en más de un club de Rusia, adónde tranquilamente podría haber elegido regresar de querer continuidad. Porque su carácter de no-ídolo -que muchos remarcaron con malicia-, no hace sino engrandecer su regreso: cuándo River descendió nadie pensó “tiene que volver el Chori a sacarnos de ésta”. El mismo inventó ese compromiso. Porque jugando bien o mal, la pidió siempre. Porque jugó mucho mejor de lo que se le está reconociendo en los balances. Por los pases gol olvidados debido a las malversaciones de su amigo Cavenaghi y su némesis (?) Trezeguet. Porque en situaciones de extrema tensión como las que atravesó River en casi todos los partidos, la labor del generador de juego es la más difícil de todas. Un futbolista cuya misión principal es correr y trabar tiene instancias permanentes para descargar sus nervios. Muy distinta es la cosa para aquellos que bajo esa misma presión deben ejercitar constantemente la motricidad fina para gambetear o meter pases gol. Porque se puso el equipo al hombro al final de la primera rueda, cuándo el equipo no daba pie con bola, sobre todo en el Monumental, sobre todo contra Rosario Central, un desempeño descomunal de Domínguez. Porque se notó que los errores que cometió tanto adentro como afuera de la cancha, estaban motivados por su propia condición de hincha y no porque todo le chupara un huevo. Porque tuvo que bancarse que la infame prensa sensacionalista hiciera pública una condición psiquiátrica delicada.


La estampa de un líder (?)

2. Matías Almeyda

Porque agarró el fierro caliente y le gustó (?). Porque tuvo que afrontar la presión más insidiosa que haya sufrido cualquier entrenador del universo y sus alrededores. La obligación de River por ascender era incomparable a la que haya tenido que afrontar cualquier otro club esta temporada. Obviamente no en términos de la dificultad deportiva: ganar la Champions o la Libertadores es más difícil que prevalecer en la B Nacional. Pero sí en lo que hace a la inaceptabilidad del fracaso: el malestar popular que han tenido que afrontar Falcioni o Mourinho por no obtener esos galardones es incomparable al maremágnum que hubiera absorbido al Pelado de no conseguir River el ascenso. Po rque consiguió el objetivo, entonces. Porque aunque es cierto que pudo haberlo logrado con más holgura, también pudo no haberlo conseguido en absoluto: no olvidemos que Rosario Central culminó su primera temporada en la segunda división en el 12° lugar, muy lejos de pelear siquiera un lugar en la promoción. Los que piensan que con la camiseta o los nombres se ganan torneos seguirán ninguneando sus méritos. Porque tuvo que soportar que cada una de sus decisiones, por banal que fuera, estuviera en el tapete. Porque promovió bien a varios jóvenes como Ocampos o Ramiro Funes Mori. Porque encontró la posología perfecta para dosificar al otro Funes Mori, Rogelio. Porque no le tembló el pulso para poner y sacar a todos, sin importar su trayectoria o poder de lobby mediático. Porque jugando bien o mal, River dominó en 33 de los 38 partidos, y eso para el envido son buenísimas (?). Porque consiguió que casi todo el plantel en algún momento fuera pedido para la Selección. Porque tuvo que cargar con las culpas cuándo esos mismos profesionales pifiaban pases de dos metros, erraban goles hechos, les pasaba una pelota mansa por abajo del botín, o perdían una marca en defensa. Porque, aunque -por esa sobreexposición que mencionábamos más arriba- fueron muy comentadas algunas modificaciones que desbalancearon tácticamente al equipo (en partidos en los que Almeyda buscó forzar un desnivel dramático cuando el trámite venía estancado), sacando esos casos, muy recordados pero esporádicos, el técnico hizo casi siempre los cambios que pedía el partido. Y algo más importante: los hizo siempre a tiempo, sin demorarse, dándole al ingresante una cantidad de minutos suficiente para que dejara su huella. Porque aunque tuvo jugadores rutilantes para la categoría, en algún punto se tuvo que arreglar con las figuras que accedieron a venir, sin que se constituyera un plantel balanceado en las diferentes posiciones. Porque estudió a los rivales al pedo, ya que a River le jugaban distinto que a los demás (?). Porque cuándo pescó a uno que sí mantuvo su esquema y propuesta futbolística, lo pasó por encima. En el partido más importante del campeonato, cuando todo parecía anunciar una derrota, o en todo caso un éxito obtenido en base a la suerte o la jerarquía individual, River anuló al prestigioso Instituto principalmente desde lo táctico. El miedo escénico que puedan haber tenido los cordobeses no va en desmedro de los méritos de Almeyda: los jugadores millonarios también estaban nerviosísimos aquella tarde. La propia imprecisión de Trezeguet en la definición del único gol lo demuestra. Fue en el terreno de lo estratégico dónde el local edificó aquella victoria crucial, y el responsable es el depresivo ese (?) que está en el banco.


Trezeguet, preparándose para el partido más importante de su vida (?)

1. David Trezeguet

Antes que nada, por el impresionante plus de jerarquía que le aportó al equipo. Porque cada pivoteo, cada descarga hacia atrás, cada movimiento sin pelota, escondían siempre una profunda enseñanza futbolística. Por esas preciosas definiciones de volea ante Ferro y Almirante Brown. Por todos los goles clave, bah. Por potenciar a Rogelio Funes Mori, tarea ímproba de antemano. Por la tranquilidad y el profesionalismo con que se tomó el objetivo, tolerando las habladurías de que estaba fuera de forma y bancándose ser suplente en más de una ocasión. Porque camarilleó pero en silencio, como Román los grandes (?). Porque cada frase grandilocuente que comparaba el presente con su exitosa trayectoria europea podía parecer demagógica objetivamente, pero sonaba sincera en sus labios, en su evidente emoción por vestir la camiseta del club de sus amores. En el fútbol actual, semejante sensación es impagable. Que ese compromiso venga acompañado de un desempeño deportivo irreprochable lo sitúa a Trezeguet en el tope indiscutible de este recuento.

El post contó con sugerencias de @Don_Pep, @Ernestou y @mvzqz, pero la responsabilidad absoluta de los contenidos es del posteador. A él las puteadas (?).


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