Ni el más optimista hincha de Belgrano se hubiese imaginado una situación así. No fue un partido en el que hubo una gran ventaja futbolística, ya eso es un primer indicio. River, el 5to mejor equipo de la temporada de Primera División, enfrentaba al 4to de la temporada de B Nacional. Entonces si tiene que haber alguna diferencia, aunque sea de categoría. Pero no, el equipo de Jota Jota nunca pudo hacer pesar eso en la cancha y hasta fue un poco inferior al equipo cordobés.

Pero River es su peor enemigo y nunca estuvo a la altura de la situación en la que está jugando. Fue Mansanelli que puso el primer tanto de penal después de una mano muy tonta del paraguayo Román. Belgrano se encontró con el 1 a 0 y un River totalmente descontrolado. Era tal ese desconcierto que en el banco de suplentes Jota Jota lagrimeaba al ver la situación. ¿Con qué cara el técnico puede levantar la moral de sus jugadores si está llorando? Inentendible.

Ya en el comienzo del segundo tiempo, enseguida Pereyra marcó el segundo y todo se descontroló. Con el 2 a 0 un grupo de hinchas de River invadieron la cancha a reclamarle a sus jugadores más compromiso. Pero en realidad lo que hicieron fue enfriar el partido y complicar cualquier tipo de reacción del equipo millonario. Un poco más de veinte minutos estuvo parado el partido y los jugadores tardaron otros diez en meterse de vuelta. O sea, los hinchas hicieron que River perdiese 10 minutos para recuperarse, pero claro… mejor es pedirle “que pongan huevo”.

Ahora River tendrá que ganar por una diferencia de dos goles en el Monumental si es que se quiere quedar en Primera. Para ese partido no contará con Ferrari, Román y Almeyda que llegaron al límite de tarjetas amarillas, también lo hizo (una vez más) Lamela, pasa que San Ballón (?).

Belgrano está ante una oportunidad única: regresar a Primera División y ser partícipe directo del descenso de River, el equipo más ganador de la historia del fútbol argentino. Los Piratas saben que están a 90 minutos de la gloria, es hora de asumir la situación.

Belgrano: 2 Juan Carlos Olave; Gastón Turus, Luciano Lollo, Claudio Pérez y Cristian Tavio; César Mansanelli, Guillermo Farré, Ribair Rodríguez y Juan Maldonado; Franco Vázquez y César Pereyra. DT: Ricardo Zielinski.

River Plate: 0 Juan Pablo Carrizo; Paulo Ferrari, Alexis Ferrero, Adalberto Román, Carlos Arano; Roberto Pereyra, Matías Almeyda, Ezequiel Cirigliano, Erik Lamela; Mauro Díaz; y Rogelio Funes Mori DT: Juan José López.

Goles: PT 25′ Mansanelli -p-(B), ST 4′ Pereyra (B)

Amonestados: Farré, Maldonado, César Pereyra y Ribair Rodríguez (B); Lamela, Román, Almeyda, Ferrari y Pavone (R).

Cambios: ST 0′ Leandro Caruso por Mauro Díaz (R); 27’ Jonatan Maidana por Roberto Pereyra (R); 44’ Mariano Pavone por Funes Mori (R); 45’ +1 Martín Andrizzi por Maldonado (B); 45’ +13 Mariano Campodónico por César Pereyra (B) y 45’ +20 Lucas Parodi por Vázquez (B).

Árbitro: Néstor Pitana
Estadio: Belgrano de Córdoba

Hace historia

La Redó! 0

Belgrano le ganó 2 a 0 a River en la ida por la Promoción y sueña con el ascenso a Primera División. Con goles de Mansanelli y Pereyra el Pirata fue más que el desconocido equipo de Jota Jota. River, ante su hora más crítica, tendrá que salir a matar o morir el próximo domingo.

Arranca la serie de Promoción más esperada del grondonismo. River Plate, uno de los tres equipos que todavía puede jactarse de no haber descendido nunca en su historia, abre la serie visitando a Belgrano.

River se escapó de Buenos Aires y hace ya un par de días que está en Córdoba preparando el partido. Juan José López -que probablmente es quien más entiende de Promociones (y descensos) dentro del “Mundo River” (?)- estaría, al igual que casi todo el plantel, anímicamente devastado por la situación y tratando de resolver este Sudoku (?) cada vez más mortal (pregunta: ¿podría aportarle algo al equipo en esta situación un tipo como el Pato Fillol?).

Jota Jota no planea hacer grandes cambios en la estructura del equipo, que mantendrá ese corte defensivo-inofensivo que caracterizó al Millonario durante el Clausura. Arano será titular y no se definirá sino hasta último momento la delantera; de entre Pavone, Caruso y Mauro Díaz al menos uno será suplente.

El local, Belgrano, está a mil (?): es cierto, jugó la Promoción un millón de veces (en realidad cinco en once temporadas que tiene este sistema), pero esta es especial. De esas cinco promos que jugó, tres las ganó (dos para mantenerse en Primera, una para ascender) y dos fueron derrotas (las dos últimas ante Racing y Central).

Aquellos que estén interesados en conocer el perfil futbolístico del equipo cordobés pueden consultar este excelente post de Pablo. Por lo pronto, Zielinski y los suyos están ante una oportunidad única: habiéndose disminuido las diferencias de preparación entre Primera y B Nacional (ya lo dijo Cappa, ¿no? “Villa Dálmine está igual de preparado que el Barcelona”), los Celestes saben que ganarle a River no es imposible ni mucho menos. Es cierto, hay diferencias en la calidad técnica de un equipo y otro pero si al poco o mucho fútbol que tienen los cordobeses le agregan una moral por las nubes… el final de la película está más que abierto, así que no queda otra que sentarse a disfrutar sufrir


“Quisiera ser grande”

Pep 0

El nuevo título conseguido por Vélez Sársfield ha vuelto a poner en el tapete (?) la discusión sobre “Los 5 grandes del fútbol argentino“. Algunos opinan que el CAVS ha superado a Racing. Otros, que jamás lo hará.

Desde hace más de 70 años existe consenso acerca de cuáles y cuántos son los grandes del fútbol argentino. Cinco clubes son los que tienen ese galardón honorífico: River Plate, Boca Juniors, Independiente, San Lorenzo de Almagro y Racing Club. Con variaciones en el orden interno esa clasificación ha permanecido inmutable en el tiempo.

Varios equipos, basados en distintos fundamentos y merecimientos -algunos más atendibles que otros-, se han arrogado el derecho de ser considerados como “El Sexto Grande“. Huracán, Vélez Sársfield, Rosario Central, Newell´s Old Boys y Estudiantes de La Plata son los que con mayor asidero han optado por esa cucarda (?), aunque no son los únicos.

No obstante, y si bien esa discusión renace cada tanto, lo cierto es que hasta el momento la misma discurría acerca de qué club podía ser considerado como el-que-seguía-a-los-grandes, mas no como un grande más. O sea, no se pretendía extender el círculo de grandes de 5 a 6 integrantes, ni mucho menos que uno de esos equipos ingresara a esta especie de Consejo de Seguridad de la ONU futbolístico (?) en reemplazo de otro caído en desgracia.

Central y Newell´s basan sus pretensiones, básicamente, en cantidad de títulos, cantidad de hinchas y el gran número de jugadores importantes que han aportado al fútbol nacional. Estudiantes se escuda (?) en sus éxitos internacionales, sus triunfos a nivel doméstico, su para nada despreciable cantidad de hinchas, y su escuela que, discutida o no, ha logrado gran cantidad de adeptos. Huracán se aferra a su tradición, a su condición de potencia durante el amateurismo, y a haber sido considerado en su momento como un grande más, cuando se hablaba de “Los Seis Grandes”

Por último Vélez Sársfield basa su alegato (?) fundamentalmente en los títulos nacionales que ha obtenido, su importancia y nivel institucional y su meritoria trayectoria en el ámbito internacional. De gente no hablan (?), aunque debe reconocerse que en las últimas dos décadas ha crecido enormemente su masa hincheril (?).

Los Cinco Grandes

El origen de la expresión data de la década del 30 del Siglo XX. Tras la fundación de la AFA en 1934 (que a su vez reconoció a las ligas precedentes como sus antecesoras conformando entre todas una única Asociación) los clubes más populares comenzaron a presionar a fin de hacer valer de algún modo el mayor peso que entendían tener.

Así, en 1937 el Consejo Directivo decidió establecer el sistema de voto proporcional, con el siguiente esquema:

* 3 votos al club que tenga más de 15.000 socios y más de 20 años de actuación consecutiva y haya sido campeón en 2 o más temporadas.
* 2 votos al club con más de 10.000 socios y menos de 15.000, o el que no teniendo esa cifra, haya sido campeón de primera y tenga en la división una antigüedad no menor de 20 años.
* 1 voto al club que no esté comprendido en alguno de los incisos anteriores.

Los únicos que cumplían con los requisitos para llegar a los 3 votos fueron River, Boca, Independiente, San Lorenzo y Racing. Así nació el mote de “Los Cinco Grandes“.

Si bien la votación calificada fue derogada posteriormente, las campañas de estos equipos y la del resto, otorgaban plena validez en los hechos a la calificación. Hasta 1967 estas 5 instituciones se repartieron la totalidad de los títulos desde la instauración del profesionalismo en 1931. Obviamente ningún club se consideraba apto para reclamar que también era un grande, incluyendo a Huracán, que lentamente fue perdiendo ese status no formalizado.


Publicidad de la época en que Huracán era uno de los 6 grandes y los fumadores podían matarse libremente sin ser perseguidos por la represión estatal (?)

¿Cómo se mide la grandeza de los clubes?. ¿Cuándo un club es un “grande”?

Aquella de 1937 fue la única “objetivación” de la grandeza de los clubes. A partir de ese momento, todas las calificaciones en ese aspecto tomaron diversas variantes con mayor o menor dosis de subjetividad. Algunas más aceptadas, otras más discutibles, pero ninguna 100% irrefutable.

En síntesis el status de “Equipo Grande” lo dan la presencia de las siguientes características:

* Alto número de títulos obtenidos
* Importancia histórica
* Cantidad de jugadores destacados que hayan pasado por sus filas
* Hinchada numerosa

Según lo que se quiera defender, se le otorgará más o menos importancia a cada una de ellas, pero todas tienen que estar presentes. Para ser grande se debe haber ganado muchos títulos, se debe tener una rica historia a lo largo del tiempo, se debe haber tenido varios jugadores destacados en la historia del fútbol nacional, y se debe tener muchos hinchas.

Hay una circunstancia más a tener en cuenta, netamente subjetiva, pero tal vez la más importante de todas. La consideración como “grande” del resto de los equipos, sea de los otros “grande”, como así también de los medianos y chicos. Un equipo es grande no sólo si así se considera él mismo, sino, fundamentalmente, si así lo entiende el resto del mundo del fútbol.

Vélez, Racing y el Quinto Grande

El domingo pasado Vélez Sársfield obtuvo su Octavo título de campeón argentino. Con ese número, supera por uno al Racing Club de Avellaneda en la era profesional. Por tal motivo, hay quienes alegan que Vélez ya es más grande que Racing, adicionando al efecto que además el Fortín tiene más títulos internacionales que la Academia, y que ambos ganaron la Copa Libertadores y la Intercontinental en una ocasión.

La pregunta es: ¿Debe considerarse a Vélez más grande que Racing?. Adelanto que la respuesta es negativa (?)

En primer término, y a pesar de sus últimos 40 años dando lástima, Racing sigue teniendo mucho más hinchas que Vélez. Obviamente eso no alcanza para desestimar el ruego (?) velezano, ya que hay otras varias instituciones con más hinchas que el CAVS pero que sin dudas son “más chicas”.

Sin embargo, no es por ese motivo que resulta improcedente el reclamo de Vélez x Racing entre los grandes, incluso yendo a lo estrictamente numérico que es lo que postulan los defensores de ese cambio de paradigma.

Es cierto que Vélez tiene 8 títulos y Racing 7, y que 8 es más que 7 (?), pero ese cómputo es parcial e incompleto. Ni Racing ni Vélez se fundaron en 1931 (con la instauración del profesionalismo), ni el fútbol argentino nació ese año. Ambos equipos vienen compitiendo oficialmente desde mucho antes en la era amateur. Y es en esa etapa que la Academia se forjó no sólo ese apodo, sino también su status de grande.

Racing ganó 9 campeonatos durante la era amateur, 7 de ellos de modo consecutivo y varios en condición de invicto. Vélez por su parte, sólo acredita un subcampeonato en esos años.

Los títulos oficiales nacionales entonces son 16 para Racing y 8 para Vélez. 16 es más que 8, y Racing, se reitera, además tiene muchos más hinchas que Vélez. Hasta el momento el tanteador arroja entonces un Racing 2 Vélez 0 (?).

Es cierto que en los últimos cuarenta y cuatro años Racing ha ganado poco y nada. Sólo 1 título nacional (en 2001) y 1 Supercopa. También es cierto que Vélez en los últimos 18 ha ganado 7 campeonatos, multiplicando por 8 los títulos que tenía hasta 1993. Eso muestra dos cosas, que Racing está en decadencia y que Vélez tiene una actualidad mucho mejor.

Pero de ello no puede derivarse que el CAVS sea más grande que el RC. En todo caso podría derivar en la discusión acerca de si Racing ha dejado de ser grande, pero esa es harina de otro costal (?) y por ello no será tratado en extenso en este post.

Tienen razón los hinchas de Vélez cuando arguyen que Racing es grande pero hace años que no refresca sus méritos. Egipto fue mucho más grosso que Estados Unidos más de dos mil años antes de que los yanquis siquiera fueran un país independiente. La analogía podría venir por ese lado, y podría ser atendible, pero no es exacta. Porque Racing no es Egipto hoy, y porque Vélez no es EEUU.

La historia y la cantidad de hinchas de Racing se impondrían entonces a la mejor actualidad de Vélez. El margen se va estrechando, pero aún existe.

Queda entonces la cuestión de la consideración del resto. Entre los otros 4 grandes está claro que Racing es considerado como un par más que Vélez. También los demás equipos consideran a Racing como más grande que Vélez. Va de suyo que esta consideración no es oficial de los clubes como Institución, sino de los hinchas de cada equipo, y en su caso de los jugadores, técnicos y dirigentes, pero a nivel personal.

¿Por qué es importante esa consideración como grande por parte de terceros? Porque en el fondo, toda la cuestión de si un club es grande o no es una teorización que no tiene relevancia en la práctica ni tiene elementos fácticos preestablecidos que posibliten establecer objetivamente cuando un equipo es grande o no.


Siete veces se dio esta imagen en los últimos 18 años. No tiene sentido llorar cuál estudiante de la preparatoria que quiere ser popular (?)

Existen parámetros, obviamente, pero la importancia de cada uno se la da cada intérprete. El sistema sirve para casos de blanco o negro pero no para los grises. A nadie se le ocurriría decir que Tiro Federal es más grande que Boca, por ejemplo, ni que Huracán de Tres Arroyos es un grande; pero tampoco se podría establecer como una verdad irrefutable que Lanús es más grande que Banfield, o que Colón es más grande que Unión. No sólo es cuestión de títulos, Arsenal tiene más logros internacionales que Gimnasia de La Plata, pero no por ello es más grande. Son decisiones (?), basadas en intereses, simpatías y necesidades…

En el fondo hay una presencia de complejo de mingitorio (?) en el reclamo por ser considerado “grande” o “más grande que”. O sea, lo razonable sería estar contento (o no), con el tamaño del miembro propio y no andar fisgoneando de coté para ver si uno la tiene más larga que el circunstancial vecino (?).

Vélez tiene motivos de sobra para estar más que satisfecho con su realidad, con sus títulos, con su solidez institucional, con sus largos 20 años ya peleando al menos 1 de cada 3 torneos. No necesita que nadie le diga que es grande. No le hace falta el reconocimiento ajeno en ese sentido.

No es importante. No sólo es ombliguista y medio emo (?) ese llanto, sino que además puede terminar siendo contraproducente. No es casual que los clubes considerados indiscutiblemente como grandes estén en crisis (algunas muy graves) y que otros con menor poderío sean los que pelean los campeonatos.

Una de las circunstancias que determinan ese mal momento es el complejo de superioridad que hace creer que por ser grande nada malo puede pasar y a la larga el peso específico termina inclinando la balanza para el lado propio. La grandeza no se reclama, se hace, pero fundamentalmente se mantiene con hechos y logros. De lo contrario no se pierde pero se transforma en un mero título de nobleza en un sistema que no le da trascendencia a los mismos.



“E’ gato, no te haga’ el loco acá, metete la banderita en el orto…”

La Selección no debería ganar la Copa porque una derrota, en casa, significaría el fin de una era. A Grondona se le están cerrando los caminos y un rotundo fracaso, como sería no campeonar, podría ponerle fin a su eterno mandato. Porque la Selección necesita ser refundada, ya que luego de Pekerman el banco ha sido ocupado por gente básicamente incapaz.

A su vez, debería ganar el torneo continental porque Grondona no se va a ir. El mandamás siempre encuentra un culpable que pague el precio. Es más, esta semana ya se empezó a despegar de Batista al afirmar que los amistosos falopa los pide el técnico y no él.

El equipo debería perder de manera ignomiosa (sic) la Copa para que se vayan todos los de la generación del oyendaisei. Porque no sólo nos tuvimos que bancar el pataleo para que asuman sino que ahora nos tenemos que bancar que se peleen entre ellos y hagan del equipo de todos, una cuestión privada. Por Batista, por Ruggeri y por el Doctor Bidón, por todos ellos, basta.


Si Argentina sigue sin ganar un título, en unos años vamos a tener que sufrir los reclamos por un cargo en AFA de la generación del 93 (?)

El combinado nacional debería ganar el campeonato porque hay jugadores que genuinamente así lo merecen. Porque sin comerla ni beberla (?) muchos se tuvieron que hacer cargo una herencia muy pesada de años y años de sequía. Por ellos y además por la gente que va a pagar una entrada; y que por ser en el interior, para varios va a ser su primera arlequineada.

Argentina no debería ganar para que la celeste y blanca deje de ser un banco de pruebas o una vidriera de la cual usufructúan unos pocos. Evidenciado con el caso Tevez, la selección dejó de ser un lugar al que lleguen los mejores para ser el lugar al que llegan los que más venden. Para que deje de haber equipos satélites que no tienen ni tiempo de trabajo ni están a la altura de la circunstancias. Por todo eso el equipo de Batista debe ser orteado (?).

El equipo de Batista debería quedarse con el título porque la camiseta es mucho más grande que la manga de sátrapas que están en el poder. Porque los triunfos atraen triunfos y porque es mejor (aunque más difícil) hacer modificaciones en un escenario ganador.

En un país donde el fútbol es tan importante, su dirigencia debería ser un ejemplo de honestidad y trabajo. Sobre todo cuando la AFA está tan cerca del gobierno. Porque todo esto no se da es que Argentina no puede ganar nada, porque así se estaría avalando un modelo de gestión basado en el apriete y en los manejos oscuros.

La Copa América tendría que quedarse en casa porque después de todo esto es fútbol y este solo sirve en tanto brinda un disfrute a los espectadores. El equipo del pueblo (?) debería alzarse con la copa porque es hora de que Messi gané algo importante con la selección así se dejan de hablar pavadas. La Pulga ya ha demostrado que quiere jugar en para Argentina en varias ocasiones y sin embargo se sigue especulando sobre su actitud. Es hora de que algún técnico aproveche el fenomenal presente del 10 del Barcelona.


Argentina campeón de la Copa América: vot SÍ o vot NO (?)

santiago 0

En el día del periodista, que mejor que una nota alla Caparros’s style (?) para repasar los por qué si y por qué no la Selección Argentina tendría que ganar la Copa América 2011. Un racconto de las nimiedades que aquejan al fútbol vernáculo.

Imagen repetida en las dos últimas finales de Copa América

Sin dudas debería ganar porque a menos de tres años del mundial de Brasil, es hora de que se empiece un proyecto serio y la mejor manera de sentar las bases para ello es con confianza, algo que se consigue fundamentalmente con logros deportivos.

Pero no debería ganar por la salud de Maradona (?). Imaginar un cuadro donde el Checho –que recordemos no lo conocen ni en Uruguay(?)- levanta un título tan importante puede provocar una descompensación que, a esta altura, puede ser fatal para el Dié (?).

Por otro lado, ante el mismo resultado/fracaso, escucharlo a Maradona tirar mierda para todos lados es una razón más que contundente para hacer fuerza contra el equipo. Grondona, Bilarr, Checho, Brown, Sanfilippo, Schoklender y Moyano (?) van a pasar por la picota del DT del Al Wasl. No olvidarse que cuando las cosas “se hacen improvisadas, terminan con cuatro goles adentro” (un incunable del Dié! de la semana pasada en referencia al 1-4 con Nigeria).

Que estemos especulando con una derrota Argentina habla por sí solo del pésimo estado en el que se encuentra el equipo y su dirigencia. Con matices, todos los procesos anteriores han tenido defensores y detractores. Hoy en día es difícil encontrar alguien que defienda la gestión de Batista, quizás después del 25 de julio sean más.

Aquí termina una lista de pros y contras de una eventual (o no) consagración. La Selección parte como favorito no solo por ser local, sino por historia y por la ventaja de contar con ese gnomo (?) llamando Lionel Messi. Los por qué sí y por qué no sirven en esta previa, pero cuando empiece a rodar la pelotita el 1ro de julio se sabrá a ciencia cierta si puedes ser SI o si puede ser NO.