Pan y queso institucional

nicolas 0

¿Por qué los equipos más grandes se quedan siempre con los mejores jugadores? Porque el sistema lo permite. Hay, entonces, que cambiar el sistema por otro más equitativo.

Los mejores jugadores habitualmente son los más caros. Por esa razón, no cualquier club está en condiciones de contratarlos. Ocurre demasiadas veces que los clubes grandes se llenan de estrellas. Gracias a la chequera que les da su popularidad, consiguen armar planteles constelaciónicos (?), que muy seguido ganan los campeonatos, porque son los que tienen más calidad y variantes.

Así, es difícil que equipos más chicos, como Argentinos o Banfield, sean campeones. No sólo tienen todas las de perder en el armado de los planteles, sino que después tienen que jugar contra los planteles que tuvieron más recursos para armarse.

La solución existe, y es cambiar de nivel el libro de pases. Llevarlo desde los clubes a la AFA. Es un método que se aplica en otras ligas de otros deportes, particularmente en la NBA: el “draft”. La institución que adquiere los jugadores es la liga, no los clubes, y después se los cede a cada club según un sistema de antimérito.

Para lograrlo, se arma un ranking de los equipos disponibles, de manera tal que los de peor performance reciente sean los primeros. Se puede usar la tabla de promedios invertida, o directamente la de la temporada actual. Pero no es necesariamente el peor equipo el que decide primero, eso provocaría especulación para quedar último. En su lugar, se hace una lotería en la que los últimos tengan muchas más posibilidades de salir sorteados que los primeros. Así, el último de la tabla de la temporada anterior tiene 25% de posibilidades, y el primero 1%.

Una vez determinado el orden, los jugadores disponibles se eligen igual que en el potrero. Se puede ver quién es el más cotizado, el que todos quieren. Cada equipo tendrá sus prioridades, y se armarán polémicas acerca de qué debió elegir cada uno. Los comentaristas de los programas del mediodía podrán hacer sesudos análisis cuestionando por qué un equipo eligió al jugador X estando disponible J, que era justo lo que necesitaban; y vaticinar así el fracaso en la temporada.

El pool de jugadores sale de los que vuelven del extranjero y los libres. Se anula también la posibilidad de comprar futbolistas de club a club o mediante intermediarios. Todo se hará en la AFA, en un gran megaevento televisado por cualquier canal que compre los derechos, con la conducción de Cherquis Bialo. La gran bolsa de jugadores tendrá todos los mecanismos de transparencia pertinentes que caracterizan a la AFA en todas sus acciones.

El sistema propiciará la no identificación de los jugadores con determinados clubes. Todos asumirán que lo importante es la camiseta, los colores, no quién los usa. Jugadores que se fueron a Europa después de varios años en un club podrán ir a cualquier otro. Carlos Tévez, por ejemplo, podría ir a River o a Godoy Cruz. Su destino será quien lo elija primero.

Con el correr de las temporadas, los equipos, al tener planteles más parejos, se irán emparejando. Entonces en el fútbol argentino podrá salir campeón cualquiera, no sólo los grandes. Algunos se podrán preguntar si este sistema empareja para arriba o para abajo. Y la respuesta es que para ninguno de los dos lados. Se empareja para el medio.

Idea sugerida por Campeón del Hiperfútbol

Próxima entrega de Ideas que Jamás se Implementarán: llevar el Mundial a Qatar.


En su cruzada por mantener vivo el factor humano en el juego, la International Board decidió continuar el experimento de los dos “jueces de línea de fondo”.

En línea con lo que se había acordado en marzo, se está avanzando en la experiencia como para estar en condiciones de tomar una decisión en el 2010, a tiempo para la Eurocopa. La IFAB estimó útil ampliar el experimento a diferentes confederaciones, como para no tener datos sólo de Europa. Por ejemplo, si en algunas confederaciones los jueces de fondo son acribillados a piedrazos con cierta frecuencia, será un dato en contra de la implementación de la iniciativa.

¿En qué consiste la nueva reglamentación? Según la FIFA, la idea es tener dos ojos adicionales por cada asistente nuevo, lo cual da en total cuatro ojos más (?). Los asistentes se colocarán detrás de la línea de meta, del lado opuesto del arco respecto de donde se encuentra el juez de línea de ese sector. O sea, estarán a la izquierda del arco, si se los mira desde el círculo central. Pero no estarán confinados a las adyacencias del campo de juego: en ocasiones, cuando la acción esté del otro lado, se les permitirá ingresar en el área.

O sea, los arqueros del equipo que ataca van a tener un compañero medio indeseado.

Los asistentes adicionales se comunicarán con el árbitro mediante el mismo sistema que usan los líneas. No usarán elementos visuales como banderas, aunque es probable que, de implementarse el cambio, se les asignen gestos específicos.

Estos asistentes ya se usaron en la primera Europa League, la copa UEFA recauchutada de la temporada 2009/10. Lo que se decidió ayer es ampliar la prueba a:

Falta confirmar los campeonatos estaduales de Pernambuco, Bahía y San Pablo, pero ya recibieron la autorización de la IFAB.

El árbitro que está atrás

nicolas 0

El árbitro asistente adicional ejerciendo su rol no oficial de molestar a los fotógrafos.

Aunque esta decisión se toma en los tiempos previstos, es conspicua en el sentido de que no se menciona la posibilidad de ayuda tecnológica, que fue descartada por la IFAB a principios de año. Es difícil no tener la impresión de que la IFAB admite que hay que hacer algo con los fallos erróneos, pero está obstinada en impedir la ayuda de la tecnología. Esto es una solución intermedia que por el momento no parece demasiado satisfactoria. Tal vez sea una cuestión de acostumbramiento, pero es raro ver dos árbitros asistentes que no tienen una ubicación fija ni determinada naturalmente por la geografía de la cancha, y que además no tienen funciones específicas más que mirar qué pasa e informar al árbitro principal lo que puedan apreciar.

Es cierto, los asistentes laterales tampoco tienen funciones específicas, pero en la práctica se ocupan principalmente del off-side y tienen banderas para señalar sus observaciones; los asistentes de atrás parecen tener la función básica de ver si la pelota entró en el arco en los casos dudosos (donde el línea está lejos), pero eso es algo que ocurre con muy poca frecuencia. La innovación genera también dificultades en encontrar un nombre satisfactorio para estos muchachos.

Genera dudas el tema costos. Dos asistentes más en cada partido no es algo que necesariamente se pueda aplicar en todas las divisiones de todas las ligas, lo cual es uno de los argumentos en contra de la tecnología. El séquito de los árbitros se acerca a formar un tercer equipo en las canchas. Habiendo cinco, más el antes llamado cuarto árbitro, más el quinto asistente que la FIFA agregó a sus competencias hace poco, ya suman siete personas, sin incluir a gente como los veedores que también existe (?). Va a llegar un momento en el que será necesario ampliar los vestuarios de los árbitros si la tendencia continúa.

Da la impresión de que todo esto es el proceso que necesita la IFAB hasta darse cuenta de que directamente aceptar la tecnología es más fácil. Cuando caiga esa ficha, las cámaras podrán entrar.


Basta de penales

nicolas 782

Las definiciones por penales están matando al fútbol. Es necesario erradicarlas y reemplazarlas por una instancia a la que nadie quiera llegar.


Para ir pensando rimas

nicolas 0

La FIFA pone mucho cuidado en seleccionar a los mejores árbitros del mundo para obtener la mayor garantía posible de justicia. Es hora de repasar los nombres de los responsables de semejante tarea.

Los árbitros deben pasar un riguroso proceso de selección, que incluye numerosas pruebas físicas. Cada árbitro está acompañado por dos asistentes, cuyos nombres se conocen desde hace un par de años, y se vienen preparando juntos. En lo posible, se designan ternas de un mismo país, aunque no siempre se lo logra. La idea de que las ternas forman un equipo implica que si un línea no pasa la prueba física, nadie de la terna viaja al Mundial. Esto ocurrió con dos ternas, y por eso fue designado un segundo árbitro uruguayo.

En la lista de árbitros que sigue, se señala el nombre de cada asistente y se detalla el país de procedencia si no son los dos del mismo origen que el referí principal. También se incluye información adicional, como los antecedentes más importantes, y datos de color, como Louis Armstrong (?)

Es menester mencionar que una de las ternas incluidas es ficticia y fue inventada por el autor de este artículo, para que los lectores se diviertan encontrando al intruso.

Los árbitros de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 son los siguientes:

Koman Coulibaly (Mali)
Asistentes: Redouane Achik (Marruecos) e Ignacio Manuel Candido (Angola)
Antecedente más importante: Copas de África de 2004, 2006, 2008 y 2010 (donde dirigió la final).

Jerome Damon (Sudáfrica)
Asistentes: Célestin Ntagungira (Ruanda) y Enock Molefe (Sudáfrica)
Antecedente más importante: suplente en Alemania 2006, Copas de África de 2004, 2006 y 2008.
Primer partido: Nueva Zelandia-Eslovaquia.

Kukoi Jawara (Gambia)
Asistentes: Abdou Diouf (Senegal) y Boukari Cissé (Níger)
Antecedente más importante: Copas de África 2008 y 2010.

Eddy Maillet (Seychelles)
Asistentes: Evarist Menkouande (Camerún) y Bechir Hassani (Túnez)
Antecedente más importante: Copa Confederaciones 2009.
Gentilicio de Seychelles: seychelense.
Primer partido: Honduras-Chile.

Khalil Al Ghamdi (Arabia Saudita)
Asistentes: Hassan Kamranifar (Irán) y Saleh Al Marzouqi (Emiratos Árabes Unidos)
Antecedente más importante: Alemania 2006

Ravshan Irmatov (Uzbekistán)
Asistentes: Rafael Ilyasov (Uzbekistán) y Bahadir Kochkarov (Kirguistán)
Antecedente más importante: final del Mundial de Clubes 2008.
Primer partido: el inaugural, Sudáfrica-México.

Subkhiddin Mohd Salleh (Malasia)
Asistentes: Mu Yuxin (China) y Jeffrey Goh Gek Pheng (Singapur)
Antecedente más importante: Mundial Sub-20 2007 en Canadá.
Incidente en el que se vio involucrado: en ese torneo, el jugador portugués Zéquinha le sacó la tarjeta roja de la mano mientras echaba a un compañero, lo que provocó que fuera también expulsado.

Yuichi Nishimura (Japón)
Asistentes: Toru Sagara (Japón) y Jeong Hae Sang (Corea del Sur)
Antecedente más importante: Copa de África 2008.
Primer partido: Uruguay-Francia.

Olegario Benquerenca (Portugal)
Asistentes: Jose Manuel Silva Cardinal y Bertino Miranda
Antecedente más importante: semifinal Inter-Barcelona en la última Champions League (ida).
Incidente en el que se vio involucrado: sacó una amarilla a Miklós Fehér poco antes de su muerte súbita.
Primer partido: Japón-Camerún.

Massimo Busacca (Suiza)
Asistentes: Matthias Arnet y Francesco Buragina
Antecedente más importante: Alemania 2006.
De dónde suena: dirigió Argentina-México en ese Mundial.

Frank De Bleeckere (Bélgica)
Asistentes: Peter Hermans y Walter Vromans
Antecedente más importante: Alemania 2006.
De dónde suena: dirigió Argentina vs. Costa de Marfil en aquella competencia.

Martin Hansson (Suecia)
Asistentes: Henrik Andren y Stefan Wittberg
Antecedente más importante: Copa Confederaciones 2009 (dirigió la final).
Incidente en el que se vio involucrado: fue el árbitro del partido de repechaje en el que Francia clasificó con un gol con la mano y en off-side.
Otra ocupación: bombero.

Viktor Kassai (Hungría)
Asistentes: Gabor Eros y Tibor Vamos
Antecedente más importante: cuarto árbitro en la Eurocopa 2008. Dirigió en el repechaje entre Bahrein y Nueva Zelandia para este campeonato.
Primer partido: Brasil-Corea del Norte.

Stephane Lannoy (Francia)
Asistentes: Eric Dansault y Laurent Ugo
Antecedente más importante: Juegos Olímpicos 2008.
Calle de Once que honra a su lugar de nacimiento: Boulogne Sur-Mer.
Primer partido: Holanda-Dinamarca.

Roberto Rosetti (Italia)
Lo asisten: Paolo Calcagno y Stefano Ayroldi
Antecedente más importante: Eurocopa 2008.
Incidente en el que se vio involucrado: escuchas telefónicas durante el escándalo de partidos arreglados en Italia en 2006, que lo dejaron bien parado.
De dónde suena: dirigió la inauguración y la final de la Eurocopa 2008.

Wolfgang Stark (Alemania)
Asistentes: Jan-Hendrik Salver y Mike Pickel
Antecedente más importante: Champions League, Mundial Sub-20 2007.
Incidente en el que se vio involucrado: la policía de Toronto tuvo que parar a los jugadores chilenos que lo querían agredir tras la semifinal entre Chile y Argentina en ese Mundial Sub-20.
Primer partido: Argentina-Nigeria.
Qué significa su designación: que el Mundial está arreglado para que gane Argentina (?)

Alberto Undiano (España)
Asistentes: Fermín Martínez Ibáñez y Juan Carlos Yuste Jiménez
Antecedente más importante: final del Mundial Sub-20 Canadá 2007.
Qué hace en su tiempo libre: es sociólogo.

Howard Webb (Inglaterra)
Asistentes: Darren Cann y Mike Mullarkey
Antecedente más importante: Eurocopa 2008, Copa Confederaciones 2009, final de la Champions League 2010.
Primer partido: España-Suiza.

Joel Aguilar (El Salvador)
Asistentes: William Torres y Francisco Zumba
Antecedente más importante: Mundial Sub-20 2007.

Benito Archundia (México)
Asistentes: Héctor Vergara (Canadá) y Marvin César Torrentera Rivera (México)
Antecedente más importante: Alemania 2006, cinco partidos incluyendo una semifinal.
De dónde suena: dirigió la final del Mundial de Clubes 2009 entre Barcelona y Estudiantes.
De dónde más suena: de los pésimos doblajes de los Simpsons.
Primer partido: Italia-Paraguay.

Carlos Batres (Guatemala)
Asistentes: Leonel Leal (Costa Rica) y Carlos Pastrana (Honduras)
Antecedente más importante: Corea-Japón 2002, donde dirigió Alemania-Paraguay.

Marco Rodríguez (México)
Asistentes: José Luis Camargo Callado y Alberto Morín Méndez
Antecedente más importante: Alemania 2006.
Apodo: “Chiquidrácula”.
Primer partido: Alemania-Australia.

Michael Hester (Nueva Zelandia)
Asistentes: Jan-Hendrik Hintz (Nueva Zelandia) y Tevita Makasini (Tonga)
Antecedente más importante: Juegos Olímpicos 2008.
Primer partido: Corea del Sur-Grecia.

Peter O’Leary (Nueva Zelandia)
Asistentes: Brent Best (Nueva Zelandia) y Matthew Taro (Islas Salomón)
Antecedente más importante: varios Mundiales de Clubes.

Héctor Baldassi (Argentina)
Asistentes: Ricardo Casas y Hernán Maidana
Antecedente más importante: Copa América 2004, Juegos Olímpicos 2008, final Copa Libertadores 2008.
Incidente en el que se vio involucrado: tuvo que expulsar a un jugador por imitar a un ave de corral.
Mejor palabra que usan los cordobeses: culiao.
Primer partido: Serbia-Ghana.

Jorge Larrionda (Uruguay)
Asistentes: Pablo Fandino y Mauricio Espinosa
Antecedente más importante: Alemania 2006, donde dirigió la otra semifinal.
Incidente en el que se vio involucrado: fue elegido para dirigir en Corea-Japón, pero a los dos días la Asociación Uruguaya lo suspendió en el medio de un escándalo de corrupción.
Primer partido: Costa de Marfil-Portugal.

Pablo Pozo (Chile)
Asistentes: Patricio Basualto y Francisco Mondria
Antecedente más importante: Juegos Olímpicos 2008, Mundial de Clubes 2008.
Primer partido: Argelia-Eslovenia.

Oscar Ruiz (Colombia)
Asistentes: Abraham González y Humberto Clavijo
Antecedente más importante: Corea-Japón 2002 y Alemania 2006.
De dónde suena: dirige todos los partidos de la Copa Libertadores.

Carlos Simón (Brasil)
Asistentes: Altemir Hausmann y Roberto Braatz
Antecedente más importante: Alemania 2006.
Primer partido: Inglaterra vs. Estados Unidos.

Martín Vázquez (Uruguay)
Asistentes: Carlos Pastorino y Miguel Nievas
Antecedente más importante: Juegos Olímpicos 2008.
Nota: este equipo entró debido a la baja de Carlos Amarilla (Paraguay) y Mohamed Benouza (Argelia), que tuvieron asistentes que no aprobaron la prueba física.


El  Mundial, la gran fiesta del fútbol, no está exento de tener partidos que resultan un bodrio. Se repasarán aquí cinco casos que muestran el lado oscuro (?) de la Copa del Mundo.

El horror, el horror

nicolas 0

Ucrania-Suiza, 2006

El programa de Alemania 2006 establecía el cruce en octavos de final del ganador del grupo G con el segundo del H. El sorteo quiso que esos dos fueran los grupos de menos nivel del campeonato. Y la baja performance de Francia en su zona desembocó en que fuera segundo y tuviera que jugar con España. Por el otro lado, Suiza debió enfrentar al segundo de la zona española, Ucrania, que había clasificado por encima de Arabia Saudita y Túnez después de perder 4-0 en el debut ante los ibéricos.

Salió entonces un partido en el que ambos equipos tenían alguna intención de atacar, pero ninguno poseía demasiadas ideas acerca de cómo hacerlo. Además, a ninguno de los dos le molestaba demasiado el empate y definir por penales. El mal del fútbol actual no es tanto la definición por penales sino el hecho de que demasiados equipos se conforman con llegar a ella. Entonces se jugaron 120 largos minutos en los que llegó un momento en el que todos (los que jugaban y los espectadores) lo único que querían era que terminara de una vez el partido.

Puede no haber sido el peor choque del campeonato (el empate entre México y Angola fue particularmente malo), pero se supone que en octavos de final los equipos no sólo tienen mejor nivel que en la fase de grupos, sino que aún no están tan cansados por el trajín del torneo.

El inamovible 0-0 desembocó en los penales. Luego de tanto buscarlos, los suizos no fueron capaces de embocar un tiro y la definición terminó 3-0 para Ucrania. Suiza se convirtió así en el primer equipo en ser eliminado de un Mundial sin goles en contra. Ucrania, por su parte, clasificó a cuartos de final, y el partido ante Italia (0-3) fue el más fácil de los futuros campeones del mundo en todo el campeonato.

Argentina-Alemania, 1990

Se enfrentaba un equipo alemán sólido pero sin nada de extraordinario ante una selección argentina que había pasado las dos últimas rondas por penales, la anterior gracias a una combinación de genialidad, trampa y suerte y el grupo raspando, tercero luego de perder con Camerún. Encima venía disminuida por una cantidad de suspensiones, entre ellas la de Claudio Caniggia, goleador del equipo con dos tantos.

Entonces, Argentina salió a la cancha con cinco defensores (Lorenzo, Sensini, Serrizuela, Ruggeri y Simón), decidida a buscar los penales, aunque sin cerrar la puerta a alguna genialidad salvadora de Maradona, por ejemplo un pase que dejara solo frente al arquero a Dezotti. Alemania atacaba pero podía doblegar a un equipo que, mal que mal, se había ganado el respeto de sus rivales, dado que hasta el momento nadie lo había podido eliminar, a pesar de todos sus problemas. El resultado fue una final sucia, aburrida y deslucida, que ya que estaba contó con las dos primeras expulsiones en la historia de esa instancia.

En aquel torneo se abusó hasta la exasperación del recurso de pasar la pelota al arquero para que la agarrara con las manos y se la facilitara otra vez al mismo defensor, que se la volvía a dar al arquero. En la final se dio en varias oportunidades, lo cual contribuyó a que el partido se convirtiera en un soberbio embole.

Alemania sólo pudo ganar por un penal convertido por Brehme, faltando cinco minutos. No sólo fue la primera final con expulsados. También fue la primera con menos de tres goles y la primera en la que uno de los dos equipos no convirtió. Desde entonces siempre se ha repetido alguna de esas características.

Brasil-Italia, 1994

Luego de un torneo más vistoso que Italia ‘90, Italia y Brasil se enfrentaron en la final para definir quién sería el primer tetracampeón de la historia de los Mudiales. La selección verdeamarelha llegaba como favorita, mientras que Italia había estado en la puerta de la eliminación un par de veces. Pero en una final todo puede pasar, de modo que ambos equipos decidieron que lo primero era asegurar el cero en el arco propio y, si se podía, después se veía cómo atacar.

Brasil, a pesar de contar con la dupla Bebeto-Romario en ataque, se había mostrado durante el resto del torneo como un equipo cauteloso. Italia, por su parte, siempre es Italia. Ya estaba lejos la época en la que una final entre los mismos equipos podía terminar en goleada. Se esperaba, no obstante, un espectáculo mejor que la final del ‘90.

La incorporación de la regla del pase al arquero, consecuencia del Mundial anterior, terminó con esa manera en particular de perder el tiempo pero nunca fue capaz de asegurar juego ofensivo. Eso es algo que no se puede hacer con modificaciones al reglamento que no alteren sustancialmente la esencia del fútbol. Con lo cual, siempre se depende de la suerte de que toque algún entrenador más o menos audaz para ver un espectáculo atractivo.

Lo que se obtuvo, en cambio, fue el primer Mundial definido por penales. Ya no estaba prevista la repetición de la final en caso de empate luego del suplementario, como ocurría hasta los ‘70. Y tampoco podía preverse que en un desempate los mismos equipos no fueran a tener la misma actitud de defenderse todo el partido y terminar en un nuevo 0-0. Así que se ejecutaron los penales, desvió Baggio, ganó Brasil y la nación sudamericana festejó un título luego de 24 años.

Italia-Bulgaria, 1986

Los partidos inaugurales históricamente han sido soporíferos. Sirven para que las personas que no tienen mucho interés por el fútbol, pero se pliegan a la fiebre mundialista y miran la ceremonia inaugural, se pregunten qué será lo que hace atractivo a ese deporte. Podría llenarse un artículo entero con estos partidos. Entre 1962 y 1978, todos los Mundiales abrieron con un 0-0, sin que la tendencia se modificara cuando la FIFA decidió que el campeón defensor jugara la inauguración, en 1974. Hasta que en 1982 el gol de Van Der Bergh que dio el triunfo a Bélgica 1-0 ante Argentina terminó con aquella racha.

Desde ese día se terminaron los 0-0, pero no el aburrimiento. Tal vez el bodrio inaugural más grande de los tiempos modernos sea el 1-1 que se propinaron mutuamente Italia y Bulgaria, ante 95.000 personas, para abrir México ‘86. En esta ocasión, los italianos fueron los que se vieron postergados por el juego defensivo de su rival. De cualquier modo, lograron ponerse 1-0 con un gol de Altobelli luego de un centro, pero faltando cinco minutos Sirak ov empató tras otro centro y dejó a Italia sin el triunfo.

Aquella selección búlgara no tenía grandes pretensiones y se contentaba con empatar. Ni siquiera le ganó a Corea del Sur. Pero igual clasificó a octavos, gracias a que a partir del ‘86 el tercero del grupo podía pasar.

Alemania-Austria, 1982

Este es un caso especial, ultra conocido, de un partido que fue bodrio intencionalmente. La cosa es básicamente así: todos los partidos se jugaban en distinto horario, Argelia había vencido a Alemania en el debut de ambos, luego Austria le había ganado a Argelia, que había cerrado el grupo venciendo a Chile. Pero quedaba el último partido, entre Alemania y Austria. Alemania tenía dos puntos, Austria cuatro, igual que Argelia. Una victoria o empate austríaco los clasificaba junto a los argelinos. Pero un triunfo alemán por menos de dos goles generaba la clasificación de las naciones hermanas.

Y eso fue específicamente lo que ocurrió. Alemania fue al ataque y se puso en ventaja a los pocos minutos. Luego el partido se detuvo. Los jugadores se prestaban la pelota. El resultado clasificaba a ambos, no existía el peligro de un gol de Argelia porque ya había jugado. Entonces, como es lógico y razonable dada la situación, nadie hacía ningún esfuerzo por alterar el marcador. No hacía falta ni siquiera que se pusieran de acuerdo. El partido fue una notoria farsa que obligó a la FIFA a cambiar la modalidad de disputa de los grupos. No sólo a partir del torneo siguiente comenzaron a clasificar los mejores terceros, sino que hasta hoy la última fecha de cada grupo se juega en simultáneo, para evitar debacles como este partido.


A diez años de la muleta

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Hoy se cumple una década de la eliminación de River a manos de Boca de la Copa Libertadores 2000. Como es un partido del que no se habla lo suficiente (?) se recordará aquí aquel hecho.

Al estar tan presentes el resultado, el hecho de que Boca después fue bicampeón de América, el caño de Riquelme a Yepes y la jugada del gol de Palermo, a veces se pasa por alto lo difícil que fue ese partido para Boca. River salió a aguantar el 2-1 a favor y no estuvo tan lejos de conseguirlo. El resultado abultado engaña un poco. La táctica de Gallego, por la que fue denostado en los diez años siguientes, casi se revela efectiva. El problema con jugar a defenderse es que, si uno pierde, no sirve para nada.

Pero River aguantó el cero todo el primer tiempo. Recién a los quince minutos del complemento apareció el tanto del Chelo Delgado que mandaba la serie a penales. Boca siguió yendo y chocando contra la defensa de River. A falta de unos quince minutos, con la serie aún empatada, Bianchi decidió que necesitaba cambiar de aire en la delantera.

En el verano de 1992, Ricardo Bochini, en ese momento DT de Independiente, consideraba la posibilidad de jugar un partido de verano contra Racing. Cuando se le pidió opinión al entrenador blanquiceleste, Chiche Sosa, declaró que “si juga Bochini lo mando a marcar con el Ratón Leonardi”. Finalmente el Bocha no jugó ese partido por otras razones. Américo Gallego, consultado días antes sobre la posibilidad de que entrara Palermo en el partido decisivo de la serie, después de la lesión sufrida el año anterior, respondió que “si juga Palermo, yo lo pongo al Enzo”. Por lo tanto, ni siquiera fue original.

En el minuto 77 entró Palermo, nomás. No había jugado un solo minuto oficial desde el año anterior, cuando se rompió los ligamentos un rato antes de hacer su último gol. La idea de Bianchi, seguramente, era que tal vez podía definir el partido, dado que Boca necesitaba sólo un gol. Pero no existía garantía. Poner a Palermo era una jugada arriesgada, que podía terminar en fracaso si Boca quedaba afuera, o si llegaba a volver a lesionarse.

Cualquiera que haya visto el video del partido pudo apreciar los movimientos dificultosos de Palermo, que no parecía en absoluto estar en condiciones de darle a Boca el desnivel que necesitaba. Más de uno debe haber pensado en ese momento que Bianchi estaba loco por ponerlo.

Faltando seis minutos para el final del partido se produjo la jugada decisiva. Penal de Trotta a Battaglia, convertido por Riquelme. 2-0 y a la semifinal. Quedaba muy poco tiempo y no era cuestión de ir a buscar el tercer gol, sino de aguantar el resultado, no fuera cosa que River descontara inesperadamente y hubiera que ir a penales. Por eso Bianchi hizo entrar a Burdisso por Delgado poco antes del final del tiempo reglamentario.

Finalmente, en el descuento, se produjo la jugada que no pasó una semana sin repetición televisiva desde entonces. Battaglia desequilibró sobre la izquierda del área de River y tocó para Palermo, que dominó el balón con bastante dificultad, lo manejó durante algunos segundos, se acomodó y remató al gol antes de que los defensores que lo rodeaban reaccionaran.

Con el 3-0 irremontable y semejante momento emotivo, el partido no se reanudó. Boca eliminó a River y se dedicó a disfrutar una de las noches de mayor felicidad que se recuerden.

Aquel partido fue bastante decisivo en el ciclo exitoso de Boca. Hay que recordar el contexto. Boca llevaba más de veinte años sin ganar la Copa Libertadores. Después de ser finalista por tercera vez consecutiva en 1979 y perder con Olimpia, se había clasificado muy pocas veces y la actuación más destacada había sido la semifinal de 1991. Boca se contentaba con logros semi-importantes como la Supercopa y decididamente no importantes como la Copa Masters.

Había sido bicampeón en 1998/99, pero en el Apertura siguiente no había podido retener la corona local. Se especulaba con que se estaba jugando la Copa un año tarde. El campeón vigente era River, que en ese Apertura ‘99 había vencido a Boca en el Monumental después de nueve años, y estaba acostumbrado a jugar Libertadores. También estaba acostumbrado a quedar afuera, pero eso es otro cantar.

Si Boca hubiera quedado afuera en esa instancia, no habría habido final contra el Palmeiras, ni la gran Intercontinental ante el Real Madrid. No necesariamente se hubiera jugado la Copa del 2001 con la confianza con que se disputó. River ganó el Clausura en aquel semestre. Quién sabe si hubiera seguido Bianchi en su cargo en ese contexto, con una eliminación de Libertadores en la Bombonera a manos del eterno rival, que encima le enrostra un bicampeonato, y con la decisión de incluir a un jugador que no estaba en condiciones de jugar.

Tal vez Boca hubiera afrontado el Apertura 2000 con Brindisi en el banco y medio plantel negociado por fin de ciclo, en lo que podría haber constituido el primer paso del regreso a la mediocridad de años anteriores.

Por eso aquel clásico del 24 de mayo de 2000 fue tan importante. Por eso, y por el abundante contenido emotivo, se lo sigue festejando hasta hoy.


Los San Lorenzo europeos

nicolas 0

El equipo de Boedo (?) no es el único caso de un grande que nunca fue campeón de su continente. Aquí se repasan algunas campañas de equipos que nunca ganaron la Champions pero, al contrario de los azulgranas, alguna vez jugaron la final.

Los colchoneros estuvieron muy cerca de ser campeones de Europa en 1974. Tan cerca estuvieron, que ganaron la copa Intercontinental. El equipo que dirigía el Toto Lorenzo ganó la liga española 1972/73 y clasificó así para la antigua Copa de Campeones.

En el torneo de eliminación directa dejó afuera a Galatasaray, Dínamo de Bucarest y Estrella Roja para llegar a la semifinal contra el Celtic. En esta instancia se vio que a Lorenzo no le hacía asco a practicar fútbol de carnicería. Con uñas y dientes el Atlético se aferró al empate, aunque lo consiguió con el costo de tres expulsados, entre los que se encontraban el Ratón Ayala y el Panadero Díaz. El 0-0 de la ida se convirtió en 2-0 en la revancha y Atlético jugó la final, pero los tres expulsados siguieron suspendidos para el partido decisivo, a jugarse en Bruselas.

El rival era el Bayern Munich, con Beckenbauer y Gerd Müller. Fue de esos partidos en los que ninguno quiere cometer un error, y los 90 minutos terminaron en empate sin tantos. Faltando cinco para terminar el alargue, Luis Aragonés clavó un tiro libre que daba la copa al Atlético. Pero no contaban con la astucia (?) del arquero Reina. Hay una historia conocida, contada por Lorenzo, que dice que el guardavallas estaba regalando los guantes a un fotógrafo cuando vino un disparo atajable de Georg Schwarzenbeck. Esa historia es falsa, no obstante el gol que empató el partido en la agonía del suplementario fue responsabilidad del arquero. A partir de ahí, para garantizarse que no hubiera mocos en el arco, Lorenzo empezó a pedir siempre para su equipo a Hugo Gatti.

En esa época las reglas establecían que se jugara de nuevo el partido en caso de empate luego del suplementario, y la revancha se jugó dos días después en el mismo estadio Heysel de Bruselas, aunque con mucho menos público, porque unos cuantos pensaron que ese partido ya lo habían visto (?). En esta oportunidad el Atlético no pudo recuperarse del esfuerzo del partido anterior, y el Bayern se llevó la Orejona con el 4-0 final.

En esa época, la última moda europea era no jugar la Copa Intercontinental. El Bayern decidió que no tenía que demostrar nada a nadie, porque ellos internamente sabían que eran los mejores del mundo (?), entonces le dejaron la vía libre al Atlético para jugar contra Independiente. Lorenzo ya se había marchado y esperaba una oferta de Unión de Santa Fe. La dirección técnica quedó entonces a cargo del mismo Luis Aragonés, cuyo primer título como entrenador fue esa Intercontinental. Atlético perdió 1-0 en Avellaneda pero ganó 2-0 en Madrid, y fue suficiente para vencer al campeón de América.

Ningún equipo de la capital italiana fue campeón de Europa. La Roma estuvo cerca en 1984. El campeón de la península, que contaba con Toninho Cerezo y Falçao, eliminó al Gothenburg, CSKA de Sofía, Dínamo de Berlín Este y Dundee United de Escocia. Pasó todas esas rondas sin recibir goles en su estadio. De este modo calificó para la gran final, que ese año estaba establecido que se jugara en el Olímpico de Roma.

Como local en una final a cancha neutral, Roma arrancó perdiendo ante Liverpool con una desafortunada jugada en la que el arquero Tancredi quiso tomar con las manos un centro, no pudo retener la pelota y el despeje del defensor le pegó en la cabeza. La pelota terminó en los pies de Phil Neal, quien convirtió el 1-0.

Roma empató poco antes del final del primer tiempo con un cabezazo de Roberto Pruzzo, que en el segundo tiempo debió salir por una descompostura. Roma intentó desnivelar en lo que quedaba del partido, pero se quedó sin resto físico y se limitó a aguantar el empate. Después de todo, estaban en casa, y aguantar empates es una costumbre tan italiana como comer spaghetti (?)

Se produjo así la primera definición por penales en una final de Copa de Campeones. La estrella fue el arquero Bruce Grobbelaar, de Zimbabwe (el arriba firmante se resiste a escribir Zimbabue y preferiría que el país se siguiera llamando Rhodesia). El guardavallas africano resolvió bailar sobre la línea de gol sin mover los pies para distraer al ejecutante del cuarto tiro italiano, Graziani. El autor del gol que le dio la clasificación a la selección italiana en el grupo del Mundial ‘82 desvió su tiro y dejó el camino libre para el 4-2 que otorgó al Liverpool su cuarta copa.

Tampoco hay campeones europeos provenientes de Londres. El primero en jugar una final fue el Arsenal, en 2006. Los muchachos de Arsene Wenger lograron llegar esa instancia tras superar el grupo que incluía al Ajax, Thun de Suiza y el Sparta Praga. Luego eliminaron al Real Madrid (como de costumbre, en octavos), a Juventus y a Villarreal en semis, en aquel partido en el que Riquelme falló un penal y por lo tanto es un pecho frío (?)

En la final esperaba el Barcelona. Cabe mencionar que los catalanes ganaron su primera Copa en 1992, con lo cual estuvieron mucho tiempo en la nómina de San Lorenzo europeos. Arsenal sufrió la temprana expulsión del arquero Lehman por la ley del último recurso, y se vio obligado a jugar casi todo el partido con diez hombres. Lehman se convirtió así en el primer jugador expulsado en una final de Champions, y por lo tanto se le otorga aquí el título de Pedro Monzón Europeo. Pero, a pesar de que la jugada que llevó al foul del portero alemán terminó en gol, la ley de ventaja no fue aplicada y el partido continuó empatado.

Con la desventaja numérica, Arsenal logró ponerse en ventaja a través de un cabezazo de Sol Campbell, que no es una actriz de Montaña Rusa sino un zaguero londinense (?). A partir de ahí la prioridad fue aguantar el embate del Barcelona, aunque Thierry Henry tuvo algunas chances que no pudo concretar.

Pero el equipo de Rijkaard logró empatar gracias a Samuel Eto’o cuando faltaban quince minutos, en una jugada en la que pateó al primer palo con poco ángulo. Cuando era previsible que en el alargue los catalanes hicieran prevalecer el hombre de más, el gol de Belletti a los 80 hizo que no hiciera falta y consagró a Arsenal subcampeón de Europa.

Los bicampeones alemanes no tuvieron un fixture fácil en el camino hacia la final. Luego de eliminar al Viena en la primera ronda, en octavos se enfrentaron al campeón italiano, Torino, y se encontraron con una serie inusual. A pesar de haber ganado 2-1 en Turín, el Borussia encontró que los italianos iban a vender caro el polvo de la derrota (?), y si era necesario apelar a la violencia lo iban a hacer. De este modo, Torino se encontró con ocho jugadores cuando promediaba el segundo tiempo, y con el arquero entre los expulsados. Sin embargo, Borussia no pudo doblegarlos, y debió recurrir al resultado de la ida para pasar de ronda a pesar del empate en casa.

En cuartos esperaba el campeón de Bélgica, Brujas, que había dejado afuera al Real Madrid. En el partido de ida en Dusseldorf, los belgas se pusieron 2-0 durante el primer tiempo. El 2-2 final hizo que el Borussia tuviera que ir a jugar a Bélgica con la obligación de ganar o empatar por más de tres goles. El partido moría 0-0 cuando, a diez minutos del final, Wilfried Hannes convirtió el gol que los llevó a las semifinales.

Esperaba el Dínamo de Kiev, que había recibido un gol en toda la competencia. En la ida en Ucrania ganaron 1-0 los locales, sin embargo el resultado se pudo dar vuelta en el Rheinstadion, con el 2-0 que puso a los alemanes por primera y única vez en la final más importante del continente.

Se trataba de la cuarta edición consecutiva que tenía un equipo alemán en la final. El Bayern Munich había ganado las tres anteriores, antes de ser eliminado en cuartos de final de 1976/77. El rival del Borussia era el Liverpool, con lo cual la Orejona iba a tener un nuevo dueño de cualquier modo.

Liverpool llegaba a la gran final en Roma cuatro días después de haber perdido la final de la FA Cup contra el Manchester United. Sin embargo, estaba dispuesto a dominar el juego, y el Borussia sucumbió a la presión inglesa. Se fueron al descanso con un 1-0 para Liverpool, que pronto se convirtió en 1-1 gracias a un golazo de Simonsen. Era la oportunidad de ir adelante, y Borussia casi se pone en ventaja, pero una atajada heroica de Clemence a los pies de Stielike impidió el desnivel. Un cabezazo de Tommy Smith y un penal de Phil Neal sellaron la suerte del Borussia, y dieron inicio a seis años de dominio inglés en la Copa de Campeones.

No obstante el subcampeonato, los británicos no tenían intención de conquistar el mundo (?) y dejaron pasar la chance de jugar contra Boca la copa Intercontinental. Fue entonces el Borussia a la Bombonera, donde consiguió un 2-2 esperanzador en el partido de ida. Esto fue casi un año más tarde. Cinco meses después de la ida, se jugó la vuelta en Karlsruhe. Borussia llegaba en medio de la pretemporada, y el Toto Lorenzo, dirigiendo esta vez a Boca, aprovechó para poner un equipo que aprovechara la lentitud de los jugadores aún duros. De este modo Boca venció 3-0 y dejó al Borussia Monchengladbach (?) sin la frutilla de un postre que tampoco tenía.

Era una época de Champions League rechoncha, con una segunda fase de grupos que la hacía casi interminable. Era uno de los resultados de la expansión de la competencia. Algunos años antes la UEFA había tomado el ejemplo (?) de la Copa Libertadores de incluir a los subcampeones, y se había entusiasmado. De repente, varios países tenían cuatro clasificados a la Champions.

El Bayer Leverkusen se benefició con ese cambio. Estaba transitando una etapa de abundancia de subcampeonatos. Vale decir que, además de un San Lorenzo europeo, el Bayer es un Gimnasia alemán, debido a que nunca ganó la Bundesliga. De hecho, en el 2002 fue el primer finalista de la Champions que no había sido campeón de su país.

Antes de acceder a la Champions tuvieron que clasificar en la preChampions, donde vencieron sin problemas a Estrella Roja. Pasaron al grupo F, donde enfrentaron a Barcelona, Lyon y Fenerbahce. El segundo puesto en el grupo, atrás del Barcelona, les dio paso al siguiente grupo.

Compartieron esta nueva zona con La Coruña, Juventus y Arsenal. Se dio la curiosidad de que el Bayer perdió 4-0 con Juventus y 4-1 con Arsenal, sin embargo ambos equipos quedaron afuera y Bayer ganó el grupo por tener mejor diferencia de goles en los enfrentamientos con La Coruña.

Pasó así a enfrentar a Liverpool en cuartos y Manchester United en semis, donde pasó por goles de visitante. Llegó así a Glasgow, para la final contra el Real Madrid, que no sólo celebraba su centenario, sino que venía de eliminar al Barcelona en la semi.

El Real pegó primero a través de Raúl, pero en pocos minutos se produjo la recuperación del Bayer, con un cabezazo de Lúcio. Sin embargo, antes del final del primer tiempo el Real se puso otra vez en ventaja gracias a uno de los mejores goles de la historia de la Copa Europea, un pase de Roberto Carlos que Zidane remató de volea y, de paso, clavó en el ángulo:

El Bayer se lanzó al ataque en el segundo tiempo, pero el Real Madrid aguantó el resultado, aún cuando el arquero César tuvo que salir por lesión y ser reemplazado por el joven Iker Casillas. Así, el Real ganó la última de sus nueve Champions y el Bayer sumó un nuevo subcampeonato.


Con el fin de la temporada, llega también a su término, pero con bonus track, el repaso de la tabla de abajo.

Lo que dejó la temporada

Los últimos lugares de la tabla de promedios quedaron así:

Puede destacarse que finalmente Chacarita terminó abajo de Atlético Tucumán, al contrario de lo que ocurría durante la mayor parte del año. Pero eso es lo que pasa cuando un equipo pierde 44 partidos seguidos sobre el final.

También se puede ver que River, gracias a su levantada tardía, quedó afuera de los ocho últimos de los promedios. Pero no por mucho tiempo, como se verá en un momento.

El futuro es casi el presente

La temporada 2010/11, si es que el sistema de promedios se mantiene, y si Gimnasia y Central ganan sus respectivas promociones, arranca de la siguiente manera:

La última columna de la tabla indica la diferencia de puntaje respecto del promedio inicial de la temporada pasada. O sea, son los puntos que ganaron o perdieron durante 2009/10, una vez descontada la temporada 2007/08. O sea, Lanús mejoró su promedio porque tiene cuatro puntos más que en agosto, mientras que San Lorenzo tiene doce unidades menos. Esto se aplica a todos menos a Godoy Cruz, que ascendió en 2008 y por lo tanto divide por 114 por primera vez en la próxima temporada.

El fantasma del promedio

El sistema de promedios se empezó a usar en la temporada 1983, luego de haber sido anunciado antes del inicio de 1982, coincidiendo conspicuamente con el descenso de San Lorenzo en 1981. En esa primera temporada sólo se tomaron en cuenta los dos años transcurridos desde el anuncio. A partir de 1984, el promedio usa las últimas tres temporadas.

En el primer campeonato se pudo ver el efecto de los promedios. Los últimos de la tabla, River y Racing de Córdoba, no se fueron a la B, como hubiera ocurrido antes. En su lugar, perdieron la categoría Nueva Chicago y Racing de Avellaneda.

Desde entonces, se produjeron 53 descensos directos (el número impar obedece a que no se toma en cuenta a Huracán en 1986, que bajó por una forma de promoción). De los equipos que se fueron de la categoría, 33 se hubieran ido igual si descendían los dos últimos de la tabla de la temporada. 20, en cambio, se salvaron a costa de otro.

(Por supuesto, esto supone que los resultados con o sin promedios hubieran sido los mismos, algo que no se desprende de la realidad. Pero es un simple ejercicio, no un estudio candidato a ser publicado en Nature.)

En los años desde 1983, se han producido las siguientes discrepancias entre los últimos lugares de la tabla regular (siempre la de la temporada completa) y la de los promedios:

Puede verse que, en más de un caso, un equipo que se salvó gracias a los promedios después se terminó yendo gracias a los puntos de esa temporada en la que no bajó. Deportivo Español, por ejemplo, se quedó varias veces cuando normalmente (?) se hubiera ido, pero la última vez el promedio lo condenó en la temporada siguiente, en la que había mejorado su campaña y no había estado entre los dos peores.

Las siguientes tablas resumen cuántas veces cada equipo se salvó por promedios, y cuántas veces cada equipo descendió gracias a los promedios.

A punto de caer: edición final

nicolas 0

Queda a consideración de los lectores dilucidar (?) si los que se salvaron son más grandes que los que se fueron.


Algunos torneos se definen antes de la última fecha. Otros después. Es de esperar que un campeonato que culmina en la fecha final sea más emocionante que uno cuyo ganador se sabe con anticipación. Vale, entonces, repasar algunos torneos definidos al final.

En la última fecha

nicolas 0

1986/87

Fue un campeonato reñido, un gran argumento para decir que en los campeonatos largos no necesariamente uno o dos equipos se cortan solos. Central llegaba con dos puntos de ventaja. Newell’s e Independiente eran los escoltas. Si Central no conseguía el empate que lo consagraba, tenía menos diferencia de goles que Independiente (no se estilaba jugar una final en esos años, sólo se implementó junto con los tres puntos por partido ganado).

Jugaban Newell’s vs. Italiano, Independiente vs. Vélez y Temperley vs. Central. Italiano estaba último en el campeonato y ya había descendido, Vélez aún tenía chances de entrar a la Liguilla y Temperley estaba en una reñida pelea con Platense para no descender. Un triunfo de los celestes les daba la permanencia, pero el empate les aseguraba que en el peor de los casos iban a tener que definir el descenso en un play-off.

Mientras Newell’s ganaba 4-1 y conseguía una diferencia de goles suficiente para ser campeón si Central caía, el 3-3 conseguido por Independiente lo dejaba sin posibilidades. A todo esto, Central perdía, pero un penal convertido por Palma puso las cosas en su lugar. Central fue campeón en la primera temporada luego de ascender, y hasta este momento no ha vuelto a lograr otro título local.

Temperley, por su parte, debió jugar un desempate con Platense, que le dio vuelta el partido a River en tiempo de descuento. En la cancha de Huracán, los calamares vencieron 2-0 y condenaron a Temperley al descenso, sinque hasta ahora haya estado cerca de retornar al círculo superior.

Clausura 1992

La lucha por el descenso se coló también en esta definición, aunque de otra manera. Newell’s había mantenido la punta durante la segunda mitad del torneo y era claro candidato. Antes de la fecha 19, el único que lo podía alcanzar (estaba a dos puntos) era Deportivo Español, que había arrancado la temporada necesitando un campañón para salvarse del descenso. Ése era el objetivo, el campeonato nunca fue una ilusión real.

Tal vez por eso no se objetó el mamarracho organizativo. En tiempos en que nueve de diez partidos se jugaban el domingo a la misma hora, se decidió que Racing vs. Español sería el codificado del viernes. Español, que ya había logrado escapar al descenso, empató 0-0 y consagró campeón a Newell’s dos días antes de jugar. Ese domingo, luego de la vuelta olímpica, el 1-1 con Platense fue el último partido con Marcelo Bielsa en el banco leproso.

Apertura 1992

Boca estaba a punto de ganar su primer torneo local después de once años. Había sacado cuatro puntos de ventaja a River, pero sobre el final de la campaña se empezó a quedar sin nafta. River se acercó, aunque no aprovechó todas las oportunidades que le dio Boca para igualarlo o superarlo. Boca llegó a la última fecha con dos puntos de ventaja. Recibía a San Martín de Tucumán, una de las revelaciones del campeonato, después de dos derrotas seguidas en la Bombonera.

Para esa definición se armó un evento televisivo. Se transmitirían los dos partidos (Boca vs. San Martín y Argentinos vs. River) en directo y en simultáneo. En esa época, transmisión en directo de partidos de Primera era algo bastante tabú. Existía el temor de que la televisación alejaría al público de la cancha. Pero en esa circunstancia había garantía de estadios llenos. Ambos partidos se programaron para las 8 de la noche, así salían en horario central.

La idea era ir alternando entre los dos partidos, ponchando cada uno cuando pasaba algo interesante. Pero el partido de River se demoró. En la Bombonera esperaron un tiempo prudencial, porque la idea era que se jugara al mismo tiempo, hasta que pasó demasiado tiempo y se decidió arrancar. En los primeros 45 minutos se produjo el gol de Solbes que festejó él solo, en medio de una Bombonera atemorizada. El primer tiempo terminó con el 0-1 en la Bombonera, y sin juego en la cancha de Ferro, donde Argentinos hacía de local.

Tal vez por el resultado de Boca, los hinchas que habían invadido el campo en Caballito volvieron a sus lugares, y el partido pudo comenzar. Se jugaron simultáneamente el primer tiempo de River y el segundo de Boca. En este último, a pocos minutos de comenzar Benetti corrigió el resultado y dio el campeonato a Boca. River se puso en ventaja mediante un gol de Ramón Díaz, pero a esa altura ya era irrelevante. Una vez finalizado el partido de Boca, con el campeón consagrado, volvió la invasión de campo y el partido de River se suspendió. Meses después se jugó el segundo tiempo, que terminó en empate.

Apertura 1993

Fue un torneo atípico. Debido a las eliminatorias del Mundial ‘94, comenzó muy tarde y en lugar de diciembre debió terminar en marzo. Era un torneo que parecía que nadie quería ganar. Pocos recuerdan que el Boca de Habegger/Menotti llegó a la última fecha con posibilidades de ser campeón. Sin embargo ocurrió, aunque las chances eran remotas. Estaba a dos puntos de River, tenía las mismas unidades que Racing y estaba a una de Vélez (que era el campeón vigente).

Un día antes de la definición, Boca empató 1-1 con Gimnasia y se consagró no campeón. Quedaban tres. Racing venció 3-1 a Estudiantes, pero debía esperar que River perdiera. Los millonarios tenían sólo un punto de ventaja sobre Vélez, con lo cual estrictamente hablando necesitaban ganarle a Argentinos, pero la diferencia de goles era suficiente como para que un empate alcanzara. Empate que se produjo, 1-1, el primero en una seguidilla de títulos que River ganó al enfrentar a Argentinos Juniors.

Finalmente, no fue necesario aplicar la diferencia de goles, porque Vélez no pudo con Banfield. River fue campeón por puntos y, de hecho, nunca se definió un campeonato de Primera División por diferencia de goles.

Clausura 1994

Cuando se llega a la última fecha a un punto del segundo, es poco conveniente que el partido sea justo contra el escolta, y de visitante. Eso le pasó al Huracán d e 1994, que venía ilusionado con ganar su sexto título oficial. En aquella temporada desfasada, la definición fue a fines de agosto, cuando en general debería estar empezando la siguiente.

La historia es conocida, no hace falta abundar en detalles. Basta decir que el Independiente de Brindisi venció 4-0 con goles de Rambert, Garnero, Couceiro en contra y Gareca. Este torneo se destaca por ser el primer subcampeonato obtenido por Cúper.

Clausura 1995

Gimnasia tenía la ilusión de conseguir su segundo campeonato de Primera División, apagando una sequía de casi siete décadas. San Lorenzo, segundo a un punto, llevaba menos tiempo sin saborear las mieles de la victoria (?), sólo 21 años. Ambos llegaron, entonces, con muchas ganas de obtener el título.

Gimnasia tenía que ganar. El empate consagraba a San Lorenzo por diferencia de goles, si los azulgranas tomaban la precaución de vencer a Central en Rosario. Para la definición de este torneo se armó un evento televisivo similar al del ‘92. Esta vez ambos partidos comenzaron al mismo tiempo.

La transmisión principal era la de La Plata, donde Gimnasia recibía a Independiente. Cada tanto se iba a ver qué pasaba en Rosario. No pasaba demasiado en ninguno de los dos partidos, hasta que sobre el final del primer tiempo Javier Mazzoni puso en ventaja a Independiente. En el segundo tiempo la transmisión se concentró más en Rosario.

San Lorenzo en ese momento era campeón sin necesidad de ganar. Pero estaba la posibilidad de que Gimnasia empatara. Carlos Netto tuvo la chance de poner en ventaja a San Lorenzo, pero tiró afuera un penal. Tuvo que aparecer el Gallego González para cabecear al gol y dar el título a San Lorenzo.

Apertura 2000

Como en el ‘92, Boca venía puntero e invicto pero se cayó sobre el final. Claro que había una excusa apropiada: el viaje a Japón para disputar la Copa Intercontinental, que le valió dos derrotas. En la anteúltima fecha Boca estuvo a punto de perder la punta pero River no supo ganarle a Huracán y quedó segundo.

Boca llegó a la última fecha a un punto de River, que superaba por una unidad de Talleres, que también podía ser campeón esa tarde. Había toda una serie de posibilidades. Boca si empataba tenía que esperar que River no ganara, y si lo vencía Talleres iban a ir a una final. Si Boca perdía, River empataba y Talleres ganaba, los cordobeses serían campeones.

Finalmente, fue menos emocionante de lo que podría haber sido. River perdió con Lanús y Talleres con Newell’s, con lo cual Boca era campeón aún perdiendo. Pero ganó 1-0, con tanto de Matías Arce, y la tabla final no da pistas sobre la paridad existente antes de la última fecha.

Apertura 2001

Era la oportunidad de Racing para ser campeón después de 35 años. En un torneo en el que dio vuelta varios partidos que parecían perdidos, se había mantenido en la punta desde el comienzo. Su principal competidor era River, que había dejado pasar la oportunidad de desbancarlo cuando faltando pocas fechas no le pudo ganar.

Sin embargo, la idea de un Racing campeón era difícil de digerir para la sociedad en general (?). Muchos pensaban que de algún modo el rumbo de la historia iba a corregirse. Racing iba a perder algún partido decisivo o algo. Casi que podía pasar cualquier cosa antes de que saliera campeón Racing.

La fecha 18 terminó con Racing a tres puntos de River. Con un empate en la última fecha bastaba para cortar la sequía. Pero antes de que se pudiera jugar esa fecha la sociedad colapsó (?). La fecha fue suspendida por crisis política, pero rápidamente se resolvió jugar los dos partidos que decidían el campeonato, para no jugarlos fuera de contexto en el verano.

Así, el 27 de diciembre de 2001, River venció 6-1 a Rosario Central. Pero la atención estaba puesta en la cancha de Vélez, que fue colmada por hinchas de Racing, y en la cancha de Racing, donde no había partido pero también fue colmada por hinchas de Racing para festejar el título.

Título que finalmente llegó, gracias al 1-1 conseguido ante Vélez. Ese día, el pueblo racinguista salió a festejar a las calles, en uno de varios momentos inusuales que dejó como legado la breve presidencia de Rodríguez Saá.

Apertura 2004

La sabiduría popular (?) otorga el mote de “pecho frío” a Vélez y Newell’s. Mote que se vio favorecido en la definición del Apertura 2004. Newell’s, dirigido por Américo Gallego, llegaba tres puntos arriba. Vélez debía esperar que Newell’s perdiera con Independiente y vencer a Arsenal para forzar una final. Todos (?) descontaban que el empate se produciría, dado el sentimiento de gratitud (?) de la gente de Independiente hacia Gallego.

Sin embargo, no fue así. Independiente ganó 2-0 a un apático Newell’s y le sirvió en bandeja el desempate a Vélez. Pero los de Liniers no consiguieron más que un pálido empate ante Arsenal. En Avellaneda, los jugadores de Newell’s escucharon el final del partido de Vélez por radio, y cuando terminó salieron a festejar el campeonato ganado. Fue el campeón con menor puntaje desde que se otorgan tres unidades por partido ganado.

Clausura 2009

Huracán volvió a pelear un campeonato, por primera vez desde 1994. Y otra vez tuvo la suerte de visitar al escolta en la última fecha. En las últimas décadas algo así sólo pasó dos veces, y ambas a Huracán. Una macana (?)

Ese año, Ángel Cappa dedicaba los ratos libres que le dejaban su profesión principal de comerciante de humo a entrenar a Huracán. Le fue bastante bien: llegó a la última fecha a un punto de Vélez, luego de que el mejor equipo del campeonato, Lanús, se bajara del colectivo del título (?) una fecha antes.

El empate consagraba a Huracán. El partido arrancó en un domingo lluvioso, y en un momento debió ser interrumpido por diluvio. Huracán no podía o no quería desarrollar el juego que había mostrado a lo largo del campeonato, pero por lo menos conseguía el resultado necesario para ser campeón.

Sin embargo, a poco del final Maxi Moralez convirtió el 1-0 que entregó el título a Vélez y sepultó la ilusión de Huracán. En la jugada del gol, el árbitro no cobró falta al arquero y por lo tanto se reveló como un ser ignorante, inmoral, morboso, sórdido, mentiroso, feo, enredador, infame, adulador y malhablado. Es una suerte, por lo tanto, que no haya dirigido nunca más.


La lista del Dié, parte 1: los arqueros

nicolas 225

Arranca aquí una serie sobre los jugadores que irán al Mundial, línea por línea. Como los equipos se arman de atrás para adelante (?), la primera entrega corresponde a los arqueros.