Sobre Cappa

Pep 0

Las últimas apariciones en público de Angel Cappa no han dejado bien parado al actual entrenador de River Plate. Sin embargo, a nivel entrenadoril (?) en sí, no está haciendo mal las cosas el bahiense.

Angel Cappa siempre fue un tipo de perfil alto. Bocón, apasionado, discutidor, puteador, exagerado. Nunca fue una persona de pasar desapercibida, ni como ayudante de campo, ni como periodista, ni, mucho menos, como entrenador. Claro que aquella campaña con Huracán le dio mucha más exposición, la que creció exponencialmente (?) al llegar a River.

Autodesignado paladín de la justicia, Cappa ha tenido siempre un discurso ligado al fútbol “lírico”. El Huracán 2009 fue un equipo que, partiendo de esa base, y mostrando un gran nivel a lo largo de ese torneo Clausura, agigantó la brecha entre los antiCappa y los cappistas. Por primera vez en, al menos, mucho tiempo Angel Cappa conseguía estar en el candelero sin aparecer asociado a otras figuras con más relumbre, como César Luis Menotti o Jorge Alberto Francisco Valdano.

El tema es que ese Huracán magnífico perdió el campeonato en la última fecha ante Vélez, el otro aspirante al título. Injustamente si se va a la falta de Larrivey sobre Monzón en la jugada del gol velezano. Con justicia atendiendo al desarrollo del encuentro.

Y ahí la cagó Cappa. Nadie puede exigir que no se caliente si cree que cagaron a su equipo, pero de ahí a proponerse como una víctima del establishment, la sinarquía internacional, los servicios y el G-8 hay un largo trecho.

Se fue al poco tiempo del Globo, peleado con Babington y sintiéndose traicionado por algunos jugadores que aprovecharon su semestre de gloria para pegar un pase. Siguió hablando, pero ya no tenía tanta exposición, hasta que apareció River.

Y en River todo se agiganta, para bien o para mal. Se sabe que es así, como así también lo es en Boca, y en menor medida en San Lorenzo, Independiente y Racing. Y Cappa llegó más callado, e hizo bien.

En lo futbolístico, más allá de una inesperada e ignominiosa derrota ante Tigre en el cierre del Clausura 2010, el equipo que tan mal había jugado en esa temporada bajo el mando de Gorosito, primero, y Astrada, después, mejoró.

Nada podía pedírsele a Cappa con esos jugadores. Comenzó la nuvea temporada y fueron llegando los refuerzos. Algunos a pedido del DT, otros por decisión de la dirigencia encabezada por Daniel Passarella. Algunos etiquetados a priori como buenas compras, otros como incógnitas, y un tercer grupo más cercano a lo inexplicable.

Pero River arrancó bien, desde los resultados al menos. Una buena racha de triunfos hizo creer a unos cuantos que el promedio del descenso había sido una preocupación pasajera y exagerada. El buen fútbol no apareció, pero es mejor que no aparezca con los resultados dándose que sumando derrotas.

Llegó una previsible derrota ante Vélez como visitante y Cappa, que si bien venía humeando estaba tranquilo, derrapó. Gritos de gol a la insufrible platea norte de Vélez, puteadas al viento y quejas contra la terna arbitral y la santísima trinidad (?). No era la primera vez que se veía a un Cappa enardecido, pero se notaba un in crescendo alarmante.

El torneo siguió su curso, los resultados fueron dándose con relativa lógica, a excepción del agónico empate de Quilmes en el Monumental, aunque no hubo responsabilidad de Cappa en ese traspié y llegó el partido con Banfield.

Desde hace unos cuantos años a River se le hace dificil jugar contra el Taladro, especialmente en el Florencio Sola, y el partido había arancado complicado para el Millonario que antes de los 5 minutos ya estaba perdiendo. Promediando el primer tiempo una jugada en el área del visitante, un agarrón a Arano que tras zafarse llega a destiempo y baja Romero. Pezzotta cobró penal. La falta existió, pero antes había existido foul contra el defensor, por lo que lo correcto hubiese sido un tiro libre para la visita.

El juez no la vio, o no le pareció para tanto, lo cierto es que cobró penal, que después fue contenido por Carrizo. Cappa estalló y a pesar de haber asegurado posteriormente que no insultó al referi lo concreto es que estuvo a esto (?) de pasarlo por las armas (?)

Finalmente River empató sobre el final, con Cappa viendo casi todo el partido enjaulado, y después pidiendo perdón por la cadena salida y rota (?).

No está haciendo mal las cosas Angel Cappa en River. Su equipo no brilla, ni mucho menos, ni tampoco es sólido, pero tiene una cosecha de puntos importantes. Sacando a Estudiantes, que se ha cortado, integra junto a otros equipos un pelotón que sigue al líder y que está distanciado por sólo dos puntos.

Se nota una intención de buscar los partidos por abajo y asociando el juego. No pasa de pretensión por el momento, un poco por falta de material, y otro tanto por ausencia de tranquilidad, la que tampoco parece ser aportada desde el banco de suplentes. Si era criticable en Simeone ese aspecto, también debe serlo en AC.

No es culpable ni responsable Cappa de la presencia de River en el fondo de la tabla de promedios. Desde que llegó River ganó 24 puntos en 14 partidos, un índice de 1,714, para nada mal. 24/14 es mucho más que 75/71, los otros números que componen el actual promedio de River Plate en esa tabla de promiedos.

El juego tarde temprano aparecerá, y mientras los resultados se den Cappa, irónicamente, debería estar seguro en su puesto. No es momento de exquisiteces ni de locuras en River. Lo único que tiene que hacer Cappa es bajar un cambio, cerrar la boca y hacer lo que mejor sabe, entrenar y armar un equipo.