La Segunda Guerra Mundial había terminado con un saldo aterrador y la vida de muchísimos jugadores se apagó en aquel holocausto que se llevó 73 millones de almas. Europa quedó virtualmente destruída y llegaba el momento de la reconstrucción. Mientras tanto, el Mundial, volvía a Sudamérica.

Uruguay 1950
La Copa Mundial de la FIFA, que en ese entonces se llamaba “Victoria”, fue uno de los tesoros más buscados por los nazis. Cuando se desató la guerra, el General Giorgio Vaccaro, presidente de la Federazione  Italiana Giuoco Calcio, se encargó de retirarla de la bóveda de seguridad del banco y se la dio en confidencia al dirigente Giovani Mauro, quien la guardó en una caja de zapatos y la puso debajo de su cama. Nadie más sabía donde estaba la copa.

El alemán Ivo Schricker, Secretario General de la FIFA, mantuvo abierta la sede de Zurich durante todo el conflicto bélico y más allá de todo lo que se pudo haber aburrido mirando el cucú de los relojes (?), fue su persistencia y la de Jules Rimet las que impidieron que al Mundial también se lo llevara la guerra.

El calendario marcaba el mes de julio de 1946 cuando la plana mayor de la FIFA se reunió en Luxemburgo para darle continuidad a las Copas Mundiales, que tanta alegría le daban a los pueblos (?) y hacían olvidar el horror bélico. La primera decisión adoptada fue cambiar el nombre del trofeo, que dejó de llamarse “Victoria” y tomó el nombre de “Jules Rimet”, en homenaje al Presidente de FIFA por el esfuerzo por mantener viva la competencia.

La emoción de Rimet fue aún mayor cuando se confirmó que Inglaterra y el resto de los países de la Isla volvían a ser parte de la familia FIFA, dejando de lado viejas rencillas. Para conmemorar semejante noticia, el 10 de mayo de 1947, se enfrentaron en Glasgow, Escocia, la selección de Gran Bretaña ante Resto de Europa, logrando imponerse los británicos por 6 a 1.

En esa junta del Comité de la FIFA también se decidió dónde y cuándo se jugarían los dos próximos mundiales. A sabiendas de que estaban en deuda con Sudamérica, la cuarta Copa Mundial se jugaría ahí sin dudas. Pero Argentina, ofendida por lo del ’38, no presentó su candidatura. Sí lo hizo Brasil, que no tuvo rival para la organización mundialista.

Además, Europa se estaba reconstruyendo y jugar en América daba más tiempo, aunque para la quinta Copa se eligió a Suiza, país que se mantuvo neutral durante el conflicto. La Copa en Brasil se jugaría en 1949, mientras que en Suiza se disputaría en 1953.

La primera competencia mundial post guerra de envergadura fue el torneo olímpico de Londres de 1948, que quedó en poder de Suecia. En la ciudad donde campanea el Big Ben fue la reunión en la que se cambió las fechas a las copas (1950 y 1954) y un año más tarde se armaron los cabezas de series para el Mundial.

En el grupo 1 iba a estar Brasil, organizador de la Copa; en el 2 caía Italia, defensor del título; para el grupo 3 estaba reservado el lugar para Inglaterra, que volvía a la FIFA y en el grupo 4 iba a ser Argentina cabeza de serie, ya que era una selección invencible y había ganado 3 Sudamericanos consecutivos. Además, para la eliminatoria, Argentina enfrentaba a Bolivia y a Chile, en un grupo donde se clasificaban los dos primeros.

Si bien el fútbol mundial estuvo frenado, en Sudamérica la llama de la competición seguía encendida  y Argentina era un equipo imposible de vencer. Pero un conflicto gremial con los jugadores derivó en un éxodo a la recientemente creada liga profesional de Colombia, que les pagaba cifras siderales a los jugadores sin dejarles dinero a los clubes. Néstor Rossi, Adolfo Pedernera, José Manuel Moreno, Rinaldo Martino, Alfredo DiStéfano y otras grandes figuras emigraron al país cafetero, diezmando al seleccionado argentino.

Además había un conflicto político entre Argentina y Brasil, que se sumaba a la pelea entre la AFA y la CBD (Confederación Brasileña de Deportes, la CBF nació mucho más tarde), porque los argentinos no fueron al sudamericano del ’49 aduciendo “razones de fuerza mayor” (?), cuando en realidad querían decir “si vamos con los muertos que quedaron nos hacen el ocote de ida y vuelta”. Trasca (?) los brasileños les impidieron al club Bangú jugar amistosos contra equipos argentinos, en una competencia amistosa en Chile.

Todos esos condimentos hicieron que Argentina se bajara nuevamente de la competición mundial, siendo seguida por Perú y Ecuador, que siempre apoyaron a la AFA de manera incondicional. Las razones esgrimidas por las tres asociaciones fueron “diferencias con la CBD”.

Para afrontar las eliminatorias se inscribieron 32 selecciones, de los cuales salían 14 equipos que se sumaban a los clasificados Brasil e Italia. De los anotados, 17 selecciones eran de Europa y Africa no presentó participantes.

Sin jugar un solo partido preliminar se clasificaron Uruguay, Paraguay, Chile y Bolivia por Sudamérica; mientras que por Europa entraban Inglaterra, Escocia, Yugoslavia, Suiza, Suecia y España. Turquía también entró tras derrotar a Siria en la ida (después del 1-7 los sirios se hicieron los opas y no se presentaron) y porque los austríacos tampoco quisieron participar. Filipinas, Indonesia y Birmania renunciaban a las eliminatorias, dándole el lugar directo a India, al tiempo que Estados Unidos y México llegaban para representar a Norte y Centro América.

Con los 16 clasificados estaba todo listo para el sorteo, pero empezaron a caer renuncias inesperadas. Primero fue Escocia, que entró junto con Inglaterra como subcampeón del British Championship, pero se excusaron del largo viaje diciendo que “los ingleses ya nos ganaron aquí y lo hicieron bien, así que no iremos”.

Francia había perdido en la ronda preliminar ante Yugoslavia y el Presi (?) les ofreció ir en lugar de Escocia. Los francios (?) aceptaron al instante, pero luego se bajaron porque “Brasil es un país muy grande y tendremos que viajar muchísimo”. Los brasileños, un poco disgustados, les recordaron que durante la Copa anterior los pasearon por toda Francia y no se quejaron, entonces los franceses se sinceraron: “no tenemos un carajo (?) para competir, los mejores han muerto en la guerra”.

Turquía también se bajó de la Copa y no se insistió mucho por ellos. Los brasileños invitaron en su lugar a la madre patria, que había perdido en la eliminatoria ante España. Portugal entonces aceptó la invitación con una sonrisa (?) pero luego decidieron no ir.

India había participado de los Juegos de Londres de 1948 y habían causado una extraña admiración porque la mayoría de ellos jugaba sin botines. Un fuerte vendaje y dedos afuera eran los zapatos (?) con los que jugaban la mayoría de los indios. Pero la FIFA les dijo que “sin botines no hay mundial”, los indios dijeron “ok, no mundial (?)” y la Copa quedó con 13 equipos clasificados prestos a jugarla.

Todos llegaron en avión a Brasil, pero Italia se fumó dos semanas en un barco, no había forma de convencer a los tanos que se subieran a un bicho (?) de metal con alas, porque un año antes, el avión Fiat G.212 CP que transportaba al plantel de Torino, se estrelló contra el terraplén de la Basílica de Superga en Turín. Todos los pasajeros del avión murieron y 9 de ellos eran titulares indiscutibles de la selección.

Con un cambio en el formato, en el cual se interpuso el razonamiento, no sin pocas discusiones se impuso el sistema por grupos para la primera y segunda ronda. La idea era que las selecciones no viajaran miles de kilómetros para jugar un partido e irse, mientras que los europeos sostenían que la copa era de eliminación directa.

Brasil no tuvo mayores problemas en quedarse con el Grupo, que compartía con Yugoslavia, México y Suiza. Justamente con los suizos perdieron un punto empatando 2 a 2 en la segunda fecha, generando el murmullo del Pacaembú de Sao Paulo. Brasil llegaba a la última fecha en el segundo lugar (Yugoslavia había ganado los dos partidos) y como sólo se clasificaba el primero, el empate los dejaba afuera.

Pero con la potencia goleadora de Ademir, combinado con el juego de Jair, Zizinho y Chico, Yugoslavia no tuvo chance en un Maracaná que tenía más de 150 mil espectadores. Para esa tarde en la que Brasil ganó por 2 a 0, se habían vendido 142.429 tickets.

Otro grupo con cuatro equipos era el 2. Inglaterra compartía la zona con Chile, Estados Unidos y España, y se suponía que iban a pasar a la ronda final. Pero un haitiano que jugaba para los norteamericanos les hizo un gol y pesar de que el partido mereció terminar 10 a 1 (como aseguraban en Inglaterra porque creyeron que al cable le faltaba un uno delante del cero), lo cierto es que lo ganaron los yanquis.
Igual España, que no había participado de la Segunda Guerra Mundial, estaba un poco más armadita y ganó todos los partidos del grupo, clasificándose al cuadrangular final. Uno de los jugadores más destacados de la Furia Roja (?) era Telmo Zarraonandia Montoya, más conocido como Zarra, que en 20 partidos en su selección convirtió la misma cantidad de goles.

Las renuncias dejaron a los Grupos 3 y 4 con tres y dos equipos respectivamente. Uruguay tuvo que jugar tan sólo un partido para llegar a la ronda final, haciéndole 8 goles a Bolivia. Italia, defensor del título, cayó ante Suecia que venía de ser campeón olímpico en 1948. Los suecos tenía 3 jugadores fantásticos que funcionaban a la perfección: Gunnar Gren, Gunnar Nordahl y Nils Liedholm.

Tras el éxito de los Juegos de 1948, A.C. Milan se gastó unos manguitos y se llevó a los 3 suecos, a quienes apodaron “el trío GreNoLi” y cuando llegó la hora de ir a Brasil 50, cuando los suecos los pidieron, los tanos dijeron “minga” (?). Igualmente Suecia le ganó a Italia 3 a 2 y le sacó la chance de seguir defendiendo la Copa. Paraguay, que también integraba el Grupo 3, le robó un empate a los suecos que no alcanzó para nada.

En la ronda final Brasil se devoró a los dos europeos con terribles goleadas. El Maracaná explotaba en cada partido y la seleçao respondía con goles. Mientras tanto, Uruguay le empataba a España de milagro y le ganaba a Suecia sin sobrarle una moneda.

El destino quiso que el fixture diera en la última fecha lo que se podían considerar como partidos por el tercer lugar y la final. Brasil tenía 4 unidades y jugaba ante Uruguay, que llegaba con 3, mientras que España tenía 1 punto y jugaba con Suecia, que aún no sumaba.

La cosa estaba cómoda para Brasil y para España, que con empates conseguían el título y el podio respectivamente. Incluso si Brasil goleaba a Uruguay y España derrotaba a Suecia, los ibéricos podían ser subcampeones. Pero como un presagio de lo que podía pasar en el Maracaná, Suecia le ganó a España por 3 a 1 y se quedó con la tercera colocación.

Mientras almorzaban en el hotel, en la previa del partido, los uruguayos notaron que en sus cubiertos se leía la frase “Brasil Campeón del Mundo”. Había llaveros, botellas de vino, ceniceros, pósters, banderas… cientos de miles de productos listos para salir a la venta tras el partido.

Si bien Brasil llegaba al último partido arrasando con todos sus rivales (menos Suiza) y Uruguay cortaba rieles (?) en cada uno de sus encuentros (menos antes Bolivia), había que disputar los 90 minutos restantes y en algún punto sabían que no sería fácil.

Brasil atacó y llegó constantemente al arco charrúa defendido por Roque Máspoli, pero el que más peligro acercaba era el conjunto celeste, capitaneado por Obdulio Varela. La primera etapa finalizó con el score en blanco pero ni bien comenzó el complemento, Ademir hizo una diagonal arrastrando a la defensa uruguaya, dejándole el arco libre a Friaca que puso el 1 a 0.

La fiesta se desató en las tribunas del Maracaná y parecía todo cocinado. Obdulio Varela agarró la pelota, se la puso debajo del brazo y le fue a protestar al árbitro ingles Reading la validez del gol. Con eso se ganaba algunos chiflidos y lograba que varios jugadores brasileños se pusieran un poco nerviosos.

Uruguay comenzó a tomar las riendas del juego y a los 67 minutos, tras un centro de Ghiggia, Schiaffino empató el partido y a pesar de que la igualdad alcanzaba para que el título se quedara en Brasil, los uruguayos parecían multiplicarse en el campo de juego y se hacían insostenibles.

Jules Rimet tenía en su bolsillo un discurso que leería una vez finalizado el encuentro, mientras entregaba la Copa en el campo de juego. Por la inmensidad del Maracaná, para llegar al final del partido, tuvo que dejar el palco quince minutos antes de la finalización del encuentro para dar la vuelta e ingresar por el túnel a la cancha.

Mientras caminaba, se preguntaba por la buena acústica  en los pasillos del Maracaná ya que no se escuchaba el griterío que se hacía en las gradas. Pero en realidad no sabía que el Estadio completo, y todo el país, se quedaba sin habla cuando faltando 10 minutos, Alcides Ghiggia volvió a escaparse por la punta derecha y en lugar de darle nuevamente el pase al Pepe Schiaffino (que otra vez estaba solo), definió bajo al primer palo batiendo a Barbosa.
Cuando Rimet llegó al campo de juego, lo primero que vio fue un policía llorando desconsoladamente, luego, once uruguayos gritando en medio de un gran velorio. Desencajado, le dio la Copa al capitán Obdulio Varela sin decir una palabra de su discurso, que estaba escrito en portugués.

BONUS TRACK

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Entregas anteriores: [URUGUAY 1930] – [ITALIA 1934] – [FRANCIA 1938]


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