Innecesario, pero merecido descargo a favor del técnico de la selección nacional.

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Sería una ridiculez justificar el laburo del técnico de la selección desde los resultados, para esos estarán los medios hegemónicos, que solo les interesa ese tipo de cosas, para que consuma el mismo público que mira el programa de Rial. Que es obvio que es insoslayable, desde luego que sí. Pero basar un análisis en eso es por lo menos nefasto. Nuestros lectores de siempre y la línea histórica de este blog merecen algo más que eso. Porque es mucho más que eso lo que ha logrado Alejandro Sabella al frente de esta selección.

Cuantas veces se ha desmerecido el laburo por parte de los liristas, y cuantas veces se ha desmerecido la importancia del grupo humano por parte de los tacticistas. Este grupo de jugadores no ha plasmado un juego brillante durante este Mundial, ni el más acérrimo defensor de Sabella podría sostenerlo. Pero este cuerpo técnico ha logrado algo que en el papel parece muy simple, pero que cualquiera que haya pateado alguna vez una pelota sabe que es de suma complejidad, que es que cada jugador de un equipo haga bien lo que sabe hacer bien. Ni siquiera hace falta que ese jugador sea un distinto haciendo la tarea que tiene asignada. Si no, que esté convencido que lo que tiene que hacer es lo correcto para el equipo.

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Romero, el más discutido de los 23, dando el pase a la final tras 24 años.

La ausencia de Tévez fue el motor más importante de las críticas al DT. Aún cuando las deficiencias evidentes de la selección (durante las eliminatorias, donde no se puede trabajar) pasaban por la defensa y la creación de juego, el reclamo constante era la falta del Jugador del Pueblo, que se había cagado en la selección a la luz de las cámaras, mandándola a la puta que lo parió y quejándose del prestigio que le sacaba. Las otras críticas pasaban por el llamado a los jugadores de Estudiantes, que había dirigido en su paso por el club, o en el caso de Basanta, había sido entrenado por su asistente más cercano. Nadie cuestionaba los motivos, se criticaba el nombre. Sin embargo, el técnico nunca respondió a las bajezas con insultos o improperios, si no que se limitó a un discurso conciliador y a seguir trabajando.

Para este redactor, buscar el verdadero origen de las críticas a Sabella siempre fue una obsesión, porque con el sentido común eran muy difíciles de explicar. Que el ex-jugador de River haya mostrado su simpatía por el gobierno podía ser una. Que la escuela de Estudiantes haya sido siempre fruto de todo tipo de persecuciones por el Grupo Clarín es otro. Que el negocio que es para la AFA el Fútbol Para Todos los haya dejado comiendo un poco menos de la torta, también. Las declaraciones perfil bajo, con un grupo que no muestra nada para el afuera, sin dudas que también tenía que influir. La ausencia de una figura carismática, que se lleve los flashes (la conseguirían adentro del Mundial, con Lavezzi) era otro factor. Si repasamos, son muchas las cosas que no lo convertían en un negocio. La mala leche superaba los límites anteriormente impuestos, hasta niveles insospechados, cuando le inventaron una enfermedad, o cuando dijeron que la lista la armaba Máximo Kirchner.

La confección de la lista hizo que tipos que no tienen ni idea de fútbol, como Gonzalo Bonadeo, afirmen libres de cuerpo la inminencia del fracaso. La ausencia de un arquero reconocido, hacía que todos critiquemos la elección en ese puesto. Romero, Andújar y Orión, sabiendo que el titular había disputado pocos minutos en el año, era material discutible. Pero luego de tres años trabajando prácticamente con los mismos, el DT los elegía. Por algo era. El resto de la nómina era intachable. La sorpresa de la presencia de Martín Demichelis, con todo el estigma que cargaba a cuestas y tras dos años sin estar, aunque de brillante cierre de temporada, cerraba las bocas de los que hablaban de la incapacidad de agregar gente nueva. Y los que criticaban el grupo cerrado, se quedaron sin argumentos cuando Ever Banega, íntimo amigo de Messi, se quedó afuera en el último minuto.

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El mejor lateral izquierdo del Mundial, no lo conoce nadie

Repasar tácticamente a esta selección desde el día cero en este mundial es de una dificultad extrema, ya que la cantidad de variantes implementadas por Sabella son incontables. La idea madre parecía la de formar un 4-3-3 con «los cuatro fantásticos». Un esquema que ya mostraba claros defectos y virtudes desde el vamos. La cobertura de la banda derecha, como marcar el retroceso, la salida desde el fondo y varios asuntos no menores más, hacían suponer que esta selección iba a jugársela por el golpe por golpe, por ver quien la tenía más grande a la hora de pegar.

Ya desde entrada esto no pudo suceder. Las lesiones que acarrearon el final de las temporadas de Fernando Gago y Gonzalo Higuaín, los marginaron del primer 11 titular y Sabella prefirió utilizar el sistema que más cómodo siente el DT que el equipo defiende, el 5-3-2, con Campagnaro en defensa y Maxi en el medio. Aún con el resultado acompañando, el técnico no se confió del pésimo rendimiento y cambió. Fue la primera muestra de una muñeca que daría resultados durante todo el torneo. Argentina, con poquito de Gago, y menos aún de Higuaín, cambió y jugó mucho mejor, mereciendo largamente un triunfo, que a la postre fue un 2-1. Acá se producen dichos de los jugadores, maliciosamente interpretados. Esta nota de Matías Baldo expresa muy bien lo que muchos sentimos esa semana.

El partido contra Irán fue tremendo, Argentina si no era por una genialidad de Messi era imposible que lo gane. Y Lio apareció. Contra Nigeria se mejoró y se ganó, pero la defensa dio muchas señales de debilidad. La lesión del Kun fue un golpe del que no tenemos la dimensión adecuada, porque lamentablemente Agüero nunca pudo aparecer en el Mundial. Lavezzi entró con el overol puesto y se dedicó a hacer la banda con una disciplina táctica que adquirió en Francia, cuando se sacrifica para que se luzcan Zlatan y Cavani.

El partido contra Suiza se sufrió, pero se ganó con una genialidad de Messi y un gol de Di María, recién en el alargue, pero antes ya había sido muy superior. El equipo igual no aparecía. Era esperar una genialidad del 10, para poder ganar. Todo cambió contra Bélgica. El DT metió mano y sacó a dos de sus jugadores de mayor confianza, como son Federico Fernández y Fernando Gago. Ambos se habían ganado las oportunidades que Sabella les había dado durante el Mundial, pero su rendimiento fue pésimo, y cuando no hay margen de error y ante una cagada te vas eliminado, hay que cambiar. Y no le tembló el pulso para cambiar. La presencia de Biglia ayudó a un Mascherano que se había visto desbordado en los encuentros anteriores. La entrada de Demichelis fue clave en en defensa, pero también en ataque, ya que siempre fue una salida clara con la pelota en los pies. Contra los belgas no se sufrió en defensa. Básicamente porque los 11 estaban involucrados en la misma. La lesión de Di María fue un golpe durísimo, porque Angelito era la clave para que todo funcione, con su despliegue en defensa y sus conducciones en ataque para crearle espacios a Messi.

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Las imágenes del grupo unido fueron numerosas

El partido contra Holanda estaba hecho para sufrir. Dos especialistas en neutralizar ofensivas y en imprimirle dinámica a sus equipos se enfrentaban, y el encuentro como era de esperar, tuvo esa tónica, con ningún dominador claro. Pero Argentina fue superior en los detalles. Si bien Messi fue neutralizado por la triple marca holandesa, las mejores opciones llegaron por el lado albiceleste. El 4-2-3-1 utilizado desde Suiza ya estaba aceitado. Los wines Lavezzi y Pérez juntaban las líneas rápido y eficientemente. Los laterales Rojo y Zabaleta no regalaban jamás sus espaldas. El doble 5 Mascherano-Biglia era una máquina aceitada. Los centrales se complementaban en técnica y dureza como si hubieran jugado toda la vida juntos. Se veía un equipo. Messi tapando la salida de Blind, o impidiendo que Sneijder tuviera libertad para tirar pelotazos es la muestra cabal del convencimiento de los jugadores. Los penales, donde hubo una clara muestra de personalidad de los jugadores, favorecieron a Argentina. Y se llegó a la final.

Por todo lo mencionado tendenciosa y arbitrariamente en estas líneas, uno piensa que el laburo del DT es para respetar. Y mucho. Serio, con vista al corto, mediano y largo plazo, centrado, sin cerrarse a nuevas opciones. El resultado, afortunadamente, ha ido acompañando. Pero muchas veces es una casualidad, más que una causalidad. Esta vez creemos que no.


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