No se habían vistos dos pases seguidos cuando a los once Bordagaray exigió de tiro libre a Ojeda. Dos minutos más tarde seguían sin verse, pero una pelota sin proyección de futuro terminó en un kick a cargar de Kalinski que encontró a Stracqualursi picando justo a tiempo para llegar a la pelota y puntearla por encima de Ojeda para poner el 1-0 en favor de la visita. El Bicho se adelantó en el campo e intentó generar peligro con un único recurso: las subidas de Barrera por izquierda para buscar el desborde y el centro para Anangonó, pero los de Pizzi le escalonaban la marca y recuperaban la pelota tras encerrar al volante entre el lateral y la línea de fondo. Sobre el final del primer tiempo un yerro grosero de Batista le permitió ganar la pelota a Buffarini y quedar solo frente al arquero para vencerlo con un remate cruzado. 2-0 para finalizar el primer tiempo, estirar la alegría en Boedo y que Schurrer tome nota que si quiere sacar algo del partido le tiene que pedir a sus jugadores que pateen al arco.

Para el segundo tiempo Schurrer dispuso el ingreso de Oberman para jugar por derecha e intentar aprovechar todo el ancho del campo de juego. En los primeros minutos el Bicho lució decidido pero se diluyó en centros y la primera oportunidad de riesgo del complemento estuvo en los pies de Stracqualursi, pero -en el área y sin oposición- le pegó mordido. A los veinticuatro tuvieron los de Paternal su primer tiro al arco. Oberman recibió en el área desde el sector izquierdo, se la rebuscó para hacerse un hueco, cuando lo encontró le pegó con más fuerza que dirección y puso el descuento. Los de Schurrer encerraron al Cuervo pero no profundizaron. Los de Pizzi no parecían demasiado a disgusto esperando que la imprecisión le juegue una mala pasada al local para salir rápido de contra. Por esa vía lo tuvo Stracqua y luego Leandro Navarro. A los treinta y ocho Alvarado erró un rechazo en el área chica y le dejó el empate en bandeja a Anangonó, pero Migliore estuvo atento y achicó rápido para tapar el remate.

San Lorenzo ganó, extiende su buen momento anímico y estira la diferencia de puntos sobre Independiente. Por el lado de Argentinos Juniors la segunda presentación de la era Schurrer dejó otra pobre actuación en la que desperdiciaron un tiempo y no tuvieron claridad en el complemento.

Argentinos Juniors: Luis Ojeda; Pablo Barzola, Ariel Garcé, Juan Sabia, Nicolás Batista; Matías Laba; Santiago Nagüel, Sebastián Navarro, Juan Ramírez, Leandro Barrera; Juan Luis Anangonó. DT: Gabriel Schurrer.

San Lorenzo: Pablo Migliore; Gonzalo Prósperi, Pablo Alvarado, Nicolás Bianchi Arce, Walter Kannemann; Julio Buffarini, Enzo Kalinski, Juan Mercier, Alan Ruiz; Fabián Bordagaray y Denis Stracqualursi. DT: Juan Antonio Pizzi
Goles: 13′PT Stracqualursi (SL), 41′PT Buffarini (SL), 24′ST Oberman (AJ)

Amonestados: Laba, Figueroa, Batista, Anangonó, Oberman (AJ); Alvarado, Buffarini, Kannemann, Verón (SL)

Expulsados: 47′ST Kannemann (SL)

Cambios: 00′ST Gustavo Oberman x Nagüel (AJ), 14′ST Marcos Figueroa x Barrera (AJ), 16′ST Alejandro Capurro x Sebastián Navarro (AJ), 18′ST Leandro Navarro x Alan Ruiz (SL), 41′ST Gonzalo Verón x Stracqualursi (SL), 47′ST Masuero x Bordagaray (SL)

Árbitro: Carlos Maglio
Estadio: Diego Armando Maradona

Sería paradójico decir que San Lorenzo está en ascenso (?). La salida de Caruso, la llegada de Pizzi y el envión de la vuelta a Boedo le dio la ansiada tranquilidad. Y para ratificar el momento, va hasta el DAM donde lo espera el nuevo Argentinos de Schurrer.

No quiere volver

La Redó! 0

En La Paternal San Lorenzo sumó tres puntos vitales en su luchar por evitar el descenso tras vencer 2-1 a un muy livianito Argentinos Juniors con goles de Stracqualursi y Buffarini. Oberman descontó para el local.
Una seguidilla de hechos para nada bochornosos pone a San Lorenzo en una situación dulcemente inesperada hace un par de meses. La llegabda (?) de Tinelli al club (sin entrar en la discusión profunda), la elección de Juan Antonio Pizzi para rearmar lo que había hecho Caruso Lombardi, el 22N que se adelantó una semana y le permitió a sus hinchas soñar con volver a su casa. Y por sobre todo, la levantada del equipo que sumó 7 puntos de los últimos 9, lo cual al menos puede mirar desde afuera la zona de descenso. Para que todo esto no quede en la nada, visita a Argentinos Juniors, donde Gabriel Schurrer ya está acomodado como el director técnico y quiere levantar el tomuer que dejó Leonardo Astrada.

Repasando el breve ciclo del exentrenador de Rosario Central, tuvo un arranque de regular tirando para preocupante, consiguiendo sólo empates con Godoy Cruz y Quilmes, para luego caer ante Boca. La mejoría llegó con el 4 a 0 a All Boys y luego de dejar dos puntos ante Unión en Santa Fe, venció a Atlético Rafaela y la historia volvió a tener colores. Es por ello que seguirán siendo los mismos once que vienen jugando justamente en las últimas tres presentaciones, aprovechando que Denis Stracqualursi se sobrepuso a una molestia muscular y tratará de seguir siendo la carta goleadora del Ciclón.

Cruzando un par de barrios y llegando a La Paternal, tampoco habrá novedades en la formación. El debut del extécnico de Lanús fue el lunes en cancha de River, de donde se trajo un puntito inteligente (?) al empatar 0 a 0. El ciclo del Jefe Astrada nunca fue lo que se esperaba y en la fecha 13, después de empatar con San Martín de San Juan, dejó el cargo que interinamente ocupó Carlos Mayor, sacando cuatro puntos de seis al superar a Estudiantes e igualar con Belgrano en Córdoba. Las fichas siguen puestas sobre el mulato (?) Anangonó, aunque Boyacá y Juan Agustín García extrañará el fútbol de Peñalba, que no concentró para hoy.

En las tribunas se espera un acompañamiento masivo de los hinchas azulgranas, que recibirán la habitual cargada por ser Sin Libertadores de América, algo que Argentinos consiguió pese a su tamaño (?). En el verde césped, la visita será quien proponga jugar por abajo desafiando las dimensiones de la cancha. No se sabe mucho qué hará el local, pero la idea justamente es sacar ventaja de esta situación como en toda su vida. La cosa es que se enfrentan esta noche y si los Matadores se llevan los tres puntos, varios culos van a empezar a llenarse de dudas ahí abajo.

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No hay caso con River, no hay manera que empiece a funcionar como equipo ni que sea capaz de sostener una mínima idea colectiva con el correr de las fechas. Cada vez más se empieza a notar que el ascenso se dio por una cuestión de peso, casi por ósmosis (?) antes que por méritos propios lo que sumado al deficitario movimiento en el mercado de pases da como resultado un estado de zozobra inmediata.

Se sabe que la gente está muy susceptible. Se publica un film de bajos recursos sobre Mahoma y te asesinan un embajador, es la ley de la vida (?). En River lamentablemente pareciera que todo conduce a una nueva convulsión social y el quietismo de sus principales dirigentes no hace más que actuar como nafta ante este principio de incendio (?). Por supuesto que al millonario no le cabrán sanciones por lo acontecido en Liniers, pero si vale como pequeña luz de alarma para entender qué puede llegar a suceder dentro de un par de fechas si no se cambia la actitud dentro de la cancha y la ineptitud fuera de ella.

No es que estemos haciendo apología de la violencia, jamás (?). Sino que ante los signos de los tiempos que se nos presentan, no podemos más que decir qué puede llegar a suceder. Hay que entender que existe una gran brecha entre el hincha de un equipo, aquel que construye su identidad alrededor de una institución portadora de símbolos, que sufre y vive con los avatares del mismo y el conjunto de personas que tomando un color casi aleatoriamente ve en esto la oportunidad de subsistir gracias al uso de la violencia y los servicios que esta puede prestar a muchos dirigentes.

El hincha va a sufrir, va a llorar, se va a morir de un paro cardíaco (?), pero es bastante difícil que arroje un cartel publicitario al campo de juego ocasiones desmanes importantes. Habrá quienes, sumidos en un pensamiento-masa dejen brotar lo más profundo de sus subconscientes y conformen espontánea y momentáneamente una turba iracunda (?). No obstante por lo general suelen repudiar actos de violencia.

Pero el “barra” es otra cosa. Es el producto de una sociedad que se mueve en el plano de lo pre-simbólico, es el contraejemplo perfecto para derribar la teoría de Cassirer (?). Para muchos dirigentes estos muchachos son personas necesarias, son la fuerza personal de choque. Preguntémonos si no por qué están presentes en actos políticos, e incluso en elecciones estudiantiles de diversas universidades.

Sin embargo lo que llama poderosamente nuestra atención (?) es que el barra tiene una capacidad sensitiva impresionante. Capta a la perfección el sentimiento generalizado de hastío y rechazo. Esto lo lleva a hacer cosas que muchos quisieran hacer, pero que se reprimen por cuestiones morales y de educación. Cuando uno dice “voy a romper todo” pero no lo hace, además de cagón (?), lo que sucede es que tuvo un momento reflexivo, lo dice, lo siente, pero es capaz de reelaborarlo, de sublimarlo y reencausar todas esas pulsiones en otra actividad. Mientras tanto están quienes sienten y actúan: “voy a romper todo” y lo rompen. Es repudiable esa acción, pero cuando otro hace lo que uno siempre sueña hacer es inevitable sentir cierta simpatía.

En el sub-zerogate (?) aquella noche en Córdoba, todos repudiaron la irrupción de esas criaturitas de Dios (?) al campo de juego. Pero, ¿a cuántos se les habrá pasado por la cabeza hacer lo mismo?. La cuestión ahora sería si atrás de estos actos hay sólo indignación o también existe algún interés que va más allá de lo deportivo. No subestimemos al soberano (?). En las malas siempre surgen tensiones y buitres que buscan sacar su propio rédito así sea mandando a saquear el conurbano para desestabilizar al presidente de turno movilizando ciertos sectores para que aviven más el desconcierto.

No obstante, la realidad actual de River presagia que los hall, las batallas de los quinchos, las roturas de alambrado y el lanzamiento de butacas se comenzarán a repetir indefectiblemente. El desánimo es generalizado. El ascenso aplacó un poco las aguas y generó el relato del “ahora sí”. Pero todo lo que ocurrió fue al revés de lo que dictan las buenas costumbres (?). Se reivindicó la figura de un DT que carece de oficio. Se expulsó a dos figuras centrales como Domínguez y Cavenaghi. Se incorporaron jugadores medio pelo. En fin, se volvieron a repetir viejos errores.

En una época de personalismos se vuelve casi imposible no caerle con todo el peso de la ley (?) a Almeyda. Su desempeño táctico deja bastante que desear. Se lo nota impotente, falto de lectura de juego e incluso caprichoso. Pero el problema más grande no es este, si no que hace tiempo, mucho tiempo que lo viene demostrando y nadie hizo nada. Una cosa es bancar un proyecto, otra muy diferente ser cómplice de la inoperancia.


Sub-zero rises (?)

Federico Mana 0

Con el cadáver todavía tibio vamos a hacer lo que mejor nos sale: leña del árbol caído (?). River perdió y volvió a dejar una pálida imagen, todo esto sazonado con la irrupción de aquellos muchachos que decidieron llamarles la atención a los jugadores (?) lo que nos conduce a un rapto de pequeña futurología.
Cualquier semejanza con J.J. Lopez es pura coincidencia (?)

Pasarella resguardó su imagen en el primer tiempo de su gestión bajo la cierta figura de la “pesada herencia”. Es cierto que encontró una institución destruida, pero esa coartada está llegando a su fin. No se le pide que traiga a Messi, sino que no sea tan obtuso. Perdió un mercado de pases completo, trajo a BO-TI-NE-LLI por ejemplo, dejó desarmar un plantel, no vendió a FM9, etc. La gente también se da cuenta que el ex defensor ya no puede cubrirse en la gestión Aguilar.

¿Cómo tomar la trepada al alambrado de ayer? Podemos verlo desde la tradición (?): es un hecho bastante recurrente en la historia que cuando River se va viendo absolutamente sobrepasado en un partido, ciertos sectores no se la bancan e interrumpen el juego. Pasó con Banfield en aquel 5 a 0, con Boca en Mar del Plata con el 4-0, con Belgrano en la primera promoción… Algunos dirán que forma parte del folklore millonario, otros que son casos aislados, estarán los hinchas de Hume que dirán que no se puede establecer una conexión causal… son decisiones (?).

Sin embargo también puede tomarse como el inicio de un problema mayor que puede desatarse. Las variables que están en juego son bastantes, veamos: legitimación de la violencia con la connivencia dirigentes-barras; DT y equipo que parecieran no estar al nivel de las circunstancias; promedio bajo; el fantasma del descenso anterior en el imaginario social; d escontento generalizado.

Hoy, River, es una cámara de gas que espera que alguien entre y prenda la luz para que se vaya todo a la mierda. También está a la espera de que venga un Trezeguet y abra la ventana, puede pasar (?) pero el error fue que todos confiaron únicamente en el francés quien en el tramo final de su carrera cuenta con la presión de mantener toda una institución en sus espaldas. Que la gente lo haga se entiende, pero que el propio presidente y el DT manifiesten tales intenciones se vuelve incomprensible.

Esperemos que la única violencia que se desate sea la que está bien entendida (?), pero si sucede algo más no desatemos los análisis espontáneos, mirando sólo los acontecimientos actuales que desataron tal evento, sino tratemos de ver que River hoy está atravesado por muchas vicisitudes que lo conducen poco a poco al estallido. Creemos que aún está a tiempo de cambiar, con profunda autocrítica y medidas verdaderamente radicales. No se trata de buscar sólo ganar, que sería la medida más a corto plazo, sino cambiar un modelo de club que deja crecer en su interior lo más aberrante de nuestra sociedad pero que después se queja cuando sale a la luz como si nada hubiera tenido que ver…


Disculpe presidente, ¿quiere salir un momento?

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