Eramos tan jóvenes

En un muy emotivo y accidentado duelo, Boca se reencontró con el triunfo nada menos que ante el último campeón, que a pesar de estar dos veces en ventaja, terminó yéndose de la Bombonera con las manos vacías.

En un muy emotivo y accidentado duelo, Boca se reencontró con el triunfo nada menos que ante el último campeón, que a pesar de estar dos veces en ventaja, terminó yéndose de la Bombonera con las manos vacías.

Con un clima fantástico, la previa del partido era inmejorable y con las salidas de los equipos al verde césped, por un lado el regreso de Riquelme al primer equipo de Basile y por el otro la presencia de Caruso entre los titulares de Gareca, se preanunciaba el papel fundamental de ambos jugadores en las incidencias posteriores.

Y en el primer ataque serio del conjunto de Gareca se rompió el cero. Escapada de Cabrera muy solo por la derecha, muy buen centro al primer palo y Leandro Caruso de cabeza vence a Abbondanzieri, que por las dudas se tiró para el otro lado (?). Era el 1 a 0 y el comienzo de la libertad de Vélez para dañar cuando se lo propusiera.

Minutos después Boca llegó mediante un gran movimiento de Juan Román Riquelme, que pisando el sector izquierdo del área enganchó para adentro y sacó un derechazo fuerte que encontró a un muy buen paradoMontoya. Más allá de esta acción, más un tiro lejano del Negro Ibarra, Vélez manejaba el partido con la tranquilidad habitual, teniendo Moralez mucha libertad gracias a la última línea boquense. Los desbordes por el sector izquierdo también eran constantes, y las facilidades para cabecear insólitas, al punto tal de que el propio Maxi cabeceó solo pero encontró al Pato atento.

A pesar de esto, a los 35′ llegó un corner para Boca, y el anticipo de cabeza de Battaglia puso las cosas iguales, y a empezar de nuevo. Luego del empate la primera mitad careció de nuevas emociones, dando la sensación de que a pesar de ser superior, Vélez no había sabido aprovechar las ofertas xeneizes.

Pero a dos minutitos de empezada la segunda mitad, Maxi Moralez maniobró cerca del área arrastrando a varios jugadores de Boca, para dejar solo a Hernán Rodrigo López que no pudo definir por la trabada a tiempo de un jugador rival, aunque en el rechazó la pelota encontró nuevamente el oportunismo del número 20 de Vélez, dos a uno y Caruso selección (?). Acto seguido al gol, Hernán Rodrigo López se perdió solo el tercero, cuando mas que definir rechazó ante un Abbondanzieri vencido.

Luego de esta acción Boca se aproximó mediante un disparo cruzado de Gaitán, y algunas acciones de Riquelme como cuando dejó solo a Insua, que la picó ante la salida de Montoya encontrando a un muy atentoDomínguez que la despejó por arriba del travesaño casi en la linea. Posteriormente el equipo de Gareca pudo haber sentenciado las cosas, pero un pifia de Moraléz en la definición dejó el marcador igual.

Promediaba el segundo tiempo, y luego de un rato sin emociones Riquelme controló frente al área, Domínguez lo esperó, por eso Román meditó, calculó, y sacó un derechazo tremendo que se metió en el ángulo luego de pegar el travesaño. Golazo, toda la jeraquía del diez de Boca estaba de vuelta, y nuevamente iguales.

Vélez acusó el golpe y respondió con un tiro libre al ras del piso del capitán Zapata, que Abbondanzieri controló con mucha dificultad. Y cuando mas desaparecido estaba en un partido que le costaba mucho, Matín Palermo hizo su entrada en escena, y que entrada “Titan style” señores. Porque Germán Montoya rechazó tan mal un pelotazo saliendo de su área, que encontró la cabeza del nueve que ¡estaba afuera del área!, y desde unos 30 metros puso el 3-2 a los 29 minutos sumando un nuevo hecho insólito a su carrera.

Luego del cimbronaso que supuso para Gareca ver como le daban vuelta el encuentro, terminó de quemar las naves poniendo a Zárate para que acompañe a López y Cristaldo, que había entrado un rato antes. Basile contestó en su banco haciendo debutar a Cristian Erbes en la primera de Boca. De todas maneras sobre el final del encuentro el xeneize se pareció al de antaño, y ante un público que se venía abajo ante las muestras de jerarquía de Palermo y Riquelme para aguantar el partido, se quemaban los minutos y Vélez que por errores propios perdía la posibilidad de quedar solo en la punta.

Antes del cierre hubo una más para el último campeón, con un cabezazo de Zárate que se fue cerquita del palo. Luego de este hecho llegó la gran alegría para los locales gracias al pitido final de Javier Collado, y luego de tres derrotas consecutivas le paraban el carro a este titubeante Vélez, que estuvo dos veces en ventaja y lo terminó perdiendo ante las apariciones de los dos enemigos íntimos de Boca.


2 Comentarios

No hay comentarios nuevos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *