Cuando un jugador surgido de un país con escasa trascendencia futbolística cambia la historia deportiva de su nación y necesita un sólo Mundial, en el no fue campeón, para ingresar en el Olimpo de los más grandes, se está ante un CRACK en mayúsculas. Todo eso, y mucho más, ha sido el gran Johan Cruyff.

LOS INICIOS. AJAX

Hendrik Johannes Cruijff, tal su verdadero nombre, nació en Amsterdam, Holanda, en 1947. A los 10 años comenzó a jugar en las infantiles de uno de los dos club escon los que se lo relacionaría de por vida; Ajax.

Debutó profesionalmente a los 17 en la zona roja un partido contra Groningen, marcando el único gol en la derrota 3 a 1. Esa temporada de su presentación en primera, 1964/65, fue la peor de Ajax en la historia, ya que finalizó 13º.

En la temporada siguiente el “pibe” Cruyff que había mostrado algunas cosas interesantes exploto cuál Christian Colusso europeo pero duró un poco más que el Chiri (?). Ajax se consagró campeón holandés y Johan convirtió 25 goles en 23 partidos.

Parte grande de la historia del club más importante de Holanda se construyó con Cruyff vistiendo su camiseta rojiblanca. En los 9 años que jugó para la institución de Amsterdam disputó 240 partidos y convirtió 190 goles. Años después esa marca sería casi (?) pulverizada por un estrella arribada desde la lejana Argentina que respondía al nombre de Mauro Rosales….

En esa primera etapa en Ajax ganó un par de cositas, boludeces moméntaneas, cuasi inexistentes. En total obtuvo 6 ligas (1965/66, 1966/67, 1967/68, 1969/70, 1971/72, 1972/73), 4 Copas de Holanda (1966/67, 1969/70, 1970/71, 1971/72), 3 Copas de Campeones de Europa (1970/71, 1971/72, 1972/73), 1 Copa Intercontinental (1972), y 2 Supercopas de Europa (1972, 1973)

Obsérvese que no sólo fueron ¡16 títulos!, sino que en 1972 llegó a ganar 5 competiciones, y en varias oportunidades ganó más de un título por temporada. Además fue elegido el mejor jugador europeo en 1971 y 1973.

Fue en esos años en Ajax que Cruyff comenzó a utilizar su famosa camiseta con el número 14. A comienzos de la temporada 1970 Johan sufrió una lesión en la ingle, aparentemente causada por el impacto de una bola (?), por lo que estuvo varios meses fuera de la cancha. Al retornar la número 9 que normalmente utilizaba Cruyff estaba en poder de Gerrie Mühren, por lo que Cruyff utilizó la 14. Algunas otras versiones indican que el 14 estaba dibujado dentro de una damajuana y que remitía a River Plate, pero no se ha podido confirmar la especie.

A partir de ese partido, que finalizó en victoria 1 a 0 ante PSV Eindhoven, Cruyff comenzó a utilizar la 14 tanto en Ajax como en la selección. Tanta fue la identificación con el número que una revista de fútbol holandesa lleva como nombre, justamente “Nummer 14“.

Obviamente Cruyff fue codiciado por otros equipos desde su aparición, por lo que en muestra de “lealtad” para el club en el que se había formado en 1971 firmó un contrato por 7 años jurando que no se iría de Ajax ni por todo el oro del mundo, pero… 6 millones de florines compraban mucho mani, así que en 1973 Johan Cruyff fue transferido a Barcelona.

BARCELONA


Evidentemente el Holandés Volador tenía problemas con el 6 del Barça (?)

El FCB al que llegaba Cruyff distaba bastante del actual, y llevaba ya 13 años desde la última liga ganada, en la temporada 1959/60. Por las dudas Johan entró oscaruseando a lo pavo declarando que había elegido al Barça y no a Real Madrid porque a él no le cabía Francisco Franco y bautizó a su perro hijo, con el catalanísimo nombre de Jordi.

El arranque de la relación Cruyff-Barcelona fue a todo culo (?), con titulo de la liga 1973/74 y orteada al Madrid 5 a 0 en el Bernabeu incluidas. En ese 1974 volvió a ser elegido como el mejor jugador europeo.

Si bien Cruyff siguió jugando en gran nivel en las temporadas siguientes los culés no pudieron repetir los festejos. Permaneció en el club hasta 1978 y sólo pudo obtener además la Copa del Rey 1977/78. En 1975, y en medio de una operación poco clara, jugó un par de partidos en Paris Saint Germain.

En su paso por los blaugrana disputó 143 partidos y convirtió 48 goles, obteniendo 2 titulos, pero aún es recordado por los catalanes que pudieron disfrutar de su juego, y además había dejado puesta la semillita (?) de la holandización de Cataluña.

LA ETAPA PESETERIL

Con 32 años Cruyff dio un vuelco en su vida futbolística y, como muchos otros cracks de la época, se fue a jugar al soccer en la NASL y pasó al saltamurísimo poderosísimo (?) Los Angeles Aztecs que un par de años antes antes Alan Rothenberg, futuro mandamás del EAM 94 yanqui, le había comprado a Elton John y un socio.


Contando dólares (?) con Beckenbauer y Giorgio Chinaglia

Sólo un año duró Cruyff en L.A., y aunque no ganó ningún título fue nombrado el MVP de la temporada. De Los Angeles, California se mudó a Washington donde se desempeñó un par de campeonatos en los Diplomats, un equipo que se había fomentado su popularidad en no pelearse con nadie y arreglar las controversias conversando (?)

En el DC tampoco ganó título alguno. Su campaña en Estados Unidos no fue mala, pero no estuvo a la altura de, por ejemplo, un Gomito Gómez (?). 27 partidos y 16 goles en los Aztecs, y 32 y 12 en los Diplomats.

LA VUELTA A EUROPA. AJAX. LEVANTE. AJAX. FEYENOORD

El Flaco se volvió a Holanda en 1980 como jugador/ayudante de campo de Leo Beenhakker en Ajax. Cuando llegó, con la liga ya empezada, los de Amsterdam estaban en la 8ª posición, y finalizaron el campeonato en la 2ª colocación.

Sin embargo el Tulipán de Oro (?) no terminó esa temporada, ya que en marzo se fue a jugar a la segunda división de España, más precisamente al Levante para ganar minas (?) vaya uno a saber qué. 10 partidos disputó en la UD con 2 goles.

Finalmente en diciembre de 1981 redebutó en Ajax, consiguiendo las ligas de 1981/82 y 1982/83 y la Copa de Holanda 82/83. En esta etapa, exactamente en 1982 es el famoso gol del penal en jugada, con el danés Jesper Olsen como coequiper, contra Helmond Sport.

Después de 36 partidos y 14 tantos convertidos se acabó la segunda etapa de El Salvador en Ajax. Los dirigentes no le ofrecieron renovar el contrato, por lo que Johan se vistió de Darío Cabrol (?) y se fue a jugar a Feyenoord, siendo clave para que los de Rotterdam ganaran el campeonato de liga después de una década y además metieran doblete al llevarse la Copa. 11 goles en 33 partidos fueron lo números de Cruyff durante esa temporada 1983/84, la última de su carrera como futbolista.

LA SELECCION


Carnevali comiéndose un amague marca Cruyff (?)

Si bien son bien conocidas las estancias de Cruyff en Ajax y Barcelona es con la camiseta naranja de la selección holandesa con la que más se lo recuerda. Sin embargo, los primeros pasos con la Oranje lejos estuvieron de ser gloriosos. En su segundo partido, un amistoso contra Checoslovaquia, Johan fue expulsado, lo que no sería demasiado llamativo si no fuese porque era la primera vez que un jugador holandés veía la tarjeta roja. Esa expulsión le valió una suspensión de un año por la KNVB (la AFA holandesa).

En total jugó 48 partidos y marcó 33 goles con su seleccionado, pero los números no alcanzan a dimensionar la real valía de Johan Cruyff para Holanda. Dentro de una generación dorada que no sólo puso a la selección en el mapa del fútbol, sino que fue la impulsora de una escuela que aún existe y es copiada en todo el mundo, Cruyff fue el emblema, el mejor jugador y el más destacado.

Sólo jugó un mundial, y no lo ganó, pero esos 7 partidos en Alemania Federal 1974 bastaron para hacerle un lugar por siempre en la Corte de los mejores jugadores de la historia. Ese equipo infernal que maravilló a todos y finalizó subcampeón tuvo en Cruyff al máximo exponente del fútbol total. El Flaco era delantero, pero podía aparecer en cualquier posición, de hecho solía bajar a armar juego y se movía por todo el campo de juego. Y cuando se dice “todo el campo de juego” se está hablando de los 105×70, no de una partecita a lo ancho o a lo largo. Y, lo más importante, en cada sector que aparecía hacía las cosas bien.

La jugada que deriva en el gol holandés en la final de la Copa del Mundo de 1974 sintetiza tanto el juego de la Naranja como el de Cruyff. Desde el inicio del partido los holandeses hicieron correr la pelota durante 1 minuto y medio sin que los alemanes la pudieran tocar; Cruyff la recibió en el círculo central, encaró ante las torres germanas (?) y Berti Vogts lo terminó talando dentro del área. Penal y gol.


El momento previo a que le cometan el penal en la final del 74

Cruyff era muy habilidoso, altamente técnico, veloz y potente, pero sorprendía al unir todo eso con una gran visión del juego. En medio de un esquema en el que ningún jugador se quedaba quieto, Johan Cruyff siempre sabía donde estaba cada uno de los compañeros, y todo eso lo hacía a gran velocidad.

Tal vez su mayor contra haya sido algún exceso de divismo, tal como el que lo llevaba a disputar los partidos con una camiseta ligeramente distinta a la de los demás holandeses, con 2 tiras en lugar de 3, ya que tenía contrato con Puma y no con Adidas. Igualmente, su narcisismo jamás actuó en desmedro de su equipo. Como dato anécdotico, o no, fumaba como un escuerzo, cerca de 3 atados por día, aún en su mejor momento. Cuenta la leyenda que en Barcelona lo esperaba un ayudante con un pucho prendido en las escaleras del vestuario, y que se clavaba tres cigarrillos durante el entretiempo.

Tres goles metió en Alemania 74, su único mundial. Disputó las eliminatorias para Argentina 1978, pero luego de la clasificación holandesa cumplió su promesa de retirarse de la selección en 1977. Durante años se aseguró que no había querido jugar en Argentina como método de protesta ante la dictadura encabezada por Videla, Massera y Agosti y complementada por otros subalternos no menos hijos de puta que ellos tres. Sin embargo, en una entrevista brindada en 2008 Cruyff aseguró que tiempo antes del mundial su familia había recibido amenazas de secuestro y ello lo decidió a estar cerca de los suyos. “Para jugar una Copa del Mundo debes estar al 200%, hay momentos en que hay otras cosas en la vida que valen mucho más“, explicó.

Aquí se puede observar un poco al fenómeno en todo su esplendor. Especial atención al gol del minuto clavado.

EL DESPUES. EL ENTRENADOR

En total Cruyff disputó computando clubes y selección 521 partidos y convirtió 291 goles. En 1985 comenzó a dirigir en Ajax. En su primera temporada como entrenador perdió la liga ante PSV por diferencia de goles, sin embargo ese 1985/86 y también al año siguiente ganó la Copa de Holanda. En 1986/87 también devolvió al club a los títulos europeos al imponerse en la Recopa de Europa con un equipo que tenía como gran figura a un tal Marco Van Basten.


“Orasi jué, orsai, lpqtp” (?)

En 1988 pasó a Barcelona, recorriendo como director téc
nico el mismo camino que había desandado como futbolista. Otra vez llegaba a un Barça en crisis que asistía impotente al dominio impuesto por la “Quinta del Buitre“, la generación de Real Madrid que ganó 5 ligas seguidas. Sin embargo, Cruyff pudo torcer la historia, y tras conseguir la Recopa Europea en 1989 llevó a los catalanes a un tetracampeonato ganando las ligas de 1990/91, 1991/92, 1992/93, 1993/94. Además en 1989/90 ganó la Copa del Rey. En 1991, 1992 y 1994 la Supercopa española y en 1992 la Supercopa europea.

Pero lo que terminó de tallar la estatua de bronce para Cruyff en Barcelona no fue ganar un título apelando a los cuernitos (?), sino haber llevado al club a su primera conquista de la Copa de Campeones de Europa en 1992, tras derrotar en la final a Sampdoria gracias a un terrible fierrazo de uno de sus holandesitos (?), Ronald Koeman.

Ese Barcelona de Cruyff, con jugadores de la talla de Romario, Stoichkov, Guardiola, Michael Laudrup, Koeman y Bakero, entre otros, es aún conocido como el “Dream Team“. Tal vez en esos años Cruyff también haya encontrado el celular de Dios, pero seguramente no lo haya usado para ganar un partido sino para evitar la victorsueirización cuando tuvo un infarto en 1991.

Lo único que le faltó a Cruyff fue dirigir a su selección. Estuvo cerca después de Estados Unidos 1994, pero no se dio. El entrenador dejó espacio al analista periodístico y al consejero dirigencial tanto en Ajax como en Barcelona, dependiendo de los humores políticos. En 2009 volvió a asumir como entrenador, pero prácticamente de modo simbólico al hacerse cargo de la selección de Catalunya.

CONCLUSION

Cuando un jugador aparece casi unánimemente al hacerse un top 4 de los mejores de la historia, y de modo indudable entre los 10 principales, es indiscutible que se trató de un fenómeno. Johan Cruyff está considerado por muchísima gente, ex jugadores, entrenadores, periodistas, público en general como el mejor jugador nacido en Europa; para muchos al mismo nivel que Maradona, Pelé o Di Stéfano. Y quienes no lo consideran el mejor europeo lo ponen no más allá del tercer puesto. Es dificil asegurar que Cruyff le pise los talones al Dié, más bien parece desempatarle a la altura de los metatarsianos.

Todo eso se agiganta cuando se repara en que sólo jugó un mundial, que no ganó, y del que no fue goleador, y que provenía de un país sin tradición futbolística de importancia, Holanda, que fue puesto en el mapa fundamentalmente por dos personas, Rinus Michels, el entrenador de esa Naranja Mecánica, y Johan Cruyff, su mejor intérprete. Además, como si fuera poco y a diferencia de casi todos los restantes integrantes de esta saga, salvo Franz Beckenbauer, Cruyff tuvo una carrera que brilló por igual, mucho, como jugador y como técnico.

No ganó un mundial, es cierto, pero obtuvo 23 títulos como jugador, y 14 más como técnico. Un verdadero monstruo, aún para los que sólo se mojan con los números.

Ediciones anteriores:

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