Historia de los mundiales: Alemania 2006

La Redó! 218
Los germanos nuevamente recibieron a la gran cita del fútbol, con la diferencia de que en esta ocasión lo hacían como una nación unificada. En la cancha hubo dominio europeo y el título quedó para Italia por cuarta vez. Argentina después de 8 años alcanzó los cuartos de final. italiacampeon

El  Mundial, la gran fiesta del fútbol, no está exento de tener partidos que resultan un bodrio. Se repasarán aquí cinco casos que muestran el lado oscuro (?) de la Copa del Mundo.

El horror, el horror

nicolas 0

Ucrania-Suiza, 2006

El programa de Alemania 2006 establecía el cruce en octavos de final del ganador del grupo G con el segundo del H. El sorteo quiso que esos dos fueran los grupos de menos nivel del campeonato. Y la baja performance de Francia en su zona desembocó en que fuera segundo y tuviera que jugar con España. Por el otro lado, Suiza debió enfrentar al segundo de la zona española, Ucrania, que había clasificado por encima de Arabia Saudita y Túnez después de perder 4-0 en el debut ante los ibéricos.

Salió entonces un partido en el que ambos equipos tenían alguna intención de atacar, pero ninguno poseía demasiadas ideas acerca de cómo hacerlo. Además, a ninguno de los dos le molestaba demasiado el empate y definir por penales. El mal del fútbol actual no es tanto la definición por penales sino el hecho de que demasiados equipos se conforman con llegar a ella. Entonces se jugaron 120 largos minutos en los que llegó un momento en el que todos (los que jugaban y los espectadores) lo único que querían era que terminara de una vez el partido.

Puede no haber sido el peor choque del campeonato (el empate entre México y Angola fue particularmente malo), pero se supone que en octavos de final los equipos no sólo tienen mejor nivel que en la fase de grupos, sino que aún no están tan cansados por el trajín del torneo.

El inamovible 0-0 desembocó en los penales. Luego de tanto buscarlos, los suizos no fueron capaces de embocar un tiro y la definición terminó 3-0 para Ucrania. Suiza se convirtió así en el primer equipo en ser eliminado de un Mundial sin goles en contra. Ucrania, por su parte, clasificó a cuartos de final, y el partido ante Italia (0-3) fue el más fácil de los futuros campeones del mundo en todo el campeonato.

Argentina-Alemania, 1990

Se enfrentaba un equipo alemán sólido pero sin nada de extraordinario ante una selección argentina que había pasado las dos últimas rondas por penales, la anterior gracias a una combinación de genialidad, trampa y suerte y el grupo raspando, tercero luego de perder con Camerún. Encima venía disminuida por una cantidad de suspensiones, entre ellas la de Claudio Caniggia, goleador del equipo con dos tantos.

Entonces, Argentina salió a la cancha con cinco defensores (Lorenzo, Sensini, Serrizuela, Ruggeri y Simón), decidida a buscar los penales, aunque sin cerrar la puerta a alguna genialidad salvadora de Maradona, por ejemplo un pase que dejara solo frente al arquero a Dezotti. Alemania atacaba pero podía doblegar a un equipo que, mal que mal, se había ganado el respeto de sus rivales, dado que hasta el momento nadie lo había podido eliminar, a pesar de todos sus problemas. El resultado fue una final sucia, aburrida y deslucida, que ya que estaba contó con las dos primeras expulsiones en la historia de esa instancia.

En aquel torneo se abusó hasta la exasperación del recurso de pasar la pelota al arquero para que la agarrara con las manos y se la facilitara otra vez al mismo defensor, que se la volvía a dar al arquero. En la final se dio en varias oportunidades, lo cual contribuyó a que el partido se convirtiera en un soberbio embole.

Alemania sólo pudo ganar por un penal convertido por Brehme, faltando cinco minutos. No sólo fue la primera final con expulsados. También fue la primera con menos de tres goles y la primera en la que uno de los dos equipos no convirtió. Desde entonces siempre se ha repetido alguna de esas características.

Brasil-Italia, 1994

Luego de un torneo más vistoso que Italia ‘90, Italia y Brasil se enfrentaron en la final para definir quién sería el primer tetracampeón de la historia de los Mudiales. La selección verdeamarelha llegaba como favorita, mientras que Italia había estado en la puerta de la eliminación un par de veces. Pero en una final todo puede pasar, de modo que ambos equipos decidieron que lo primero era asegurar el cero en el arco propio y, si se podía, después se veía cómo atacar.

Brasil, a pesar de contar con la dupla Bebeto-Romario en ataque, se había mostrado durante el resto del torneo como un equipo cauteloso. Italia, por su parte, siempre es Italia. Ya estaba lejos la época en la que una final entre los mismos equipos podía terminar en goleada. Se esperaba, no obstante, un espectáculo mejor que la final del ‘90.

La incorporación de la regla del pase al arquero, consecuencia del Mundial anterior, terminó con esa manera en particular de perder el tiempo pero nunca fue capaz de asegurar juego ofensivo. Eso es algo que no se puede hacer con modificaciones al reglamento que no alteren sustancialmente la esencia del fútbol. Con lo cual, siempre se depende de la suerte de que toque algún entrenador más o menos audaz para ver un espectáculo atractivo.

Lo que se obtuvo, en cambio, fue el primer Mundial definido por penales. Ya no estaba prevista la repetición de la final en caso de empate luego del suplementario, como ocurría hasta los ‘70. Y tampoco podía preverse que en un desempate los mismos equipos no fueran a tener la misma actitud de defenderse todo el partido y terminar en un nuevo 0-0. Así que se ejecutaron los penales, desvió Baggio, ganó Brasil y la nación sudamericana festejó un título luego de 24 años.

Italia-Bulgaria, 1986

Los partidos inaugurales históricamente han sido soporíferos. Sirven para que las personas que no tienen mucho interés por el fútbol, pero se pliegan a la fiebre mundialista y miran la ceremonia inaugural, se pregunten qué será lo que hace atractivo a ese deporte. Podría llenarse un artículo entero con estos partidos. Entre 1962 y 1978, todos los Mundiales abrieron con un 0-0, sin que la tendencia se modificara cuando la FIFA decidió que el campeón defensor jugara la inauguración, en 1974. Hasta que en 1982 el gol de Van Der Bergh que dio el triunfo a Bélgica 1-0 ante Argentina terminó con aquella racha.

Desde ese día se terminaron los 0-0, pero no el aburrimiento. Tal vez el bodrio inaugural más grande de los tiempos modernos sea el 1-1 que se propinaron mutuamente Italia y Bulgaria, ante 95.000 personas, para abrir México ‘86. En esta ocasión, los italianos fueron los que se vieron postergados por el juego defensivo de su rival. De cualquier modo, lograron ponerse 1-0 con un gol de Altobelli luego de un centro, pero faltando cinco minutos Sirak ov empató tras otro centro y dejó a Italia sin el triunfo.

Aquella selección búlgara no tenía grandes pretensiones y se contentaba con empatar. Ni siquiera le ganó a Corea del Sur. Pero igual clasificó a octavos, gracias a que a partir del ‘86 el tercero del grupo podía pasar.

Alemania-Austria, 1982

Este es un caso especial, ultra conocido, de un partido que fue bodrio intencionalmente. La cosa es básicamente así: todos los partidos se jugaban en distinto horario, Argelia había vencido a Alemania en el debut de ambos, luego Austria le había ganado a Argelia, que había cerrado el grupo venciendo a Chile. Pero quedaba el último partido, entre Alemania y Austria. Alemania tenía dos puntos, Austria cuatro, igual que Argelia. Una victoria o empate austríaco los clasificaba junto a los argelinos. Pero un triunfo alemán por menos de dos goles generaba la clasificación de las naciones hermanas.

Y eso fue específicamente lo que ocurrió. Alemania fue al ataque y se puso en ventaja a los pocos minutos. Luego el partido se detuvo. Los jugadores se prestaban la pelota. El resultado clasificaba a ambos, no existía el peligro de un gol de Argelia porque ya había jugado. Entonces, como es lógico y razonable dada la situación, nadie hacía ningún esfuerzo por alterar el marcador. No hacía falta ni siquiera que se pusieran de acuerdo. El partido fue una notoria farsa que obligó a la FIFA a cambiar la modalidad de disputa de los grupos. No sólo a partir del torneo siguiente comenzaron a clasificar los mejores terceros, sino que hasta hoy la última fecha de cada grupo se juega en simultáneo, para evitar debacles como este partido.


La particularidad del Pato

nicolas 193

“¿Por qué no sacabas ésas en Boca, Pato?” se preguntaba alguien durante el último partido del Inter de Porto Alegre. Hay una línea de pensamiento que permite atisbar una explicación.


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La década de la Selección

Zeronickname 337

En los últimos 10 años la selección argentina ha tenido tantos técnicos como estilos de juego. La necesidad de obtener algún título, los manejos de los medios más poderosos, conventillo, cábalas, fama, contratos por transmisiones de amistosos y otros factores, han dejado como consecuencia una falta de identidad que terminó por desencantar al público.