El regreso del casigol paraguayo

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Del caso de Julio González Ferreira ya hablamos extensivamente acá, por eso ahora la noticia es simplemente que volvió a la actividad profesional jugando un rato considerable para su equipo, Tacuary.

En Nuñez y en Boedo pasan cosas

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Quiérase o no, en San Lorenzo de Almagro está empezando a surgir una incertidumbre en torno a la continuidad de Ramón Díaz en la mencionada institución. Las dudas se generaron porque River, donde Ramón dejó una huella imborrable, anda buscando DT. Y entre los candidatos que se barajan para reemplazar a Passarella, el coterráneo del presidente de la segunda década infame, está entre ellos.

Mucho se está hablando en estos días de la posible vuelta de Shamón, lo que sucede es que Díaz aparentemente tiene un acuerdo de palabra con Savino y cía que asegura su permanencia en el club. Este factor debería tranquilizar a hinchas, jugadores y dirigentes azulgranas. Y sí a eso le sumamos la pésima relación entre Ramón y Aguilar-Israel, se podría dar por descontada la dirección técnica del Pelado el año que viene.

Por los bajos fondos, circula el rumor de un ofrecimiento a Ramón por parte de un dirigente riverplatense de segunda línea. Ramao a éste sujeto lo habría mandado a aterrizar en la pista de Anillaco (?), porque no iba a tomar en serio ninguna oferta de River que no venga personalmente por Aguilar o por Israel.

Podríamos estar asistiendo a una nueva novela (que, es posible que se extienda a lo largo de gran parte del verano) en la que San Lorenzo y River son los protagonistas.

Recordemos que no hace mucho, hubo cruces fieros entre ambos instituciones cuando los Millonarios estuvieron a punto de adquirir los servicios de Ezequiel Lavezzi. Los dirigentes de San Lorenzo salieron con los tapones de punta, diciendo que lo de River era deshonroso porque les iban a “robar” un jugador. Un dirigente cuervo, con mucha astucia y originalidad dijo: “si sigue así la cosa, nos van a robar a Savino para ponerlo de 9″. Al final, Lavezzi no fue a River y siguió en San Lorenzo donde luego fue campeón.

También hubo cruces cuando River quiso repatriar a Osmar Ferreyra de Rusia, se dice que problemas extradeportivos llevaron al Malevo a firmar para la entidad santa.

Más: La operación para adquirir a Johnatan Santana trajo muchos problemas -en cambio, con Loeschbor fue una operación exitosa (?)- por motivos económicos.

De todos estos kilombos es inevitable hacer un análisis en donde las conjeturas son muchas:

  • Aguilar y Savino eran compañeros de universidad (?) y se odian mutuamente. Y ahora, que ambos tienen cierto poder, uno le quiere joder la vida a otro y viceversa.
  • En los pases que se concretan, hay porcentajes de esas operaciones que van a parar en el bolsillo de Josema y/o en el bolsillo de Rafa.
  • Ambos dirigentes confirman su incompetencia debido a que, en realidad, los que producen los kilombos entre CARP y CASLA son los empresarios y ellos no están atentos para prevenir que sucedan mencionados hechos.
  • Emulando los manejos de Don Julio, Aguilar y Savino, pasan por arriba a quien se le oponga sin mediar consecuencias, porque quieren llegar a la presidencia de la AFA.

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    Lo que se dice tenerla bien adentro

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    Una esvástica no pudo ser borrada del verde de un estadio
    El fútbol croata sigue afectado por provocaciones nazis

    El fútbol de Croacia se ha visto afectado por varios casos de provocaciones nazis de seguidores ultras, uno de ellos ha sido la gran cruza esvástica pintada en el centro del terreno de juego del estadio Gradski en Osijek, según informa la prensa local.

    Resulta que los muchachos croatas no aprenden más, no solo el país de la ex Yugoslavia está repleto de neo-nazis, sino que las hinchadas de los equipos se caracterizan, más allá del fútbol, en dejar claras ideologías, como mínimo fascistas.

    El año pasado, Pep ya había reflejado la “simpática” coreografía (?) que los amigos croatas habían preparado en un partido frente a Italia, pero ahora parece que no se aguantaron y empezaron a brotar por todos lados:

  • Uno de los casos fue el del NK Osijek, que participa en el campeonato de primera división de la Liga croata, donde previo a un partido en el Estadio Gradski apareció pintada en el centro del campo una gran cruz esvástica que los cancheros del ex equipo de Davor Suker no supieron como hacer desaparecer.
    Lo más gracioso de todo esto, es que el Presidente del club Milo Dumancic, declaró “tristemente” que “No hemos podido plantar hierba nueva por el intenso calendario de juego de nuestro equipo”, creo que le faltó agregar un (?).
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  • El segundo caso, también reciente y cada vez más recurrente, es el del Hajduk Split: según el diario Slobodna Dalmacija, “Los miembros de Torcida (grupo oficial de hinchas del equipo) se pasean orgullosos por Split con camisetas con la inscripción ‘Hajduk Jugend’, en alusión directa al lema ‘Hitlerjugend’ (Juventudes Hitlerianas).
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  • El último de estos hechos recientes pasó en internet, y fue la Federación Croata de Fútbol quien debió suspender en el sitio de la empresa Guy la venta de camisetas con la U resaltada en color negro, una simbología muy parecida a la de los Ustashis, que eran grupos pro-nazis en Yugoslavia, durante la segunda guerra mundial. Dicha publicidad estaba impresa en las sudaderas (?) del Imotski, club de la segunda división.
  • La intención de este post está más allá de resaltar la lucha contra estas células, sino mostrar la realidad de que existen, están latentes, cada vez haciéndose notar más, y cada vez con más orgullo y menos temor. Y eso es lo más grave de todo, porque si se critica a Mauricio Macri o Joan Laporta de intentar sacar provecho personal de sus puestos, estas personas también hacen política, por más que desde las Federaciones u Organismos se intente sancionarlos y pararlos.

    Siempre se dijo que todo lo inherente al fútbol es un reflejo de la sociedad que lo rodea, y esto no para, sino que crece, y castigarlos u ocultarlos solo los reprime más.

    En fin, da para largo y tendido el tema, y excede los límites de este medio, pero hasta donde vamos a llegar es algo que solo ellos pueden decidir, porque evidentemente no alcanza con denunciarlos… porque a estos verdaderos cabezas de termos, lo único que hace es llenarlos de orgullo.

    -Fuentes: acá y acá-



    El hombre que pudo ser el mejor

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    [post anterior medio pelo sobre el Trinche… no cambiamos la historia, simplemente la mejoramos (?)]

    Ídolo de todo Rosario -tal vez por no pertenecer ni a Newell’s ni a Central-, el “Trinche” Carlovich fue tan trascendente en Central Córdoba que llamó la atención desde Menotti en 1978 hasta el Inter de Milán. Para algunos fue mejor que Maradona. Pero él estaba más allá de todo eso: “no tuve más ambiciones que jugar a la pelota”.

    No sale mucho a la calle, pero cuando lo hace, no pasa inadvertido. Es lógico: los centímetros de diferencia entre una pierna y otra que lo obligan a caminar con dificultades, casi a los saltitos, lo vuelven distinto entre tantos iguales. Distinto, como antes, cuando su cadera no había sufrido tantos costurones y podía marcar la diferencia quebrándola a gusto en cualquier cancha del ascenso. Ya no tiene aquel pelo negro en cascada ni los bigotes bañándole los labios, pero alguien lo reconoce entre el olvido de alguna calle de Rosario y le grita: “¡Trinche!”.

    Es Tomás Carlovich, el “Trinche” (o “el Gitano”, depende quién lo diga y en donde), un hombre de mil anécdotas y una sola duda, tan gigante como la leyenda misma que forjó en épocas donde la televisión no había llegado a la B y las historias se certificaban a viva vista: ¿pudo haber sido el mejor futbolista argentino de todos los tiempos? Los rosarinos ni lo dudan, aún habiendo tenido a Maradona jugando en la ciudad con Newell’s. Para José Pekerman, “fue el futbolista más maravilloso que vi en mi vida”.

    La fría estadística (un gol cada 10 partidos) no dice demasiado acerca de ese volante central, pero aquellos que lo vieron, dan fe de las condiciones de ese tipo que jugaba y hacía jugar. Que era capaz de sacarle música a la pelota pisándola un poco por acá y otro tanto por allá hasta llegar al éxtasis con su especialidad: el caño de ida y vuelta, tan característico de él que llegaron a pagarle premios por cada uno. Era un doble castigo para los marcadores que volvían a la escena del delito buscando venganza por el primer túnel. No era rápido con su cuerpo, aunque sí con la mente: “lo que tiene que correr es la pelota”, decía, y lo demostraba con milimétricos cambios de frente que reacomodaban el curso y la dinámica del partido a las coordenadas de su propio juego.

    Se reconoce como “Trinche” desde que un vecino del barrio Belgrano así lo dispuso por 1953, cuando tenía cuatro años. Nunca supo el motivo de tal apodo, pero bien podrían haberle dicho “lobizón”: es el séptimo hijo varón de un plomero yugoslavo que se estableció en Rosario por la década del ’30.

    Sus inicios en el fútbol corresponden a esos tiempos, cuando participó en torneos por el interior de la provincia con hermanos y amigos. Eran centenares de equipos aficionados, algunos, reforzados con jugadores de Colón o de Unión. Alguien reconoció sus destrezas y se lo llevó para Rosario Central. Estaba feliz, pero sentía mucho miedo: iba a jugar en el equipo que le simpatizaba con solo 16 años.

    Era retraído, tímido, introvertido. Prefería cambiarse en la soledad de la utilería antes que en el vestuario. No se adaptaba, así que lo cedieron a préstamo a Sporting de Bigand, donde salió campeón de la Liga Deportiva del Sur. Reconfirmadas sus virtudes, regresó a Rosario Central y tuvo su oportunidad en primera. Jugó dos partidos, un amistoso y uno oficial. El técnico era Miguel Ingomiriello, recordado por haber modernizado el trabajo de juveniles en el fútbol argentino. Pero con el “Trinche” no hubo caso. Que el técnico le prometió ser titular y no le cumplió, que fue convocado a un clásico contra Newell’s y se escapó, que el club le debía plata, que lo dejaron libre o que no se podía integrar al grupo… rumores de todo tipo que aceleraron un desenlace previsible.

    No quiso que su fin en Central lo sea también en el deporte, así que bajó dos categorías y fue a parar a Flandria por gestión de un cuñado, en 1971. Durante los seis meses que duró la experiencia en el equipo de Luján, jamás pudo sacarse el gusto amargo de su fino paladar y quiso largar todo. Sentía que la felicidad y el fútbol rentado circulaban por andariveles irreconciliables, hasta que un amigo le habló de una posibilidad en Central Córdoba de Rosario. Se dejó convencer y pegó la vuelta. Era la oportunidad de reescribir su nombre y sentirse profeta en su tierra.

    Así pareció entenderlo el mismo día de su debut, ante Sarmiento de Junín, cuando condujo al Córdoba hacia el triunfo con toques, lujos y dos goles de propia factura. Fue amor a primera vista entre el “Charrúa”, su gente y el “Trinche”. Una relación que en la cancha duró –interrumpidamente- hasta 1986, pero que fuera de ella permanece vigente en el reconocimiento del hincha por su ídolo, y en la esperanza del ex jugador por trabajar alguna vez en el club.

    Las habilidades de Carlovich comenzaron a transformarse en un murmullo más allá de las categorías menores cuando en 1973 ascendió a la B con Central Córdoba, categoría en la que se plantó de manos ante equipos necesitados de Primera alcanzando un tercer puesto al año siguiente.

    Pero los sombreros y las gambetas interminables (no por excesivas sino por intratables) no eran novedad en su ciudad, por lo que a nadie sorprendió que el Trinche fuese llamado a integrar el combinado rosarino que el miércoles 17 de abril de 1974 en cancha de Newell’s enfrentaría a la Selección, en el fin de su gira nacional previa al Mundial de Alemania.

    Dirigido por Vladislao Cap, el equipo argentino venía bañado de críticas por la estrechez con la que había ganado sus anteriores compromisos con equipos de interior y Carlovich (el único convocado de Rosario que no pertenecía ni a Newell’s ni a Central) fue el protagonista de la estocada final: manejó el juego del equipo y hasta le convidó un irresistible pase gol al Mono Alfredo Obberti para una noche histórica donde la Asociación Rosarino cacheteó al seleccionado nacional por 3-1. Los jugadores de selección (entre ellos, Quique Wolf, Tarantini, Brindisi, Telch y Bertoni) los insultaban presos de su impotencia mientras hinchas leprosos y canallas, tal vez por única vez en la historia, se fundían en un único abrazo de felicidad y alegría.

    Los medios hablaban de la gran actuación que había tenido el goleador de Rosario Central Mario Kempes -que terminó yendo al Mundial- y del ultimátum de los dirigentes al “Polaco” Cap (“jueguen bien y ganen, o los echamos a todos”, ordenó el por entonces Presidente de la AFA Fernando Mitjans). Tal vez el mayor reconocimiento público que tuvo el Trinche por ese partido, fue un parrafito en El Gráfico de ese mes titulado “Un tal Carlovich”, que recogía un testimonio de Carlos Timoteo Griguol (entrenador del combinado rosarino junto al DT de Newell’s Juan Carlos Montes): “es un fenómeno de jugador, pero no le gusta el sacrificio, por eso no triunfó. Jugaba conmigo en Central y prefería irse de caza o de pesca. ¡Qué lástima!”.

    Su pasión por la pesca era insalvable. Para algunos, lo suficiente como para contar que César Luis Menotti (maravillado con el “Trinche”, como buen rosarino) lo convocó en 1977 para la preselección del interior y el crack de Central Córdoba prefirió irse a tirar la caña por la costanera porteña.

    La informalidad y el desinterés por la rutina deportiva teñían de colores las páginas más pintorescas de su leyenda, pero también
    conspiraban contra las promesas que su juego generaba. Así, por ejemplo, se hizo expulsar jugando para Independiente Rivadavia (uno de los dos equipos mendocinos por los que pasó, junto a Deportivo Maipú) porque sino perdía un micro que lo llevaba a Rosario para pasar el fin de semana.

    Volvió a tener su oportunidad en Primera con Colón de Santa Fé, donde lo peor que le pudo pasar fue tener a un técnico de carácter como lo era el Vasco Juan Urriolabeitía. Jugó tres partidos, y de todos ellos se retiró lesionado. No le creyeron y se despidió por siempre y para siempre de la A.

    Se dijo que lo buscaban de Francia, del Santos de Pelé y del Inter de Milán, pero su felicidad estaba en otro lado, por Virasoro y Juan Manuel de Rosas, en el barrio Tablada. El Estadio Gabino Sosa era su patria chica, allí donde sus destrezas eran celebradas sin más presiones que las de siempre: tirar algún caño de ida y vuelta de los de siempre, sacarle a la pelota un sombrero como buen caballero de la redonda que era, gambetear como ninguno por esos días y en esos lares, y seguirle exprimiendo cada día otro tantito más de magia a esos gajos maltrechos del fútbol de ascenso.

    Tal vez porque una historia como la suya no admitía aquel broche romántico de 1982 (cuando se había retirado dejando a Central Córdoba nuevamente en la B tras golear a Almagro por 4-0 en la final), volvió en 1986 a los 37 años de edad. El fútbol era su vida y, como tal, no podía concebirla sin el caprichoso discurrir de la redonda. Pero todo tiene su fin, y el de su carrera llegó en ese mismo año que consagró a Diego Maradona como el mejor jugador de todos los tiempos.

    En 2002 la Municipalidad de Rosario lo nombró Deportista Ilustre, lo que le permitió cobrar los únicos $150 que aportó mensualmente en la casa que comparte junto a su esposa y sus dos hijos, hasta que comenzó a colocar pisos con uno de sus hermanos. Sus tribulaciones venían de antes, cuando comenzaron a aquejarle unos fuertes dolores que resultaron ser el producto de una osteoporosis de cadera. Sintió que todo había perdido sentido: “estaba entregado, no quería hacer nada con mi vida. Por vergüenza, ya ni iba a ver a Central Córdoba, no podía moverme y no tenía para operarme”.

    Amigos y allegados se movilizaron (entre ellos, el doctor y ex arquero charrrúa Eduardo Quinto Pagés) y, con la colaboración del intendente rosarino Miguel Lifschitz, el Trinche pudo ponerse una prótesis en la parte derecha de su cadera en octubre de 2005.
    Meses después, generaciones y generaciones de futbolistas rosarinos le rindieron tributo en el Gabino Sosa, casa de Central Córdoba y del Trinche. Cuatro mil personas vieron jugar, entre otros, a los hermanos Mario y Daniel Killer, Fabián Basualdo, Sergio Almirón, Julio Zamora y Damián Manso, contra viejos y nuevos jugadores del Córdoba. La pasó bien y le donaron la recaudación para que pueda operarse la cadera izquierda.

    Los dirigentes del club lo invitaron al año siguiente al festejo por el centenario charrúa, y le prometieron algún trabajo que jamás cumplieron.

    Hoy, su contacto con el fútbol es a través de la dirección técnica de un equipo de veteranos que juega por los pueblos santafecinos. Podría haber estado más allá de las contingencias económicas si hubiese podido llegar más alto en el fútbol. “Llegar. ¿Qué es llegar? –reflexiona- la verdad es que yo no tuve otra ambición más que la de jugar a la pelota. Y, sobre todo, de no alejarme mucho de mi barrio”. Ambición que, pese a una cadera que se le niega, no ha perdido: “si me dieran 90 minutos en una cancha llena, juego y te juro que muero contento. En el fútbol de hoy, juego con los ojos cerrados” asegura y se relame párpados adentro el hombre que pudo haber sido el mejor.

    [publicado originalmente en Pastillas de Colores]


    El Rebelde

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    “Un barrabra (sic) de River, de nombre Eduardo Monzón Del Valle, quien se encuentra prófugo, confirmó por escrito que seguirá en la clandestinidad porque se mostró enojado con el Juez de la causa a raíz de que él siempre estuvo a disposición de la Justicia y no hacía falta que ordenaran su captura”. Evidentemente es un tipo respetuoso de la Justicia y las formalidades del proceso, gente como uno (?) [fuente]

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    El Pete Gol (?)

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    El Stuttgart tiene un buen delantero, el español Mario Gómez (?). En la semana metió dos goles por Champions y el fin de semana se despachó con un tanto particular (hizo dos) en la Bundesliga frente al Bayern Munich que él mismo definió así: “Rematé con una parte grande y me dolió muchísimo”.

    El agrandado de Marito lo que no cuenta es que metió el gol con el pete. El diario alemán Bild calificó a la jugada como la del “gol de pene”. Si quieren pueden ver el pene acá, digo el gol acá. Nótese que el bueno de Oliver Kahn ve como el falo goleador (?) le pasa cerca y que nada puede hacer. Ahora bien, los medios alemanes hicieron gala de su creatividad:

    El gol fue geni(t)al.

    El legendario Gerd Müller metió una vez un gol de culo, Uwe Seller con la parte de atrás de la cabeza (no especifican cual pero acá le llamamos Nucazo de Guerra (?)) y Diego Maradona se ayudó con la mano de Dios. Pero nadie había marcado como Mario Gómez.

    Felicitaciones Mario y por muchos más petegoles (?) que serán debidamente tratados en nuestros regulares peteposts (?).


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    De cara a la gloria

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    Boca no le pierde pisada al Granate. Y no es casualidad que los tres mejores jugadores en la paliza que le dio a Vélez hayan sido los de la vieja guardia: Battaglia, Palermo y el Negro Ibarra. De la mano de los dos primeros se abrió el partido. Russo piensa que inventó un sistema, el 4-1-3-2. En realidad es un 4-4-2 muy bianchista solo que Battaglia se retrasa más hacia la línea de zagueros y Banega juega un poco más adelantado (como lo hiciera Marcelo Gómez en el Vélez de Bianchi). Pero sí hay un acierto y es el de darle a Battaglia la posición que éste realmente debe ocupar (ya seguimos, un segundito (?): Borracho dejá el escabio chabón: ¿Mascherano, Gago, Battaglia? ¿Por qué no lo llamás a Ortigoza también?). Listo (?). A partir de ese cambio Boca comenzó a ser otro en el torneo y a pisar más fuerte. Y el Titán es un monstruo (como se ve la foto) y ayer hasta tiró un escorpión en el área. Muy grosso. Boca entonces se tomó revancha de La Volpe, y Vélez en su salida a visitar a los dos grandes se comió 9 goles. Por lo menos contra River puso a dos delanteros, ayer lo tiró a Silva solo y a lo que pudiera hacer el pateaveladores Escudero. Muy pobre el paso de La Volpe por Vélez pero amigos canallas, con la victoria del Vasco parece que el Bigotón se muda para Rosario. Boca de la mano de sus históricos tiene otra, otra vuelta Boca (?) al alcance de su mano.

    A esta altura ya no voy a discutir si el campeonato es bueno o malo. Y dejo esa discusión al margen porque quizás sería injusto con Lanús. En una época ir a Rosario era un tema, una cancha complicada, rivales de buen juego, era difícil ganar ahí. Pero este Central es oprobioso y está tan desorientado que el viernes casi abandonan, hay peligro de pandemia (?) en la ciudad. Lanús llevó a su gente y desplegó el mismo fútbol desde que Cabrero es DT y le volvió a salir. Lo que más me gusta del equipo son esas réplicas en velocidad que en dos o tres o pases y un regate (?) dejan a algún jugador en situación de gol. En la recta final, igual que Boca, está jugando su mejor fútbol del torneo, lo cual le da chances para lograr el sueño y salir de mocho de una vez. Y así son los torneos cortos, como dije por ahí, Silva y Acosta no ganaron nada, pero quizás Ribonetto y Graieb se pueden anotar una estrella.

    La fecha en la que la gente de Independiente cantó: Que salga Montehielo, oh, oh, oooohhh, que salga Montehielo, oh, oh, ooooohhh… nos regaló:

  • La gilada habla y dice que en Racing hay divisiones y quilombo interno. Este diálogo demuestra lo contrario.

    Cabral: ¿Qué te pasa, la concha de tu madre?”
    Franco Sosa: Cagón.

    Quiero confesar (?) que el Piojo López me cae bien, siempre me cayó bien y estoy persuadido (?) de que fue uno los mejores, y pocos, extremos izquierdos buenos que ví. Contra el paupérrimo Gimnasia de Falcioni mostró algo de su categoría y demostró que Bastía podrá boquear mucho pero fue siempre un 4 de copas; el líder de Racing y el ídolo es el Piojo. De GELP mejor ni hablar pero para hacer esto lo hubiera dejado a Maturana. Ah, también se notó la ausencia de Leguizamón (?).
  • En esta fecha se despidieron varios del torneo y también eso cabe para Banfield. Lo que lamento de este partido es que un infame como Carlos Ramacciotti haya vuelto a dirigir en primera, en este caso a los jujeños a quienes les deseo un lento descenso (?). La plaza de Jujuy es bien Nacional B y su DT ni siquiera.
  • Colón y San Lorenzo, a la misma hora del partido en la viñeta que sigue, jugaron un partido horrible, igual al partido de la viñeta que sigue (?). Para destacar: el penal pateado con tibieza por el Malevo Ferreyra y el rebote, que era más fácil, a cualquier lado. Debutó Emiliano Díaz y lo que hizo en la cancha muestra que el bagaje del título a Ramón le permite hacer cualquier cosa. Histórico (?): primer partido sin recibir goles para Agustín Orión. Y Dogos (?).
  • A ver una declaración al voleo de Caruso: “Si no nos cambia la suerte va a ser imposible cambiar la historia”. Sí, una cuestión de suerte, Newell´s mereció ganar 5-0. Hablando en serio, Olimpo no fue gran cosa pero se llevó una merecida victoria y otra vez de la mano de Matute Morales, que con el nuevo DT es figura. En un partido de seis puntos (me comprometo a meter una frase boluda de periodista por post (?)) Olimpo salió del descenso directo y pasó a la Lepra en la tabla, pero es un cuestión de suerte.
  • Buena victoria de Huracán frente a River. Sin dudas el ingreso de Barijho le cambió la cara al Globo ya que…en realidad no hizo nada pero bueno, que se yo, garpa decir eso (?). A mí me gusta como juega Huracán, soy el único junto a Ardiles (?). En el balance para River hay que destacar la frescura y la renovación en esa sangre joven que aportan Lussenhoff, Rosales, Zárate y Peralta (?). Evidentemente al equipo de Núñez en la cancha de “Los 11″ le cuesta.
  • El partido entre Tigre y San Martín de San Juan no lo pude ver, pero por suerte lo pasaron en El Nacional (?). Otra buena producción de los de Cagna que van derechito a pelear el subcampeonato. El gol de Román Martínez (otro Román bueno), el mejor de la fecha.
  • Ahora sí, el sueño de Independiente campeón se terminó. En realidad se terminó luego de su segunda derrota consecutiva pero Denis y el campeonato la hicieron estirar un poco. En el segundo tiempo Estudiantes impuso su supremacía pero lo que mató al Rojo en el partido fue el gol de Piatti al terminar el primer tiempo. Para el Kelper lo que es del Kelper (?).
  • Al que no se le terminó el sueño de campeón es a Argentinos (?). Superó con claridad y buen fútbol al muletto de Arsenal, que de todas maneras vale, porque no nos olvidemos que en Arsenal jugó Yacuzzi (?). Ahí está el Bicho entonces decidido a voltear a Lanús para tratar de lograr la hazaña o servirle el campeonato en bandeja a Boca (?).

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    Felices los niños…

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    “A mi con los brasileritos no me metan, porque no me gustan los negritos” (?)

    Corinthians, uno de los clubes más grandes de Brasil sin ningún tipo de dudas, está pasando por una situación, digamos… “embarazosa”, porque entre otros tufillos (?), y aparte de los problemas deportivos que tiene (lucha por la permanencia), se suma que Alberto Dualib renunció a su cargo presidencial después de 14 años de “gastarse las rodillas” por el club, más la denuncia comprobada de que la empresa del iraní Kia Korabchian, MSI era una “cuadrilla internacional de blanqueo de dinero”, más cargos varios por evasión fiscal, robo de dinero por facturas falsas, putas, minas, alcohol y drogas (?)

    Parece que la gente del Timao tenía como lema “la alegria nao tem fim”, porque se ve que algunos se aburrieron de todo lo contado arriba y se dedicaron a ver si se comían un par de “pebetes”, ya como reza el siguiente artículo del Sport, hay denuncias firmes por estos casos.

    SPORT
    OTRO ESCÁNDALO EN EL FÚTBOL BRASILEÑO
    La pedofilia, la última plaga del Corinthians
    La directiva destituye a técnicos de los equipos inferiores acusados de asediar sexualmente a jóvenes promesas

    La cosa es así, Andrés Sánchez, nuevo presi del club de Sao Paulo, comenzó una profunda reestructuración en inferiores, a causa de este flagelo, del cual el más perjudicado es el ex-Director de las Inferiores del club, Evadir Jesús de Moraes, aunque a él le gustaba que le dijeran “Wando” (?).

    Don Wando, parece que tenía por costumbre abusar de los garotos de manera muy eficiente, es que desde el cargo de poder que tenía, invitaba a los purretes a su casa de campo, en Indaiatuba (con ese nombre…), donde ahí, palabras van, palabras, “que las miraditas, que las risitas, que la juerga, que el fandango, que la borrachera, que el toqueteo” (?)… en fin… siempre terminaba degustando algún garoto.

    Lo peor de todo no es esto, ya que según los medios, todas estas actividades tenían el OK de la anterior dirigencia. El pasquín catalán también cuenta que “otros cinco técnicos presentaron la dimisión o fueron despedidos cuando las noticias sobre supuestos abusos a menores aparecieron a la luz pública”.

    Buscando repercusiones en los medios brasucas, me encuentro con una entrevista en donde “Waldo el apoyaganso” (?) se defiende de la acusación de “promover grandes festas, com churrasco e bebida à vontade” y luego “aliciar menores”, así que como los periodistas de Fox siempre le preguntan cosas a los brasileros como si nosotros entendiéramos, no veo porque nosotros no fuéramos a poner sus palabras: “Todos responderão por danos morais. Nunca levei nenhum jogador para minha chácara. Lá, sempre reúno minha família, fazemos churrasco e comemoramos os aniversários de minha mãe. Só isso”

    En la entrevista, Waldo da a entender que lo que le hicieron es, justamente, “una camita”.

    En fin, más allá del humor negro, muy negro, con que fue escrito el post, la pedofília en Brasil (y no solo ahí) es un flagelo que está muy latente más allá del Corinthians, ya que casos de bostas como esta “persona” que abusa de juveniles es muy normal, teniendo en cuenta la pobreza reinante, y la dependencia de los chicos hacia estos tipos abominables, que muchas veces lejos de sus casas deben caer en estos favores para poder llegar un poco más lejos.

    En el lenguaje eclesiástico se diría que “esa no es una persona como Dios manda”, pero justa y tristemente la situación y reacción me hace acordar mucho, al hombre que nos “bendice” desde la foto ahí arriba, y más triste todavía, no solo a él.


    Pizza, birra y fútbol

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    El fútbol genera muchas cosas afuera del juego en sí mismo, circunstancia que es sabida. Algunas son lamentables, como Walter Safarián o los barrabravas que llegan hasta a asesinar a otro porque no es del mismo club que ellos.

    Sin embargo, no todo lo que genere el fútbol afuera de la cancha es indeseable. Por ejemplo, una de las cosas que destaco es la que motiva este escrito: la reunión de amigos para hablar de fútbol.

    Hace un tiempo, un amigo me pasó un fragmento del libro de Adrián Paenza, “Matemática… ¿estás ahí?”, en el que el autor relata una anécdota para ejemplificar una teoría que elaboró. La historia que cuenta Adri (?) se desarrolla en el 2001 en La cantina de David, cuando se juntaron en ella y compartieron mesa para hablar de fútbol los siguientes hombres: Carlos Griguol, Víctor Marchesini, Carlos Aimar, Luis Bonini, Miguel “Tití” Fernández, Fernando Pacini, Javier Castrilli y Antonio Laregina, dueño de la cantina en cuestión. Por qué el dueño de La cantina de David se llama Antonio y no David es algo que no se aclara.

    En un momento de la tertulia (?), “Tití” fue al baño y el pícaro (?) Paenza le advirtió al resto que prestaran atención a lo que ocurriría cuando el ahora cantante volviera, ya que probaría que “uno no siempre escucha todo” sino que “intuye lo que el otro va a decir, pone la mente en control remoto y se retira a pensar cómo seguirá o algo distinto”. Precisamente, de eso se trata la teoría de él anteriormente mencionada: “uno no escucha lo que se le dice en su totalidad sino que rellena lo que está por venir con su imaginación”.

    A continuación, transcribo textual el desenlace:

    Cuando “Tití” volvió a la mesa le pregunté:

    ―Decime, ¿no tenés en tu casa algún reportaje que le hubiéramos hecho a Menotti en la época de Sport 80?

    ―Sí ―me contestó “Tití”―. Yo creo que tengo varios casetes en mi casa… (y se quedó pensando).

    ―Haceme un favor ―le dije―. ¿Por qué no me los traés la semana que viene? Yo, los escucho, los borro y no te los devuelvo nunca más.

    ―Está bien, Adrián ―me dijo sin mayores sobresaltos―. Pero no me empieces a apurar. Yo sé que los tengo, pero no recuerdo exactamente dónde. Ni bien los encuentro, te los traigo.

    Esta bonita (?) anécdota tiene el valor de haber confirmado la teoría de Paenza y también, por otra parte, ejemplifica por qué destaco como algo lindo (?) la reunión entre amigos para charlar de fútbol.

    Algunos dirán que se marca una obviedad, ya que se sabe que eso es algo bueno; no obstante, las cosas simples como éstas, por su condición, suelen ser pasadas por alto o no ser consideradas como merecen. Y creo que no está de más hacer justicia (?) con este sano ritual extra-futbolístico que tantos buenos momentos brinda, homenajeándolo aunque sea con un sencillo escrito.

    A mí me motivó a escribir esto el compartir una charla de café futbolístico (?) que viví con un ex-jugador y ex-entrenador de Inferiores de una localidad de Buenos Aires. En la misma, me contó cómo empezó todo para él: cuando tenía doce años, una tarde, en la que jugaba a la pelota con sus amigos en la plaza, un tipo se le acercó y le dijo que lo convocaba a una prueba en Defensores de Belgrano.

    Fue a probarse y quedó. Jugaba de diez. Rápidamente, se ganó elogios y fama (?) en el club por su manera de jugar; según él, “jugaba bien, en serio”. Y con el tiempo le llegó una oportunidad mejor: una persona de River lo llevó para probarse en las inferiores del “Millonario”.

    Pero, lamentablemente, esa gran chance significó también el final de su corta carrera: en esa prueba, recibió una pelota cerca del área, de espaldas, y cuando se dio vuelta el defensa que lo marcaba le dio una patada que, efectivamente, le cortó las piernas.

    Después de la primera operación siguió medio año de inactividad que se fue estirando porque no había quedado bien recuperado. Y finalmente esa buena recuperación no llegó nunca, puesto que esa lesión sigue vigente al día de hoy, después de cuarenta años.

    También me contó que, a pesar de su frustración como futbolista, quiso seguir con el fútbol, y lo consiguió ya que logró el puesto de director técnico en las inferiores de un club de un partido de Buenos Aires.

    Al respecto, me relató con emoción que hacía unos días se había encontrado con el mejor pibe que había dirigido, pibe que actualmente juega en las Inferiores de uno de los equipos grandes de la primera división de nuestro país y que además fue convocado para la última selección sub-17.

    Me contó que cuando este jugador tenía once años, él lo hacía entrenar con los que tenían hasta incluso cuatro años más, y que lo recuerda corriendo a la par de esos más grandes bajo la lluvia. Y también tiene presente que él, desde pibito, siempre le repetía con seguridad que quería “ser jugador de fútbol profesional”. En el reencuentro entre ambos, después de tres años, según me contó, terminó con abrazos y lágrimas en sus ojos.

    No doy nombres de los protagonistas de esta anécdota porque así lo solicitaron ellos mismos.

    Ya ultimando esta vindicación del encuentro entre hombres de bien (?) para charlar de fútbol, no quiero dejar de confesar que siempre me hubiera gustado participar de una tertulia como la que relató Paenza con gente del fútbol famosa (?), aunque claro que en la que imagino no estarían junto a mí Castrilli o “Tití” Fernández. Me gustaría, por ejemplo, que estuvieran Menotti, Cappa y Bielsa. Y de los malos, dejaría pasar a Bilardo, pero eso, lo sé, significaría que Menotti no esté.

    [etapa de invitado de Kluivert]