El rey de América 1990

Supercopa 1990

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Qué tal, mi nombre es Perplatado (?) y continuaré la saga (?) de la historia de la Supercopa. Me ocuparé de las ediciones que no tuvieron un ganador proveniente de Argentina. Después de la edición 1993 volverá el amigo nacionalista (?) Murdock para terminar la serie.

Luego de una Libertadores anormalmente larga debido al Mundial, a fines de octubre de 1990 arrancó la tercera edición de la Supercopa Joao Havelange, el torneo que reunía a todos los ganadores de la Copa Libertadores. Para este torneo seguía vigente la sanción a equipos colombianos, por lo que Atlético Nacional, que normalmente debería haber entrado en esta edición, no lo hizo hasta dos años después.

Debido a que participaban 12 equipos hubo que hacer algunas concesiones al formato de pura eliminación directa. El campeón de la edición anterior, Boca Juniors, entró en cuartos de final. Y por sorteo se determinó que el ganador de la llave de octavos entre Gremio y Estudiantes saltaría la siguiente etapa y sería semifinalista.

En la primera ronda el choque más interesante era entre River y Olimpia. El equipo de Passarella era campeón argentino y había sido semifinalista en la Libertadores, mientras que el de Luis Cubilla había ganado la Copa. En el partido de ida River demolió a Olimpia por 3-0 con un gol de Berti (recién llegado de Boca, donde había ganado la Supercopa ‘89) y dos de Medina Bello. Una semana después fue a Asunción a buscar el pasaje a cuartos en lo que parecía un trámite. Pero Olimpia ganó 3-0 (goles de Samaniego, Monzón y Amarilla), igualó el global y la serie fue a penales. Ahí el equipo paraguayo se impuso 4-3 y eliminó a River.

El primer campeón, Racing, se midió con Cruzeiro en la fase inicial. Ambos partidos terminaron 1-0 para el local y se definió por penales. Racing tenía a Sergio Goycochea, la estrella de las definiciones del reciente Italia ‘90, y ganó 4-2 esa serie.

Argentinos Juniors, que meses atrás había sufrido las partidas de Rudman y Redondo, estaba haciendo una buena campaña en el Apertura y le tocó jugar con Flamengo en la Supercopa. Fue otra serie que se definió por penales, ambos ganaron 3-1 su partido como local. El equipo de La Paternal ganó la definición en Rio de Janeiro y también pasó a cuartos de final.

El finalista de la edición anterior, Independiente, se midió con otro grande de Sudamérica, Nacional de Montevideo. En lo que sería el último partido internacional de Ricardo Bochini, se produjo un empate 1-1 en Avellaneda. Alejandro Ruidíaz lo reemplazó en la revancha, que terminó 2-1 para Nacional y vio las expulsiones de Rubén Insúa y, al igual que en la final del Mundial, Pedro Monzón.

Estudiantes, por su parte, fue a Porto Alegre a jugar con el equipo que lo había eliminado en su última participación destacada en la Libertadores. Aguantó el 0-0 hasta dos minutos antes del final, cuando un gol en contra de Prátola provocó la derrota del Pincha. Pero en La Plata Trotta y Peinado le dieron a Estudiantes el pasaje a la semifinal.

En el único choque sin argentinos se enfrentaron los dos primeros campeones de la Libertadores, Peñarol y Santos. Luego de empatar 0-0 en Montevideo y 2-2 en Santos el equipo uruguayo se impuso por penales y pasó a cuartos.

Los choques de cuartos quedaron así: Boca-Peñarol, Racing-Olimpia y Argentinos-Nacional. Estudiantes, como dijimos, esperaba en semifinales al ganador de este último choque.

El campeón vigente arrancó la Supercopa en Montevideo, donde venció al Peñarol que dirigía César Luis Menotti 1-0 con gol de Giunta, en una noche memorable para el fútbol picapiedra. El equipo de Carlos Aimar recibió con confianza a Peñarol en la Bombonera, esperando pasar con tranquilidad a la semifinal. Pero los uruguayos ganaron 2-0 ante un equipo que tenía a Batistuta en el banco (el titular fue Walter Pico).

Olimpia empató agónicamente el partido de ida contra Racing en su estadio. En la revancha arrancó ganando 1-0 con un tanto de Guasch, y en el segundo tiempo completó un 3-0 que dejó afuera al otro campeón del torneo. Luego del partido Sergio Goycochea fue tratado en un hospital debido al efecto que le provocó la pirotecnia que tiraron los hinchas de La Academia. Se ve que a los muchachos les gusta sufrir y festejaron la eliminación con fuegos artificiales (?).

Raúl Vicente Amarilla

Argentinos le ganó a Nacional 2-1 en el partido de ida. Pero lo memorable se produjo en la vuelta. Argentinos aguantaba el 1-2 que lo llevaba a penales teniendo 10 jugadores desde los 12 minutos por la expulsión de Rentera. Pero en el tiempo adicionado Cabrera le dio la clasificación al equipo uruguayo. Los jugadores de Argentinos protestaron con furia ante el árbitro chileno Gastón Castro. Sergio Batista, actual entrenador de la selección juvenil argentina, fue suspendido por un año por agredir al árbitro, mientras que el arquero Goyén (uruguayo él) fue detenido por pegarle a un policía y fue liberado después de pagar una fianza de 5.000 dólares.

Nacional enfrentó a Estudiantes en la semifinal. Ambos partidos terminaron sin goles y la definición por penales eliminó al único argentino que quedaba y puso a Nacional en la final.

En la otra llave se enfrentaban Peñarol y Olimpia. El primer partido terminó 2-1 para los uruguayos. La revancha fue distinta: Olimpia en su estadio ganó 6-0, con dos goles de González, dos de Amarilla y uno de Suárez y Cáceres (no fue la última vez que un equipo de Menotti se comió 6 goles en partidos internacionales). El campeón de la Libertadores llegó como favorito a la final.

Ever Almeida

En enero de 1991 se enfrentaron los dos finalistas en Montevideo. “Muchachos, cualquier resultado nos sirve, total esto lo vamos a definir en Asunción” fue la arenga de Luis Cubilla a sus jugadores. Y Olimpia venció 3-0 con tantos de González, Amarilla y Samaniego. Esto completó un ciclo en el que el equipo paraguayo ganó un partido en cada ronda con al menos tres tantos de diferencia.

La revancha se jugó el 11 de enero de 1991 en Asunción, con arbitraje de Juan Carlos Loustau. Nacional formó con Seré, Maristal, Sarabia, Revelez, Mozo, Pena, Cardaccio, Morán, Miranda, Wilson Núñez y García (siempre hay un García). Olimpia arrancó el encuentro con el veterano arquero Almeida, Cáceres, Ramírez, Fernández, Suárez, Balbuena, Guasch, Monzón, González, Amarilla y Samaniego.

La segunda final terminó 3-3 y, como era previsible, Olimpia fue el ganador de la Supercopa. Fue la última vez que un club uruguayo llegó a una instancia decisiva en un torneo internacional.

Luego de convertir 20 goles en 8 partidos de la Supercopa, Olimpia se ganó el derecho a jugar la Recopa contra el campeón de la Libertadores de 1990, Olimpia. Como el equipo paraguayo había ganado ambos torneos la Confederación intentó que jugara la final de la Recopa contra alguno de los subcampeones, pero los dirigentes de Olimpia se negaron y consiguieron ser declarados sin más trámite como los ganadores de esa Recopa.

En la próxima entrega nos ocuparemos de una de las finales más recordadas de este torneo.


Bochini y las copas

Independiente en la Copa Libertadores

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Independiente en la Copa Libertadores

Posteó Perplatado el 02.05.08 a las 12:05 pm
Categorías: Copa Libertadores · Historia

Esta es una edición extraordinaria del repaso de participaciones en la Copa. Se trata del mayor ganador del torneo, Independiente, que obtuvo 7 títulos en 18 participaciones (un fenomenal promedio de 1 Copa ganada cada dos y media disputadas). Este informe está regado (?) con datos aportados por Pablo, cuyo aporte, a pesar de ser invalorable, es muy valorado (?).

1961. Accedió por primera vez a la Copa de Campeones como el ganador del torneo argentino de 1960, campeonato que había obtenido luego de 12 años sin títulos. Luego de la experiencia de San Lorenzo en la primera edición de la Copa, Independiente tampoco le prestó demasiada atención a la competencia.

Aún no existían los grupos clasificatorios. La Copa arrancaba en cuartos de final para la mayoría de los equipos (en esa edición hubo una ronda preliminar entre los representantes de Colombia y Ecuador; sólo Venezuela no mandó a su campeón). El equipo que tenía la dirección técnica de Oswaldo Brandao jugó con Palmeiras. El primer partido terminó 2-0 para los paulistas en la cancha de Racing, mientras que el segundo, en San Pablo, fue ganado 1-0 por el local.


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Los “casi” voy al Mundial (parte II)

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“Merde (?), quedé cosé de trevien” (?)

Segunda y última parte (acá está la primera) de los equipos que se quedaron afuera “por esto” de una fase final de Copa Mundial de la FIFA

1974: Trinidad y Tobago
El equipo fue el mejor de CONCACAF en esa eliminatoria. No tenía rival. Pero la clasificación final se jugó en Haití entre 6 equipos. Los locales fueron a Alemania sumando 8 puntos sobre 10 posibles y le ganaron 2 a 1 a Trinidad y Tobago. Aunque los triniteños hicieron 4 goles más en ese partido y nadie sabe aún por qué se los anularon. (Sobre este tema saldrá post en un futuro no tan lejano)

1978: Inglaterra
En el “Grupo de la Muerte” europeo para la eliminatoria tenía a Italia como rival a vencer. Luxemburgo y Finlandia eran los rivales a golear. Pero los ingleses se durmieron ante los nórdicos y se quedaron afuera por diferencia de gol. Trevor Francis, Peter Barnesy, Gordon Hills se destacaban en esa selección inglesa, de la cual era la figura excluyente Kevin Keegan.

1982: China
Los chinos eran malos, pero sus rivales lo eran aún más. En el grupo final asiático (en el que estaba el ganador de Oceanía) China terminaba su participación sumando 7 puntos. Arabia Saudita estaba eliminada, Kuwait clasificada con 9 y Nueva Zelanda apenas sumaba 3 puntos y debía dos partidos de visitante. Uno ante Kuwait. Los kuwaitíes fueron goleados mágicamente 2-5 por los neocelandeces que llegaron a la misma cantidad de puntos y goles que China, forzando un desempate para la segunda plaza de Asia. En Singapur, Nueva Zelanda se impuso por 2 a 1, siendo figura el arquero oceánico.

1986: Holanda
Belgas y holandeses terminaron segundos en los grupos que no clasificaban directamente a los que ocupaban esa posición, pero que sí jugaban entre sí por un lugar en México. En la ida, disputada en Bruselas, los holandeses sufrieron una expulsión en el cuarto minuto de juego y aguantaron el 0-1 en contra.
La revancha en Rotterdam era pareja, pero Holanda pudo ponerse 2 a 0 y dominaba el partido. Todo era fiesta naranja. Pero faltando 3 minutos Geroges Grün puso el 1-2 y… gol de visitante vale doble, Holanda afuera y Bélgica al Mundial en el que terminaría 4°.

1990: Dinamarca
Si bien todos los que entraron a Italia 1990 lo hicieron de forma clara, Dinamarca se quedó afuera siendo el peor segundo, ya que había 3 grupos con menos equipos. Y todo por no saber empatar.
A la última fecha del Grupo 1 europeo, Dinamarca llegaba primero con 8 puntos. Rumania sumaba 7 y ambos jugaban entre sí en Bucarest. Los daneses se pusieron en ventaja a los 6 minutos de juego. Michael y Brian Laudrup, Peter Schmeichel y Soren Lerby, entre otros, se veían por segunda vez consecutiva en un Mundial. Pero Rumania empató en el minuto 26.
Cinco minutos antes de finalizar la primera etapa los rumanos ampliaron la ventaja, pero a los 15 del segundo tiempo, al mismo tiempo que Geroghe Hagi era expulsado, llegó el tercer gol rumano. Con 10, los “gitanos” aguantaron y los daneses fueron a la tabla de segundos, donde fueron superados por un punto por Inglaterra (4° en ese Mundial) y Alemania Federal (Campeón del Mundo en ese 1990).

1994: Francia; Japón
Lo de los japoneses fue terrible. Ganaron la primera parte de la eliminatoria caminando. En la ronda final habían perdido ante Irán, que no peleaba por nada, pero aún así llegaba a la última fecha con la obligación de ganarle a Irak, que estaba eliminado. Y Japón estaba ganando 2 a 1. Ya estaban en tiempo de descuento cuando Irak les empató el partido.

En el Parque de los Príncipes Francia recibía a Bulgaria. Los franceses tenían 12 puntos y con el empate entraban en USA 94. Y apenas comenzó el partido Eric Cantoná puso el 1 a 0. Ya estaban adentro pese a que Emil Kostadinov había empatado. En el suspiro del encuentro, con los franceses festejando y haciendo tiempo con un tiro libre a favor, el mismo Kostadinov aprovechó un error y puso el 2 a 1, que clasificó a Bulgaria y dejó afuera a los galos.

1998: Perú; Australia
Los peruanos se quedaron afuera de Francia 98 pero porque su remontada final no alcanzó para clasificarlos. Igualmente alcanzó en puntos a Chile, aunque su diferencia de gol no le alcanzaba.

Peor fue los de los australianos. En el repechaje ante Irán empataron 1 a 1 en la ida y ganaban 2 a 0 en Sidney. Pero los iraníes se despacharon con 2 goles en 4 minutos a diez del final y chau canguros. Gol de visitante…

2002: Marruecos
Los marroquíes le llevaban 6 puntos a Senegal, aunque los senegaleses tenían un partido menos. En la penúltima fecha jugaban entre sí en Dákar. El empate alcanzaba y sobraba, pero no contaban con El Hadji Diouf, que sorprendió a la defensa marroquí, convirtiendo el gol decisivo. Senegal necesitaba ganarle 2-0 a Namibia de visitante para alcanzar en puntos a Marruecos y superarlo en goles. Y convirtieron 5.

2006: Camerún
Ya estaba. Ganarle a Costa de Marfil en Abidján en la penúltima fecha le devolvía la clasificación a Camerún. Los marfileños habían liderado casi toda la eliminatoria y se encontraron en la última fecha un punto debajo de los camerunenses.
Costa de Marfil le ganaba a Sudán 3 a 1 en la última fecha, llegando a los 21 puntos. Camerún recibía a Egipto y le ganaba 1 a 0, quedando con 22 unidades. Pero a poco más de 10 minutos del final, Shawky puso el empate para Egipto.
En el tiempo de descuento (minuto 95) el árbitro maliense cobró penal para Camerún. Pierre Wome se paró delante de la pelota. El penal y terminaba el partido. Y Camerún viajaba a Alemania. Pero 1 hora después los incidentes en todas las ciudades camerunenses anunciaban la clasificación de los marfileños y que la pelota que pateó Wome en el penal, todavía no había aterrizado.


1000

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El 19 de Noviembre de 1969, en su partido 909, Edson Arantes Do Nascimento marcó su gol número 1000, en un partido frente a Vasco Da Gama que se desarrolló en el mítico Estadio Maracaná.

El autor de “Eu quero ser vocé” fue el primer jugador (podríamos decir que es el único, pero no bolaciemos a Romario) del mundo en llegar a los 4 dígitos. Una marca descomunal.

El partido se disputó en el marco del torneo Roberto Gomes Pedrosa, una competencia que fue la predecesora del actual Brasileirão. Justamente, el Santos de Pelé, había conquistado el título el año anterior. En 1969, el campeón fue Palmeiras.

Cuando aún contaba con 999 pepas en su haber, a O Rei le costó horrores convertir su milésimo gol. Es por eso que se armó toda una parafernalia partido tras partido en relación a cuándo el 10 del Scratch iba a marcar el tan ansiado gol.

Antes del enfrentamiento entre Santos y Bahía, un periodista tuvo oportunidad de entrevistar a Jurandir, el arquero del equipo de la ciudad de Salvador. Al portero lo interrogaron sobre si era un honor para él recibir el gol 1000 del ex de Xuxa, a lo que dignísimamente (?) contestó “No, sería una desgracia”. Incluso el presidente de la entidad tricolor, pidió que el astro marque el gol “en otro sitio”.

Cuanta incertidumbre habrá invadido a Jurandir antes y durante del encuentro frente al Peixe. Es cierto que el ex-Cosmos de Nueva York tuvo oportunidad de conseguir la fabulosa marca frente a Bahía, pero Nildo se interpuso en el disparo de Pelé luego de que éste había eludido al arquero. Mucho después, en una entrevista, quien debutáse con un pibe recordó que luego de esa jugada, los hinchas abuchearon al defensor porque querían que O Rei lograra el orgasmo (?) número mil en Bahía.

Todo parecía indicar que tremendo suceso debería realizarse en un legendario estadio como el Maracaná. Y así fue, Santos enfrentaba a Vasco. 65157 espectadores estaban expectantes para ver si Pelé iba a poder lograr el récord.

Antes del famoso penal, el oriundo de Minas Gerais había tenido un par de ocasiones para marcar, pero la fortuna no parecía estar de su lado (había estrellado un tiro en el travesaño).

Manoel Amaro fue el referí quien detectó el penalty (?) y muchos años después afirmó que estaba seguro de su decisión y que lo haría de nuevo, aunque reconoció que también quería ser recordado como el árbitro que le concedió a Pelé, la posibilidad de marcar su milésimo gol.

Un silencio sepulcral invadió el instante en el que la figura del Santos se paró frente a la pelota, antes de patear. Como el Diego cuando rememoró su debut en la Selección, el brasileño dijo que le “temblaron las piernas” en el momento del penal. El disparo salió a la izquierda del Gato Andrada, quien no quería ni por puta que el bicampeón mundial con Brasil (por el momento) le marcara el gol. Es más, basta ver la reacción del arquero luego del gol: empezó a golpear el suelo con mucha bronca (?).

Posteriormente, un montón de gente se abalanzó contra O Rei y lo llevaron en andas por la cancha. Pelé dijo que pensó en Navidad y en los niños (?) —nunca más desafortunada la frase, para certificar la teoría del Dié— al momento de marcar el gol.

Un directivo del Vasco Da Gama homenajeó al autor del milésimo tanto, con una placa recordatoria en el Maracaná.

Cuando Pelé logró los mil goles, llevaba 13 años de trayectoria. Tenía 29 años. Aún le quedaban varios años por jugar en el fútbol profesional (se retiró en 1977). Concluyó su carrera con 1282 goles convertidos. Una bestialidad. Hasta que Romário marcó —de penal— su milésimo gol (aunque digan que, en realidad, tiene 900 goles y monedas) frente al Sport, por la segunda del Brasileirão, nunca más estuvo relacionada la cifra 1000 con un jugador de fútbol.

¿Habrá otro jugador que pueda igualar tremenda marca? Aparenta ser algo imposible. Pero si así fuere, que sea argentino y que lo haga jugando para River (?).


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Los “casi” voy al Mundial (parte I)

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“Joder, me hicieron un chiste turco” (?)

Este resumen no está dedicado a los casi campeones, sino a los “casi participan“. Ya sea por abandono, por perder el barco o quedar afuera en el último minuto en una eliminatorias, grandes seleccionados (?) o equipos que pudieron debutar, se quedaron en la puerta de una Copa Mundial de la FIFA

1930: Egipto
No, mejor quédense” fue la respuesta que recibieron por télex de parte de los organizadores de la primera Copa Mundial de la FIFA.

Los egipcios informaban que por un retraso llegarían con la Copa Mundial ya comenzada, pero igual querían participar. Dijeron “perdemos los puntos del primer partido, pero llegamos para el segundo“. Los prolijos uruguayos, con el aval de la FIFA, les dieron la negativa a los africanos que sí participarían de la Copa de 1934.

1934: México
Aunque participaron en varias ediciones de la Copa los mexicanos tuvieron su peor eliminación en la previa de Italia 1934. Cuatro equipos estaban inscriptos y según el poderío ingresaban a la siguiente ronda. Primero los cubanos eliminaron a Haití; luego México a los cubanos y para la final quedaba el clásico de la CONCACAF.

Pero la eliminatoria había terminado tarde y no había tiempo. Entonces los dos seleccionados norteamericanos tuvieron que viajar a Italia, a sabiendas que uno se volvía sin participar en la Copa. Estados Unidos se impuso por 4 a 2, logrando que los mexicanos se suban antes al barco.

1938: Austria
Un equipazo que en Italia 1934 había llamado la atención del mundo entero. Apodado el Wunderteam (Equipo Maravilla), era liderado por Matthias Sindelar, un jugador exquisito y de altos valores morales. Cuando la Alemania Nazi anexó a Austria a su territorio, eliminó a la selección nacional. Varios jugadores austríacos se unieron a la Mannschaft, pero Sindelar, de origen judío, prefirió una bala en su cabeza.

1950: India
Pudo haber sido la única oportunidad de India en una Copa Mundial. Clasificados sin jugar eliminatoria, los indios sacaron el pasaje a Brasil. Pero ellos querían jugar
sin botines, ya que acostumbraban a practicar el deporte con pies vendados. La FIFA no se lo permitió y decidieron no viajar a Brasil.

1954: España
Para Suiza 1954, los clasificados lo hicieron de manera cómoda. A todos les sobró el grupo que les tocó, excepto a los españoles, que sólo tenían a los turcos como rivales. En la ida, los ibéricos ganaron 4 a 1. En la vuelta los turcos se impusieron por la mínima. Un desempate en Roma, terminó 2 a 2. Ahí entró en escena Luigi Franco Gemma, un niño romano (si vive, ya no es tan niño (?)), que sacó el nombre de Turquía en el sorteo.

Antes de comenzar los partidos por eliminatorias llegó un comunicado de FIFA a la Real Federación Española prohibiendo la inclusión de Ladislao Kubala, el jugador que había jugado para los seleccionados de Checoslovaquia y Hungría, pero que en ese entonces era la insignia de la “Furia”. Tras la eliminación, desde la FIFA aseguraron que jamás mandaron nada.

1958: Italia
EL 4 de diciembre de 1957, Irlanda del Norte recibía a Italia en Belfast. Pero la niebla dejó varado en Londres al árbitro húngaro Ivan Zsolt. Igualmente jugaron el partido (registrado como amistoso y que fue denominado “La batalla de Belfast”) empatando en un tanto. El de la eliminatoria se reprogramó para el 15 de enero del 58 y con el empate los italianos entraban. Además en el ataque azzurri jugaban 2 uruguayos campeones del Mundos en el ‘50 y un par de brasileños. Pero los del Ulster ganaron 2 a 1.

1962: Francia
La tenían fácil los franceses. Le habían ganado dos veces a Finlandia y el partido a Bulgaria de ida con un cómodo 3 a 0. El empate en Sofia, la capital búlgara, los metía en el mundial. Pero en el último minuto, Hristo Iliev puso el gol para los búlgaros que obligó al partido de desempate en Roma. Los franceses habían terminado terceros en el Mundial anterior pero ya no estaban Raymond Kopa (fractura), Just Fontaine y Robert Piantoni.

Para colmo, ni bien comenzó la segunda etapa del partido desempate, en su afán por despejar el balón, el defensor francés André Lerond hizo el gol de los búlgaros que clasificaron al mundial, donde enfrentaron a la Argentina del Toto Lorenzo.

1966: Ecuador
Alberto Spencer fue un gran jugador que lideraba un seleccionado ecuatoriano que les dio más de un dolor de cabeza a los grandes sudamericanos, en la década del sesenta. Los ecuatorianos peleaban por un lugar en Inglaterra contra Chile y Colombia. En el último partido tenían que ganarle a los chilenos en la altura de Quito, para entrar directamente. Pero empataron 2 a 2 y debieron jugar un desempate en Lima. Ecuador tuvo que esperar 36 años más para debutar en la Copa Mundial, y los chilenos jugaron en la tierra de Verón (?).

1970: Argentina
En el Grupo 9 de eliminatoria estaban Perú, Bolivia y Argentina. Uno de los 3 sacaba pasaje a México. Los bolivianos ganaron en la altura, los peruanos en Lima y Argentina el partido de local ante los bolivianos. A la última fecha llegaban primeros Bolivia y Perú, con 4 puntos y Argentina con 2. En el seleccionado albiceleste jugaban Marzolini, Perfumo, Albretch, Pachamé, Brindisi y Yazalde, entre otros. Pero los peruanos tenían a Chumpitaz, Cubillas y Ramírez en su mejor momento. Fue 2 a 2 en la Bombonera, y los peruanos se fueron para México.

(continuará…)


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The Strongestenario (?)

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“En el año 1908, después de haber cumplido el Servicio Militar Obligatorio, un grupo de doce muchachos afincados al deporte, se reunieron con el objeto de formar un equipo de fútbol.
Empezaron por elegir a doce amigos íntimos, de buenos antecedentes familiares y egresados del cuartel, los que debían ser ante todo paceños, (…)
Los muchachos efectuaban sus sesiones donde podían, pero lo hacían con más frecuencia en el kiosko que existía en La Plaza Murillo.Allí acordaron para llevar el nombre de STRONG, en castellano significa FUERTE, posteriormente se agregó THE, que significa EL. Pasando los días le agregaron el complemento superlativo EST y resultó THE STRONGEST, “EL MAS FUERTE”

Con esas líneas explican en el sitio oficial del cuadro paceño, la fundación del club activo mas viejo de la República de Bolivia.

Todo esto viene a que el martes último, los Tigres cumplieron sus primeros 100 años de vida, y lo festejaron de la siguiente manera:

  • Primero y principal, con la condición sine qua non para todo buen festejo, los gatos (?):
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    La primera, es la supermodelo (?) Vivian Colombo, imagen del centenario gracias a la agencia Las Magnificas (?), y las otras, son descriptas en la página oficial del club como las “porristas atigradas”, pero lo mejor es que aclara desopilantemente (?) que “estas señoritas pertenecen a la Barra Ultra Sur 34“.

  • Otro hecho habitual que suele darse en estos festejos, es el del encuentro entre viejas glorias, y según una agencia de noticias, los hinchas de La Ultra Sur y la Garra Central, pudieron ver nuevamente sobre el campo a la sobriedad de Ricardo, el ´Tano´, Fontana; la pisada y el taco de Milton, ´Maravilla´, Melgar; las veloces incursiones de Mario Ortega; la capacidad goleadora de William Ramallo y el despliegue de Johnny, el ´Chango´, Villarroel.
  • Acto seguido, también se disputó un amistoso entre el plantel actual de The Strongest y Alianza Lima de Perú. Dicho encuentro terminó 2-1 en favor de los paceños, ante un Hernando Siles (este nombre siempre groseó) colmado, pero fiel al sufrimiento boliviano, el segundo gol llegó a 9 minutos del final por intermedio de Carmelo Angulo.

    La elección de Alianza Lima no es casualidad - más allá de que si hubieran invitado al Milan o al Manchester todavía los estarían esperando (?) - ya que ambos tienen una coincidencia trágica en común; porque los dos perdieron planteles enteros en accidentes aéreos. El club boliviano sufrió en 1969 la tragedia de La Cancha, cuando un avión Lloyd cayó en dicho lugar llevándose la vida de todos sus ocupantes, incluidos 20 profesionales del plantel atigrado. Por su parte los peruanos tuvieron que soportar un similar accidente, pero durante 1987, cuando su avión cayó en el mar de Vallenilla.

  • Como dato de color, durante los primeros 12 minutos de juego integró el primer equipo de The Strongest el Presidente boliviano Evo Morales, que a esta altura ya no se si es realmente fanático del fútbol, o un tremendo barrilete al que le encanta figurar.
  • Para cerrar este saludo a la parcialidad atigrada, recordamos que los gualdinegros tienen como mayores orgullos, el haber logrado el primer campeonato de la historia del fútbol boliviano (1911), el primer ganador del torneo de la Asociación de Fútbol de La Paz (1914) y el primer campeón de la Liga (1977), además fue también pionero en obtener el primer bicampeonato desde la instauración de la modalidad Apertura/Clausura (2003), y ahora alcanza otro podio como el primer club profesional de la Liga Boliviana en alcanzar los 100 años de vida.

    Es por todas estas razones que saludamos a los hermanos bolivianos del The Strongest, club identificado históricamente con la lucha, el coraje, el compañerismo y la garra, todas condiciones que les fueron atribuidas luego de que el Club presentara un batallón en la Guerra del Chaco, y más específicamente en la Batalla de Cañada Strongest, en 1934:

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    ¡Salud Tigres! Y si les sobra de los festejos, ¡Manden de la buena! (?)


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    El partido de la guerra

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    A mediados del año 1969 se terminaban de definir los finalistas de la CONCACAF en la eliminatoria a la Copa Mundial de México 1970.

    La clasificación de la CONCACAF era el Grupo 12 y dejaba a un clasificado para la novena Copa Mundial. Los seleccionados inscriptos eran 12 y fueron divididos en 4 subgrupos, de los cuales los ganadores pasaban a la semifinal del grupo.

    Estados Unidos y Haití, clasificados de los subgrupos B y D jugaron la primera semifinal, que quedó para los caribeños. El 11 de mayo de 1969 los haitianos sabían que jugaban la final, pero no conocían aún a sus rivales.

    Honduras había ganado el subgrupo A y El Salvador el subgrupo B. A ninguno de los dos les sobraba nada con respecto a sus rivales. Pero entre los vecinos había una rivalidad futbolística y una más creciente, llena de odio, pobreza y racismo, además de un conflicto en los límites.

    En un acuerdo entre ambos gobiernos, décadas antes, había fronteras libres para que los campesinos salvadoreños cruzaran a Honduras casi expulsados de su propio país por los latifundistas (dueños de grandes extensiones de tierras). Pero en 1968 Honduras decidió redistribuir las tierras entre los campesinos hondureños, expropiando las tierras de los salvadoreños que vivían ahí por generaciones.

    El 6 de junio de 1969, en Tegucigalpa, se enfrentaban los seleccionados de Honduras y El Salvador por la primera semifinal de la CONCACAF. Los medios de ambos países aumentaron la llama del odio brindando a los espectadores, oyentes y escuchas, palabras de agravio y segregación.

    El primer encuentro fue dominado por los jugadores salvadoreños pero al comienzo de la segunda etapa, Honduras llegó al gol y el 1-0 se mantuvo hasta el final.

    Para la revancha, los medios salvadoreños seguían alentando el odio hacia los hondureños, mientras que del otro lado llegaban amenazas para los salvadoreños que vivían en Honduras.

    15 de junio; Estadio Flor Blanca; San Salvador. Más de 36 mil espectadores gritan en contra del rival más que a favor de su propio equipo. A los 26 minutos de la primera etapa, el árbitro Walter van Rosberg, de las Antillas Holandesas marca un penal para los locales. Juan Ramón Martínez, el “Món”, abre el marcador y el estadio se transforma en un grito con mezcla de ira y felicidad. Dos minutos más tarde llega el segundo gol salvadoreño, y luego el tercero.

    Tras el partido, los salvadoreños que vivían en Honduras, recibían un ultimátum para dejar sus tierras en 24 horas. En El Salvador hubo represalias para los hondureños que residían allí. El clima estaba más que tenso

    Había que definir un ganador y el 26 de junio se enfrentaban los seleccionados en un terreno neutral: el Estadio Azteca de la Ciudad de México. El 24 de junio los salvadoreños declaran estado de sitio; la situación no podía ser peor.

    Los gobernantes de ambos países querían trasladar la guerra donde fuera, “invitando” pasajes y entradas a los que quisieran presenciar el encuentro. Los mexicanos, conociendo la hostilidad reinante, restringieron a 10 mil espectadores por selección y dispusieron un operativo policial con 2000 uniformados.

    Cuando los jugadores ingresaron a la cancha, había poco más de 15 mil espectadores en las gradas para presenciar un encuentro que lejos estaba del compromiso deportivo, al menos para los hinchas. Y aunque el partido fue duro, se jugó con buena fe de parte de los jugadores. El Salvador ganó por 3 a 2 en el tiempo suplementario y al final del encuentro, los jugadores vencedores (tal vez con la intención de quitar un poco de tensión) fueron a consolar a sus rivales.

    Pero no fue suficiente. La frontera entre ambos países era un polvorín, la expulsión de campesinos un hecho, y el gobierno conservador que manejaba el poder en El Salvador al final de la década del 60 temió por una nueva redistribución de tierras, tomando la decisión de invadir Honduras.

    Esa guerra duró 6 días; tan sólo 100 horas que se llevaron más de 4000 vidas. Los partidos de fútbol fueron tan sólo una excusa para desatar la hecatombe entre los vecinos centroamericanos.


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    100 años de gloria azulgrana

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    Comenzaba el siglo XX y los inmigrantes llegaban al país con el propósito de obtener un pedazo de tierra para trabajar. Algo que parecía imposible para cientos de miles de europeos. Almagro tenía las cualidades necesarias para recibir a la gente que descendía de los barcos: quintas, tambos, iglesia… El crecimiento de la zona era notorio.

    También había una iglesia, como en todo barrio. Y pibes. Muchos pibes que jugaban el nuevo deporte traído por los ingleses.

    Al 4000 de la calle México se jugaban los partidos de vereda a vereda. Los vecinos se quejaban por el bullicio a la hora de la siesta y por los vidrios de las ventanas que crujían por los pelotazos con destino incierto.

    Cada vez eran más los chicos que se juntaban para darle a la pelota y lo que fue casi una tragedia se convirtió en el nacimiento de uno de los clubes grandes de la Argentina: Juan Abondanza, uno de los pibes que jugaba todos los días al fútbol en la cuadra, fue embestido por un tranvía de la línea 27. El párroco de la iglesia, al enterarse de ese suceso, les ofreció a los chicos un campito detrás del oratorio. Tenían que limpiarlo y concurrir los domingos a misa a cambio de la canchita de fútbol.

    “Los forzosos de Almagro” ya tenían lugar para jugar con seguridad, sin vidrios de vecinos rotos ni amenazas de tranvías. Pero al padre Lorenzo Masa no le gustaba la palabra “forzosos” en el nombre del club. Los más grandes (los hermanos Coll, Alberto Sacaramusso, Luis Gianella y los Monti) buscaron alternativas para el nombre hasta que coincidieron en San Lorenzo de Almagro.

    Con su primera cancha, San Lorenzo se anotó en la liga de ex alumnos de Don Bosco y ganó los dos primeros campeonatos consecutivos.

    Muchos jugadores, por querer participar en la máxima organización del fútbol, emigraban a otros clubes. Mientras los años pasaron, llegaba la hora de inscribirse en el fútbol grande y el club de los pibes de la calle México se anotó en la Asociación Argentina de Football en diferentes divisiones. La canchita del oratorio quedaba chica y hubo que alquilar una en Olivos, mientras el padre Lorenzo iniciaba las tratativas para adquirir un terreno de dimensiones importantes.

    El ascenso a Primera se produjo el 1º de enero de 1915, cuando San Lorenzo (que jugaba en la tercera categoría) le ganó la final a Honor y Patria, campeón de Intermedia. Fue 3 a 0 en cancha de Ferro.

    En 1923 San Lorenzo de Almagro ganaba su primer título en la máxima categoría del fútbol argentino y repetiría el logro en 1924 y 1927. En los albores del profesionalismo obtuvo el título de 1933 y junto al campeonato, el mote de Ciclón.

    En 1946 llegó el otro título para “Los Gauchos de Boedo” y una gira por España y Portugal, donde el cuadro azulgrana goleó a sus rivales, incluyendo a las selecciones de España y Portugal.

    La cancha de San Lorenzo, ubicada en la Avenida La Plata al 1700, se convertía en el lugar preferido para ver fútbol. El Gasómetro era utilizado por San Lorenzo, la selección argentina (consiguió su máxima concurrencia histórica) y los partidos de campeonato que necesitaban definición en terreno neutral.

    Llegaron los campeonatos del ’59, los carasucias del ’63, Los Matadores del ’68 (primeros campeones invictos del profesionalismo), el Metro y el Nacional del ’72, el Nacional del ’74 y… la debacle.

    Con el club sumergido en una profunda crisis, el descenso a Primera B se hizo inevitable. En 1981, en la misma cancha que San Lorenzo había ascendido en 1915, se produjo el paso atrás que mandó a los Santos a la Primera B. Para mayor desgracia, se perdía ese templo de fútbol llamado “Gasómetro”.

    Pero como un grande lo debe hacer, el paso por esa categoría fue una excursión de un año, donde el público reventó los estadios y llegó a recaudar en 1982 más dinero que River y Boca juntos. Un empujón anímico en la historia del club que también debió sufrir los desperfectos económicos con el recordado plantel de los Camboyanos.

    Con el esfuerzo de socios, hinchas y dirigentes, se construyó el Nuevo Gasómetro y más tarde llegaron los títulos más frescos: Clausura 1995, Clausura 2001 y Clausura 2007. También se consiguieron las primeras copas internacionales de la era marquetinera (San Lorenzo tiene Copas Internacionales previas a la Libertadores y otras).

    Hoy San Lorenzo cumple 100 años. Su primer centenario. Su grandeza institucional a través de los años lo llevó a ser uno de los equipos más importantes de la Argentina. Y fueron cientos los nombres de los ídolos que llenaron las páginas de gloria. Desde los pibes fundadores, pasando Jacobo Urso, que dejó la vida por seguir jugando en San Lorenzo, hasta llegar a los que sienten el verdadero amor por los colores azulgranas, los hinchas.

    Salud Ciclón, feliz cumpleaños.

    [enviado por zeronickname]


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    Pies descalzos

    Zeronickname 265

    La primera Copa Mundial post guerra, la de Brasil 1950, tuvo sólo 13 participantes. La Segunda Guerra Mundial había hecho estragos, principalmente en Europa, y los seleccionados estaban totalmente diezmados. A pesar de todo, la pelota giraba mientras Europa se reconstruía y la cuarta Copa del Mundo estaba en marcha.

    Austria fue la primera selección en renunciar a su partido con Turquía. Los turcos habían superado a Siria y necesitaban el repechaje con el seleccionado europeo. Al renunciar los austríacos a jugar ese encuentro, Turquía consiguió el pasaje a Brasil, pero también renunciaron los otomanos y la plaza quedó vacante.

    Desde la organización se invitó a Portugal (que había perdido ante España en la clasificación) y los lusitanos aceptaron en un primer momento, aunque antes de comenzar la Copa decidieron no ir.

    Otro clasificado era Escocia. La Copa británica daba 2 plazas a Brasil 1950, la primera obtenida por Inglaterra y la segunda para los escoceses. Pero los del norte de la isla, aludiendo que ya habían perdido ante los ingleses, decidieron no ir. En su lugar se invitó a Francia, que al igual que los portugueses, aceptaron en primera instancia, pero luego desertaron.

    Las excusas puestas por franceses y portugueses fue la misma: las distancias entre las sedes. Pero la realidad era que sabían que mucho no podrían hacer en tierras brasileñas, ya que sus seleccionados carecían de figuras.

    El último en renunciar fue el participante asiático. Había dos inscriptos, India y Birmania, renunciando al partido de clasificación los birmanos. Con el pasaje a Brasil, los indios se disponían a viajar, pero pedían jugar como ellos estaban acostumbrados. Sin zapatos, con sus pies descalzos. La FIFA dijo que no y la India renunció a participar, dejando otro hueco.

    Siempre jugamos así

    India ya había participado de un torneo importante dos años antes de la Copa Mundial. En los Juegos Olímpicos de Londres 1948 los indios se enfrentaron a Francia. El partido fue muy emotivo y la mayoría de los jugadores asiáticos se paraban en la cancha sin botines. Sólo una fuerte venda cubría los tobillos, plantas y empeines de los pies de los jugadores. Claro que algunos jugaban calzados.

    Si bien Francia no tenía un gran seleccionado, la idea del juego de los franceses se mantenía y abrieron el marcador a los 30 minutos de la primera etapa por intermedio de René Courbin. Faltando 20 minutos para el final del encuentro llegó el empate de India y cuando parecía que todo quedaba en tablas, René Persillion convirtió el segundo tanto para los franceses. Y fue alivio para el seleccionado galo, porque había sido superado en el juego por el combinado asiático, que por falta de roce, suerte o exceso de ingenuidad, se perdieron goles hechos, inclusive erraron 2 penales.

    En 1951, India veía como una nueva generación de jugadores conseguía su primer logro: La Copa de los juegos de Asia. Sin recibir goles en contra, y nuevamente con la mayoría de sus jugadores sin zapatos, India ganaba su primera copa.

    En 1952, el mismo seleccionado viajó a Helsinki para los Juegos Olímpicos de 1952, pero en el Football Grounds Pallokenttä tenía enfrente a Yugoslavia, una selección muy potente que a la postre llegaría a la final. El resultado fue contundente: 10-1 a favor de los eslavos.

    Tras un parate de dos años llegaron nuevamente los juegos asiáticos, pero los indios fueron eliminados por Indonesia en la primera ronda.

    Se avecinaban los juegos olímpicos de Melbourne, previamente, la desidia en los dirigentes (o la falta de conocimiento) hizo que los indios se inscribieran tarde para la participación en la Copa Mundial de Suiza 1954, quedando afuera de los fixtures.

    En febrero de 1955 recibieron la visita del seleccionado de la Unión Soviética, enfrentándose ante India en tres oportunidades en diferentes sedes. La gira de los soviéticos fue favorable para los europeos, que ganaron los 3 partidos (4-0; 4-0 y 3-0), pero no se fueron sin invitar a la selección asiática a un partido en Moscú. El mismo fue en septiembre de ese año y el 11-1 fue categórico.

    No fue hasta fines de 1956 que la India tuvo otro encuentro internacional. Esta vez en una competición importante: los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956. La generación de jugadores que tímidamente daba sus primeros pasos en Londres, 8 años atrás, se presentaba en Oceanía para ganarle al local por 4 a 2 y clasificarse directamente a las semifinales. La chance de ganar una medalla estaba latente, pese a haber perdido ante Yugoslavia por 4 a 1. Pero esta vez no fue fácil para los eslavos.

    El primer tiempo del partido terminó igualado sin tantos. Varios indios estaban descalzos en la cancha, pero eran cada vez menos. Uno de los jugadores que utilizaban botines era Neville D’Souza, a esa altura héroe absoluto de los fanáticos del fútbol indio. D’Souza le había convertido 3 goles a Australia y su hattrick fue noticia, más en el subcontinente asiático.

    El mismo D’Souza se encargó de abrir el marcador ante Yugoslavia, a los 7 minutos de la segunda parte. Pero el triunfo parcial duró sólo 2 minutos ya que los yugoslavos hicieron 4 goles en 20 minutos.

    El partido por la medalla de bronce ante Bulgaria fue más parejo, aunque el 3-0 final para los búlgaros devolvió a los jugadores indios a su patria con un cuarto lugar olímpico, siendo todos recibidos como héroes nacionales.

    Así nació la era dorada del fútbol indio, tan humilde como su juego, con un triunfo importante, un par de derrotas ajustadas y un hattrick de D’Souza. Pero más destacada por una renuncia importantísima, por no poder jugar descalzos.


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    De la rosa sólo nos queda el nombre

    Ernesto 250

    Seguramente la película Escape a la victoria se habrá inspirado en la historia que contaremos a continuación. Claro que el film de John Houston le da el tono de epopeya que la cinematografía exige a veces. Y más con un yanki impresentable al arco. Pero ese es otro tema.

    Nos vamos a Kiev, en el año 1941. Para esa fecha la capital de Ucrania había sido ocupada por el ejército nazi. La ciudad obviamente era un infierno de muertes y torturas y además era un centro de prisioneros de guerra que quedaban excluidos del trabajo y también de la posibilidad de tener una vivienda. Por lo tanto Kiev era cual escena de Los Miserables pero en tono trágico real, un escenario de la indigencia más pueril. Entre toda esa cantidad de enfermos y gente desnutrida se encontraba Nikolai Trusevich, quien fuera arquero del Dinamo de Kiev. Así lo descubrió un día por la calle el panadero Josef Kordik, de origen alemán, que no era perseguido por los nazis. Josef era fanático del Dinamo.

    Vaya uno a saber como Kordik logró contratar a Nikolai para que trabajara en la panadería, lo cual le permitía al menos dormir bajo techo y comer. Cuestión que se hicieron amigos y por supuesto se hablaba de fútbol. Un día el panadero (que no es Díaz (?)) tuvo una idea: le dijo a Trusevich que en vez de laburar fuera a buscar al resto de sus compañeros, que él de todas formas le seguiría pagando y que así además podría lograr salvar al equipo, que estaba en las mismas condiciones que el arquero.

    Así arrancó el periplo de Nikolai que deambulaba por la destruida Kiev día y noche buscando a sus amigos. Y así fue que devenidos mendigos y totalmente heridos fue encontrando a todo el equipo del Dinamo. El panadero les dio laburo a todos. Incluso Trusevich encontró también a tres jugadores del Lokomotiv y también los salvó. O sea, en la panadería tenía al plantel completo laburando.

    Obviamente habiendo 15 tipos jugadores de fútbol en una panadería en algún momento a alguno se le habrá ocurrido si hacían un fulbito (?). El club estaba clausurado y además prohibido lo cual hizo que surgiera un nuevo nombre para el equipo: el FC Start. El equipo comenzó a jugar clandestinamente al principio y luego mediante algunos contactos empezaron a desafiar a selecciones del Tercer Reich.

    En 1942 fue el bautismo de fuego, el debut. A pesar de no haber comido mucho y de estar cansados por el trabajo ganaron 7 a 2. Luego enfrentaron a un equipo del ejército húngaro y fue un 6 a 2. Más tarde 11 pepas a un equipo rumano. Y le tocó enfrentar a un equipo del ejército alemán y fue 6-2 para el Start. Obvio, la fama del equipo corría y los nazis estaban calientes con estos panaderos y buscaron a un equipo profesional para vencerlos. Se trajeron al MSG húngaro con la orden de ganarles. Pero el FC Start lo goleó 5 a 1. Hubo revancha, pero también se impusieron por 3 a 2.

    Los nazis tenían un equipo para este tipo de situaciones (?). Era el peligroso en todo sentido Flakelf, un equipo que además era propaganda de Hitler. Demás está decir que el FC Start se había convertido en un equipo popular dada la condición de sus jugadores y era un símbolo de lucha incluso contra la barbarie alemana. Los alemanes pegaron cual Estudiantes de Zubeldía pero el FC Start los vacunó también 5 a 1.

    Y ahí se pudrió todo. Los alemanes descubrieron la maniobra del panadero (que no era la de echarle talco en la espalda a alguien (?)) y de Berlín llegó una orden: matarlos a todos. Pero no era tan fácil la cosa para estos nazis hijos de puta. Los iban a fusilar pero antes querían ganarles porque no estaba bueno que la última imagen de los rusos fuera la de mártires que se fueron a la tumba llenos de gloria.

    El estadio Zénit estaba colmado ese 9 de agosto para jugar la revancha. El árbitro por suerte era imparcial: un oficial de la SS (?). Este Sargento de los 40 ingresó al vestuario del Start y en perfecto ruso mandó: “soy el árbitro, respeten las reglas y saluden con el brazo en alto”, o sea había que hacer el saludo nazi.

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    Poster de la revancha, la traducción se la piden a
    Galo (?)

    El uniforme del Start era camiseta roja y pantalón blanco y alzaron el brazo como les había “sugerido” el “árbitro”. Solo que al momento del saludo en lugar de ¡Heil Hitler!, gritaron Fizculthura, que era un lema soviético sobre el culto físico. Arrancaron ganando los alemanes pero luego el Start lo dio vuelta y fueron al descanso ganando 2 a 1.

    Imagínense lo que fue ese vestuario. Hubo más visitas y amenazas que en el de Argentina en el Centenario en el Mundial del 30. Aprietes con armas y la amenaza que se repetía: “si ganan, no queda nadie vivo”. Esto generó una discusión entre los jugadores que claro estaban asustados. Incluso casi no salen a jugar. Sin embargo tuvieron en cuenta a sus familias, la cantidad de crímenes y torturas cometidas y encima escuchaban el grito de las tribunas que los ovacionaban. Salieron a jugar el segundo tiempo y hubo bailongo. Llegando al final del encuentro ya estaban 5 a 3 ganando y el 9, Kimenko, quedó mano a mano con el arquero alemán. Lo dejó en el camino y cuando solo la tenía que empujar al arco se paró en la línea, se dio vuelta y pateó hacia el centro del campo. Aguante. Por supuesto el estadio se vino abajo ante semejante acto de superioridad. ¿Un 9 con huevos? Kimenko.

    Terminó el partido y en Kiev no se hablaba de otra cosa. Los nazis no hicieron nada ese día más que comerse una humillación terrible. Incluso más tarde el Start jugó un partido contra un equipo llamado Rukh al que le ganaron 8 a 0. Ese fue el último match: luego de esa goleada la Gestapo se dio una vuelta por la panadería.

    Casi todo el equipo fue masacrado. Algunos por la tortura, otros enviados en campos de concentración, donde los fusilaron. En el campo de concentración de Siretz mataron a Nikolai Trusevich, que murió con la camiseta puesta. Dos jugadores que no estaban en la panadería el día que los fueron a buscar sobrevivieron: Goncharenko y Sviridovsky. Siguieron viviendo en la clandestinidad hasta que Kiev fue liberada en 1943.

    Ese fue el “Partido de la Muerte“. E incluso aun hoy quien conserva una entrada de ese partido tiene derecho a un asiento gratuito en el estadio del Dinamo de Kiev. En los escalones de la cancha hay un monumento que recuerda a los héroes del Start, el equipo al que nadie venció entre 1941 y 1942. Una foto los recuerda y la leyenda queda grabada en la frase que se lee debajo: “De la rosa sólo nos queda el nombre”.

    [Gracias El Picky por toda la info]