Que la pelota no se manche (?)

murdock 515

[La mirada puesta en la pelota pero también en la reforma agraria (?)]

Hace un tiempo, LR! había informado a sus lectores la decisión de Evo Morales de incorporarse a un equipo de la segunda división de fútbol boliviano para hacerle frente a la prohibición de la FIFA para disputar partidos de selección a más de 2.750 metros de altura. Nada que ver con el riojano recalcitrante que jugaba partidos para lucir el sponsor de Renault. Evo es pueblo (?)

El jefe de Estado del país del altiplano, se puso lo cortos en la victoria de su equipo, Litoral, por 4-1 ante el Municipal.

Evo llegó más tarde que sus compañeros, pero eso no fue motivo para que no se vista la camiseta con la 10 en su dorsal para disputar el partido como titular. Jugó 37 minutos y luego fue reemplazado. En ese lapso, el equipo de Morales, había abierto el marcador a los 14 minutos del PT.

En los minutos que estuvo en cancha, los compañeros de Evo no lo tuvieron muy en cuenta a la hora del juego. Lo ignoraron prácticamente todo el partido, por lo que el mandatario, por sus propios medios, tuvo que luchar por tener contacto con la pelota. Sus compañeros estarán celosos, quizás, de ver que el genio frote la lámpara y capte la atención de todos. O quizás sean afines a las ideas de autonomía de los distintos distritos bolivianos que se oponen con firmeza a las políticas del presidente y que, además, pugnan por su autonomía. Y si nos queremos ir más lejos, quizás sean viejos adherentes a las políticos del Consenso de Washington (?).

En fin, esperemos que ideas apátridas (?) no influyan en el rendimiento del amigo del Dié y que podamos ver más protagonismo del otrora líder cocalero en la cancha.

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Mis candidatos

murdock 164

Cuando empieza la fase de octavos de un campeonato del mundo, todos decimos “aquí es cuando empieza el verdadero Mundial”. Cuando va a comenzar la segunda fase del máximo certamen americano –CONCACAF no existís (?)– de clubes, todos decimos, en coro: “aquí comienza la Copa”.

La Copa Libertadores actual está teniendo sabores muy especiales, el hecho de que haya muchos equipos que recién lograron su clasificación en la última fecha; o que haya dos goleadas abultadas que fueron recibidas por el mismo equipo; o que se estuvo a punto de quedar afuera, en primera ronda, el campeón vigente, hacen pensar en un torneo con bastantes atractivos.

Ni hablar de la presión de equipos como San Lorenzo, que por ser el año de su centenario están obligados a ganar el trofeo. Presión que también deben cargar sobre sus espaldas equipos como Fluminense (un grande de Brasil), River (que viene con un récord de presencias todos los años y que hace 12 que no grita campeón), Flamengo (que quiere su segunda Copa), Cruzeiro (club que solía ser protagonista en los ’90s, no así en ésta década), Nacional (único equipo uruguayo vivo pero con historia copera envidiable) y no estaría de más nombrar al Cúcuta y al Atlético Nacional, que quieren dejar en claro que lo del Once Caldas, hace 4 años, no fue un espejismo y que quieren mostrar que el fútbol colombiano está para más.

En fin, van los candidatos de Murdock para la Copa Libertadores 2008 (tata tatatánnnn):


Boca campeón Supercopa ‘89

murdock 157

En tiempos de sequía ochentosa, los bosteros cantaban: “Waiting for 1989, we don’t want no more war…” (?).

Continuamos con el repaso de los campeones de la Supercopa Sudamericana. Es el turno de la edición de 1989 que tuvo como ganador al Club Atlético Boca Juniors. El Xeneize tuvo derecho a competir el torneo luego de haber obtenido la edición del año ‘77 (que volvió a ganar al año siguiente) de la Copa Libertadores de América.

La participación de Boca en la Supercopa que obtuvo Racing fue bastante olvidable. Gremio de Porto Alegre los eliminó en la primera fase (1-0; 0-2). Si los boquenses triunfaban, se hubieran encontrado con River en la segunda rueda. Finalmente eso no ocurrió y River se enfrentó con Gremio, a quien eliminó.

Primera Ronda. Un argumento más en favor de los agoreros (?): Boca accedió directamente a la segunda fase por sorteo.

Cuartos de Final. El rival de Boca en cuartos fue el campeón defensor del torneo: Racing Club de Avellaneda. El 19 de Octubre, en La Bombonera, se desarrolló el primer partido de la serie.
Racing formó con Vivalda; Olarán, J. L. Brown, Fabbri y Míguez; J. Acuña, Hugo Pérez, Olarticoechea, Escudero; F. Lanzidei y J. Cabral. Quien dirigía a La Acadé era nada más y nada menos que Pedro Marchetta.
Carlos Aimar eligió a estos once para enfrentar a Racing: Navarro Montoya; Stafuza, Simón, Marchesini y Cuciuffo; Blas Giunta, Marangoni, Latorre y H. Gutiérrez; Perazzo y Barberón. Ambas escuadras no se sacaron ventajas: 0-0. Conociendo la casi inexpugnabilidad que caracteriza al (en ese entonces llamado) estadio Camilo Cichero, era más que un buen resultado el empate conseguido por La Academia.
Siete días después, se volvieron a ver las caras en Mozart y Corbatta. Triunfó Boca 2 a 1 con tantos marcados por Ponce (de penal) y Cuciuffo (QEPD). De esta manera, Boca le quitaba a Racing el sueño del bicampeonato.

Semifinales. El 8 de Noviembre, la ciudad de Porto Alegre fue sede (?) del choque entre Gremio y Boca. Los gaúchos venían de dejar afuera, en primera ronda, a River (2-1; 1-2, 5-4 por penales) y a Estudiantes, en cuartos (0-1; 3-0). Unos verdaderos putos elimina-argentinos (?).
Boca tuvo un muy buen resultado en Brasil, igualó sin goles. El 16 de Noviembre, Boca triunfó de local por 2 a 0 con goles de Claudio Marangoni —el antiguo rector (?) de Perplatado— y de… ¡Cuciuffo! ¿Quién corno iba a decir que el difunto zaguero iba a ser el goleador del equipo campeón?

Finales. El rival fue el Club Atlético Independiente. El Rojo había eliminado a Santos (2-1; 2-0), a Atlético Nacional (2-2; 2-0) y a Argentinos Juniors (1-0; 2-1). Más que fructífera la campaña de un equipo que, en condición de visitante, no perdió nunca y que, en condición de local, no cedió punto alguno.
El 22 de Noviembre se disputó el primer juego de la serie en Brandsen y Del Valle Iberlucea. No se sacaron ventajas.
El 29 del mismo mes fue la revancha en el estadio que, por entonces, no se llamaba “Libertadores de América”. Los once que dispuso el Indio Solari, para el Rojo, fueron los siguientes: Eduardo Pereira; Marcelo Morales, Pedro Monzón, Rogelio Delgado y Ricardo Altamirano; José M. Bianco, Miguel Ludueña, Ricardo Giusti y Rubén Darío Insúa; Marcelo Reggiardo y Carlos Alfaro Moreno. Luego, Bochini entraría por Reggiardo y el Luifa Artime por Alfaro Moreno.
Aimar mandó a la cancha estos once: Carlos Navarro Montoya; Ivar Stafuza, Juan Simón, Víctor Marchesini y José Luis Cuciuffo; Blas Giunta, Claudio Marangoni, José D. Ponce y Diego Latorre; Alfredo Graciani y Walter Perrazo. Sergio Berti remplazaría al delantero ex-San Lorenzo y Pico al Murciélago.
Volvieron a igualar sin goles —y sí, en un partido en el que coinciden Giunta y Monzón, jodido—. En la segunda edición del campeonato ya iba a haber un ganador que iba a triunfar por la vía del disparo desde los 12 pasos, como haciéndole asco a la estadística.
En los penales, para Boca convirtieron Ponce, Marchesini, Latorre, Stafuza y Giunta. Para Independiente convirtieron Bianco, Altamirano e Insúa. El colombiano arrepentido (?) le contuvo el remate a Luis Fabián Artime. CABJ triunfaba 5-3 y conseguía otro título internacional. Gracias (?) al hijo del goleador de River, Nacional y Atlanta, Independiente perdería su invicto en finales de certámenes sudamericanos.

Musladini, Soñora, Villarreal, Hrabina y Pogany fueron, entre otros, los integrantes del equipo campeón. ¿Será Sergio Angel Berti uno de los pocos jugadores que lograron levantar más de una vez la Supercopa jugando para equipos distintos? Pensálo (?). Como se dijo, el piloto de tormentas del team de La Ribera era Carlos Aimar.
La campaña de Boca Juniors se caracterizó por ser muy sólida: no recibió ningún gol de local y no perdió ningún partido de visitante. Como mencioné más arriba, el goleador del equipo fue José Luis Cuciuffo con 2 tantos.

Luego del triunfo supercopero (?), Boca sacó pasaje directo para disputar la Recopa Sudamericana frente a Atlético Nacional (COL), el campeón de América del mismo año.
Se enfrentaron a partido único el 17 de Abril de 1990 en el Estadio Orange Bowl de Miami. El conjunto argento formó con Navarro Montoya; Ivar Stafuza, Juan Simón, Cuciuffo, Marchesini; Giunta, Marangoni, Ponce y Latorre; Graciani e Itabel.
Mientras que los cafeteros formaron con René Higuita; Herrera, Perea, Cassiani, G. B. Gómez; Felipe Pérez, L. Álvarez, A. García, Fajardo; Arango y Arboleda. Hernán Darío Gómez era el director técnico.
El equipo oriundo de la París del Plata (?) triunfaría 1 a 0 con gol de Diego Fernando Latorre.

Luego de casí una década en la que solo pudo gritar campeón una vez (1981), el club de La Ribera, con los títulos obtenidos, se inyectaba una anestesia para tratar de remediar tantos años sin ganar algo.


[¿Qué no me creés? Es Aimar, boludo (?)]

La próxima edición tendrá como protagonista al primer equipo en lograr ganar la Supercopa y la Libertadores en el mismo año.


Trivia m*nemista

murdock 321

¿Qué jugador de fútbol realizó la siguiente declaración?

En el 95 declaraste en El Gráfico: “Soy peronista y voy a votar de nuevo a Menem”. ¿Mantenés esa postura?

Sí. Ojo, creo que Menem se equivocó mucho en algunas cosas. De todos modos lo voy a votar por tercera vez porque estoy seguro de que es el único que puede arreglar un poco todo esto.

Las declaraciones fueron efectuadas en el 2003, año de elecciones que consagraron a la presidencia a Néstor Kirchner.

PISTAS.

  • Fue partícipe de dos mundiales con la Selección Argentina.
  • Pasó por Newell’s, Huracán; además de sumar experiencias en el fútbol mexicano y español.
  • Tuvo actuaciones memorables contra un grande de nuestro fútbol.
  • LA RESPUESTA EN 24 HS.


    1000

    murdock 85

    El 19 de Noviembre de 1969, en su partido 909, Edson Arantes Do Nascimento marcó su gol número 1000, en un partido frente a Vasco Da Gama que se desarrolló en el mítico Estadio Maracaná.

    El autor de “Eu quero ser vocé” fue el primer jugador (podríamos decir que es el único, pero no bolaciemos a Romario) del mundo en llegar a los 4 dígitos. Una marca descomunal.

    El partido se disputó en el marco del torneo Roberto Gomes Pedrosa, una competencia que fue la predecesora del actual Brasileirão. Justamente, el Santos de Pelé, había conquistado el título el año anterior. En 1969, el campeón fue Palmeiras.

    Cuando aún contaba con 999 pepas en su haber, a O Rei le costó horrores convertir su milésimo gol. Es por eso que se armó toda una parafernalia partido tras partido en relación a cuándo el 10 del Scratch iba a marcar el tan ansiado gol.

    Antes del enfrentamiento entre Santos y Bahía, un periodista tuvo oportunidad de entrevistar a Jurandir, el arquero del equipo de la ciudad de Salvador. Al portero lo interrogaron sobre si era un honor para él recibir el gol 1000 del ex de Xuxa, a lo que dignísimamente (?) contestó “No, sería una desgracia”. Incluso el presidente de la entidad tricolor, pidió que el astro marque el gol “en otro sitio”.

    Cuanta incertidumbre habrá invadido a Jurandir antes y durante del encuentro frente al Peixe. Es cierto que el ex-Cosmos de Nueva York tuvo oportunidad de conseguir la fabulosa marca frente a Bahía, pero Nildo se interpuso en el disparo de Pelé luego de que éste había eludido al arquero. Mucho después, en una entrevista, quien debutáse con un pibe recordó que luego de esa jugada, los hinchas abuchearon al defensor porque querían que O Rei lograra el orgasmo (?) número mil en Bahía.

    Todo parecía indicar que tremendo suceso debería realizarse en un legendario estadio como el Maracaná. Y así fue, Santos enfrentaba a Vasco. 65157 espectadores estaban expectantes para ver si Pelé iba a poder lograr el récord.

    Antes del famoso penal, el oriundo de Minas Gerais había tenido un par de ocasiones para marcar, pero la fortuna no parecía estar de su lado (había estrellado un tiro en el travesaño).

    Manoel Amaro fue el referí quien detectó el penalty (?) y muchos años después afirmó que estaba seguro de su decisión y que lo haría de nuevo, aunque reconoció que también quería ser recordado como el árbitro que le concedió a Pelé, la posibilidad de marcar su milésimo gol.

    Un silencio sepulcral invadió el instante en el que la figura del Santos se paró frente a la pelota, antes de patear. Como el Diego cuando rememoró su debut en la Selección, el brasileño dijo que le “temblaron las piernas” en el momento del penal. El disparo salió a la izquierda del Gato Andrada, quien no quería ni por puta que el bicampeón mundial con Brasil (por el momento) le marcara el gol. Es más, basta ver la reacción del arquero luego del gol: empezó a golpear el suelo con mucha bronca (?).

    Posteriormente, un montón de gente se abalanzó contra O Rei y lo llevaron en andas por la cancha. Pelé dijo que pensó en Navidad y en los niños (?) —nunca más desafortunada la frase, para certificar la teoría del Dié— al momento de marcar el gol.

    Un directivo del Vasco Da Gama homenajeó al autor del milésimo tanto, con una placa recordatoria en el Maracaná.

    Cuando Pelé logró los mil goles, llevaba 13 años de trayectoria. Tenía 29 años. Aún le quedaban varios años por jugar en el fútbol profesional (se retiró en 1977). Concluyó su carrera con 1282 goles convertidos. Una bestialidad. Hasta que Romário marcó —de penal— su milésimo gol (aunque digan que, en realidad, tiene 900 goles y monedas) frente al Sport, por la segunda del Brasileirão, nunca más estuvo relacionada la cifra 1000 con un jugador de fútbol.

    ¿Habrá otro jugador que pueda igualar tremenda marca? Aparenta ser algo imposible. Pero si así fuere, que sea argentino y que lo haga jugando para River (?).


    La mano del Empedador (?)

    murdock 168

    No bastó la presencia de Ronaldo en las tribunas y la presentación de la estatua en homenaje a Zico para que el Flamengo pueda pasar a la final de la Copa Río. Botafogo, el equipo de nuestro amigo Ernesto, lo venció sin dificultades: 3 a 0.

    El vencedor de la Taça se clasifica de forma directa a la fase final del Campeonato Carioca. Sin embargo, el Flá (que venía dulce después de la victoria ante Cienciano por la Libertadores) ya está clasificado al campeonato regional debido a que resultó vencedor (ante el Fogão, justamente) de la Copa Guanabara que corresponde a la primera fase del Carioca Championship (?).

    Con más público que el que asistió a ver al Indio Solari en Córdoba (?), el Botafogo —con la presencia de Túlio entre los titulares— le dio un paseo al equipo rojinegro con goles de Wellington Paulista, Alessandro y Lucio Flavio. Una de las causas de la gran superioridad del Botafogo en el partido, se debió al cansancio que tenían los jugadores del Flamengo, debido a que venían de jugar un partido en la semana por la Copa Libertadores (al DT Joel Santana, parece no caberle la de reservar jugadores como hacen sus colegas en Argentina, Cabrero o Ischia). Nuestro (?) Maxi Biancucchi no estuvo presente en el match.

    El Fogão se medirá, en la final, ante Fluminense (otro que juega el certamen continental y que ya está clasificado a octavos), quien había vencido por penales (5-4) al Vasco Da Gama, luego de empatar en un gol en tiempo reglamentario.

    En otro orden de cosas, otro amigo de la casa fue protagonista este fin de semana en el fútbol brasileño. El queridísimo (?) Adriano marcó los dos goles con que el San Pablo venció (2-1) al Palmeiras por la primera semifinal del Campeonato Paulista. Pero más allá de los dos goles, uno de ellos tuvo la particularidad de que fue marcado con la mano: El Emperador se hizo el gil, primero, negando que lo había hecho de ese modo. Posteriormente, luego del partido, reconoció el hecho y comparó su gol con el de “la mano de Dios” del Diegote a los ingleses: “Maradona hizo un gol con la mano y fue elegido el mejor jugador del mundo. Eso es parte del fútbol, ocurre”.

    Otro dato importante del partido fue que apareció otro viejo amigo de LR!:


    El jugador sensación (?) del fútbol brasileño.

    Entró a los siete del ST (juega para el Palmeiras) pero no pudo modificar el resultado adverso. Ergo, sigue siendo el mismo de siempre (?).


    Racing campeón Supercopa ‘88

    murdock 198

    Luego de admirar el trabajo que está haciendo Perplatado, con respecto a la Copa Libertadores, en la que repasa a distintos equipos argentinos que la disputaron; me propuse realizar algo similar con la ya extinta Supercopa Sudamericana.

    En las próximas semanas, Perpla y éste servidor recordarán a los campeones de la Copa que se supo disputar entre 1988 y 1997, que nunca pudieron ganar los equipos uruguayos y que fue esquiva para River hasta el año ‘97.

    Antes de arrancar, bien vale hacer una pequeña introducción con respecto al certamen sudamericano.

    La Supercopa Sudamericana João Havelange —se ve que al hombre, como a Franco, le gustaban los homenajes en vida— tenía la particularidad de que los únicos equipos que podían participar, eran los que habían ganado alguna vez la Copa Libertadores. Con el paso de los años, se fue engrosando el número de participantes debido a que había nuevos campeones de la Libertadores (Colo Colo, Vélez, por ejemplo). En 1988, la competencia contaba con 13 participantes. En su última edición, eran 18 los que la disputaban.

    El sitio Fútbol de Argentina afirma que “Este crecimiento cuantitativo trajo aparejado problemas en la organización del torneo que fue modificando y complejizando el sistema de disputa llegando a incluir en 1997 un sistema de descenso para disminuir la cantidad de equipos, que sin embargo nunca llegó a utilizarse porque ese fue el último año en que se jugó. En 1998 se había planeado que reemplazara a la Supercopa, la Copa Master de Supercopa (disputada por los campeones de la Supercopa, que se había jugado ya en dos oportunidades en 1992 y en 1995, obtenida por Boca Juniors y el brasilero Cruzeiro respectivamente), pero eso no sucedió y en ese mismo año surgió otro torneo internacional que en esencia lo reemplazaría: la Copa Mercosur.”

    Cabe destacar que esta competición tuvo un prestigio importante y que los equipos de América del Sud (?) tenían interés en ganarla. La organización (más allá de la típica “Argentinos la jugaba estando en el ascenso”) era más seria que la actual Copa Sudamierdicana.

    Hecha la introducción, no queda más que adentrarnos al universo (?) Racing y al éxito obtenido en la primera edición de la Supercopa. No está de más decir que el CARC accedió al certamen tras haber obtenido la Copa Libertadores en el año 1967.

    Primera Ronda. Racing se enfrentó al Santos FC de Brasil. En el partido de ida, fue local, ganándole al Peixe por 2-0 con goles del Toti Iglesias y Colombatti. En la vuelta, empataron 0-0 en Vila Belmiro. Racing, pasaba a la siguiente fase, sin complicaciones.

    Cuartos de Final. Tomá mate (?): Libre en los emparejamientos por ser impar la cantidad de equipos participantes. Racing avanzó directamente a las Semifinales

    Semifinales. Choque entre equipo argentinos. Racing enfrentaba a River, el clásico más antiguo del fútbol argentino. Los de Nuñez venían de eliminar a Gremio de Porto Alegre (0-1; 3-1) en la fase anterior.
    En el Estadio Pte. Perón, Racing vencía 2 a 1 a River con dos goles de Walter Fernández. Para River, descontó Borelli. “Walter, Walter, Walter —como se relataba Francella en Bañeros 2— empezaba a mostrar su importancia en el equipo.

    En el partido de vuelta, jugado el 1ero de Junio, se enfrentaron en el Monumental. Hubo tablas: 1-1; goles de Gutiérrez (River) y de la Tota Fabbri (Racing).
    Ubaldo Matildo Fillol recuerda una atajada importante en el partido de ida: “Un cabezazo que le saqué a Centurión. (…) Palma tira un centro al área de Racing que estaba llena de jugadores y en medio de ese lío Centurión logró impactar el balón con una certeza formidable que iba en dirección al palo derecho inferior que defendía yo. Tuve mucha reacción de piernas y volé hacia abajo rapidamente y logré tocar el balón muy exigido y desviarlo al córner. La veo hoy y me sorprendo que con 38 años hice una volada como esa para evitar el gol. Hubiera significado el empate de River.”

    Finales. El rival era Cruzeiro. Los mineiros habían eliminado a Independiente en Primera ronda (2-1; 1-0), a Argentinos Juniors en Cuartos (1-0; 1-0) y a Nacional en Semis (2-3; 1-0). El hecho de que hasta de visitante sea un rival de temer, hacía más que difícil, para Racing, lograr la empresa de ganar el torneo.

    El 13 de Junio se enfrentaron en el Cilindro. La Academia venció por 2-1. Había abierto la cuenta Robson para los brasileños (’36 PT); luego igualó Fernández (’44 PT) y, posteriormente en el segundo tiempo, Colombatti “definió como lo dioses” (a decir de Fillol), en el tanto decisivo para que el equipo de Avellaneda logre la victoria.

    Cinco días después, se disputó la final de vuelta del evento, en el siempre difícil Mineirão. Todavía, algunos hinchas de la Acadé deben estar gritando el gol de Omar “cumplí la máxima de Andy Warhol” Catalán a los 45 minutos del primer tiempo. No alcanzó, para el Cruzeiro, el empate de Robson al minuto 37 del segundo acto (?).

    El plantel que contara con luminarias como Medina Bello, Gustavo Costas (la mascota del ‘66), Miguel Angel Ludueña, Hugo Perico Pérez, Rubén Paz y Carlos Olarán, entre otros, fue campeón sin recibir derrota alguna, empatando 3 encuentros y ganando los 3 restantes. Vale decir que ninguna definición la ganó por penales y que, dedicado a los cabezas de termo, el equipo conducido por Alfio Basile venció a dos equipos brasileños con destacable tradición copera.
    Walter Fernández fue el goleador del equipo, con 4 tantos.

    No hay que dejar de decir que Racing Club cumplió con su vieja costumbre de ser pionero: fue el primer club en tricampeonar nacionalmente, el primer campeón del mundo y, finalmente, el primer campeón de la Supercopa.

    Tras el éxito obtenido, el equipo de Mozart y Corbatta tuvo derecho a disputar la Supercopa Interamericana y la Recopa Sudamericana.

    La primera era una especie de Recopa pero con otro nombre (?) a la que solo accedían el campeón de la Supercopa y el campeón de la Copa Camel (?) —de equipos de la CONCACAF—. El campeón del trofeo con nombre de marca de cigarrillos, en el año ‘88, era el Sport Herediano de Costa Rica. Se enfrentaron el 17 de Septiembre de 1988 en el Estadio Memorial Coliseum de Los Ángeles (EEUU). El conjunto argentino venció al costarricense por 3 a 0 con goles del Mencho Medina Bello, Rubén Paz y Darío Decoud.

    Este torneo —también llamado Copa de las Américas— se disputó esa única vez. La CONMEBOL no considera a esta competencia oficial, lo que provocó el reclamo de Racing, 18 años después, en el que solicitaba que se la considere de ese modo.

    Con respecto a la Recopa Sudamericana, Racing debía medirse con el ganador de la Copa Libertadores ‘88: Nacional de Montevideo.

    El primer match, se disputó el 31 de Enero de 1989, en el Estadio Centenario, donde el Bolso se impuso por 1-0 (gol de Fonseca). La revancha se disputó en cancha de Vélez, el 6 de Febrero. Empataron sin goles. Por lo tanto, la copa se la llevaron los yoruguas gracias a la victoria obtenida en condición de local. Con este título, Nacional se convirtió en el equipo uruguayo con más trofeos internacionales.

    En la próxima entrega, repasaremos al campeón de la edición que llevó al estrellato (?) a Luis Fabián Artime con la camiseta de Independiente.


    El enganche

    murdock 90

    Se ha convertido en un tema candente la “pronta desaparición” del enganche, no solo en el fútbol vernáculo sino también en el mundial.

    Me llama mucho la atención como el periodismo deportivo se desespera cuando toca el tema, como diciendo que si desaparece el enganche (o enlace), el fútbol dejaría de ser menos entretenido.
    Como uno ha visto, la historia dice que el fútbol ha sufrido muchísimas mutaciones, en lo que se refiere a tácticas, modo de juego, estructuras de campeonatos, etc, etc.

    Cuando veo la sobrevaloración a Riquelme porque este es un enlace genuino, o a Gallardo; como diciendo “que estos tipos no se retiren nunca porque sino cagamos”, me pregunto: ¿De qué se hablaba antes cuando el enganche no existía? Por que si bien, esa posición en el sistema táctico es desempeñada por quien es el “distinto” o habilidoso (y que, casi siempre, lleva la 10 en la espalda), podemos decir que hace 20 años atrás jugadores como Zanabria, Poy, Alonso o Babington no eran enganches pero sin embargo, nadie dudaba (incluso los contrarios) que los mencionados jugadores eran una pieza fundamental en sus respectivos equipos y que tenían una habilidad que se diferenciaba del resto —como lo es el conductor de ahora—.

    De acuerdo a la definición de la RAE, enganche significa: “Pieza o aparato dispuesto para enganchar.” Y, en verdad, en el campo de juego, el enganche (y por más que, comúnmente, se le asigne que, en los orígenes, su puesto pertenece al mediocampo) es aquél que se encuentra entre los delanteros y los volantes. El que trata de conectar a los de arriba, el que piensa la jugada de ataque, el estratega.
    Pero, acaso, Alonso, J.J. Lopez, Brindisi, Bochini o el Bambino Veira; no eran los que, de acuerdo a sus habilidades, ¿tenían la posibilidad de “hacer la distinta”? ¿No eran los que tenían la tarea de habilitar a un compañero, metiéndole una asistencia para quede solo contra el arquero? ¿No eran los los que podían maniobrar una jugada en la que empiecen ellos y la concluyan ellos mismos? Ésto ultimo, al enganche actual casi que se le exige cuando las papas queman.

    La oposición podrá decir “Sí, pero fijate que esos jugadores que nombraste, estaban posicionados en el mediocampo por la izquierda o por la derecha. No eran delanteros”. Sí, ¿y? ¿Quién en su sano juicio puede pensar que el Beto Alonso tenía la responsabilidad de defender cuando jugaba en el River de aquéllos años ‘70? O la misma pregunta para el Negro López. El que se encargaba de cuidarle las espaldas a estos dos (exquisitos y con mucha vocación de ataque) era, sin dudas, Reinaldo Mostaza Merlo. El departamento creativo de ese River pasaba por los pies de Norberto Osvaldo o de Juan José. Reinaldo Carlos era el perro de presa de la escuadra.
    Lo mismo pasa con otros equipos. El tan recordado Huracán de Menotti, por ejemplo. Reverenciado por su fútbol vistoso y de ataque. Seguramente, los culpables de ese fútbol espectáculo fueron Miguel Angel Brindisi y Carlos Babington (y como olvidar al Loco Houseman, aunque éste fuera delantero). El que tenía que raspar, para que los otros “pulan” era Fatiga Russo.

    Presentaré un ejemplo más como para que todo el choclazo que postié hasta esta línea sea una verdad a la que le faltan algunas luces (?) —¿no vieron a D’elia decir la frase “es una verdad a todas luces”?—: el Central de Griguol, campeón del Nacional del ‘73, tenía una línea de 3 volantes compuesta por Eduardo Solari, El Cai Aimar y Aldo Pedro Poy (quien, originalmente, era centrodelantero). El hermano del Indio era un inside derecho que se asociaba más con la garra y la fuerza que con el trato dúctil de la pelota. Aimar era un “5″ batallador (Fontanarrosa, definía a Aimar y Solari como “un mediocampo hostil y pinchudo como la corteza de un ananá”). El Aldo —como le dicen en Central— era aquél que, en los momentos chivos, cuidaba a la pelota como su objeto más preciado, dejando que el tiempo corra para que el equipo logre la ansiada victoria. Pero cuando ocurría la desesperación por conseguir el empate o el triunfo, quien tenía que tomar la lanza, principalmente, era él, el héroe de la palomita. El que tenía que crear peligro (quizás tenía como partenaire a Kempes), para que el conjunto auriazul consiga el dichoso gol. Como verán, en este ejemplo hay una excepción (como debe haber más) en la que el que estrictamente se tenía que encargar de la creación era un jugador (Poy) y no otro (sin contar a Kempes que era un 9/10). Pero en mucho otros equipos, las jugadas de gol casi siempre eran engendradas por el 10 o el 8 (como Veira y Rendo, en San Lorenzo, hace ¡40! años atrás).

    Lo que quiero significar es que los cambios en el fútbol ocurren sin previo aviso. Suceden y basta. Así como antes era común jugar con 2 wines y un delantero centro (si bien hay algunos que lo siguen utilizando), hoy en día es más común el “clásico” 4-3-1-2 (se le agregó el “1″ para darle importancia al enlace; sino era 4-4-2).
    Sinceramente, no me parece preocupante que el enlace desaparezca. Me parecería más terrible si hay DT’s que no le dan cabida a los jugadores habilidosos o que éstos últimos dejen de surgir en el fútbol mundial.
    Adentrándonos ya en el fútbol argentino, se le da más importancia al conductor por ser éste el responsable de que el equipo cree opciones de gol. Pero no así se le da atención a que en la Selección faltan marcadores de punta izquierdo, por ejemplo. Hoy tenemos que improvisar con el Gringo Heinze, quien tiene menos vocación ofensiva que Heidi (?).

    De este modo, me acercaría a la postura lavolpeana, que dice que si su equipo tiene a D’alessandro y a Aimar, pondría a los dos de titulares, armando un 4-2-2-2 (con Mandrake por izquierda y el Payaso por derecha). Se le podría llamar el “doble enganche” (si están muy enamorados de la palabra). No es necesario jugar con un conductor solo. Me parece algo inteligente que no se ata a ningún precepto.


    Ordem e progreso en Argentina

    murdock 378

    El fútbol argentino rara vez tiene la dicha (?) de que un jugador brasileño venga a nuestras tierras a demostrar lo que sabe. Es por eso que, de forma arbitraria, recordaré 5 jugadores brasileños que pasaron por nuestro fútbol.



    Baldosero rockstar

    murdock 242

    [Ahora se dedica a respaldar anímicamente a sus compañeros]

    Hace mucho, mucho tiempo hubo una propaganda de Nike que se desarrollaba en una playa en la que había varios jugadores emblemáticos o conocidos de la década del ‘90. En dicho comercial, los futbolistas hacían piruetas espectaculares o cosas así. Uno de ellos era Ibrahim Ba, actual jugador del AC Milan.

    En tiempos en que el Gusano Rodman era el rey de la NBA gracias a sus diabluras (?), el ver al francés (en realidad, senegalés) con su cabellera teñida de rubio me hizo, inmediatamente, relacionarlo con el ex de Carmen Electra. Con eso, pensé que iba a surgir una nueva estrella mediática en el mundo del deporte (?).

    Como Pablo Vitti, como el Piojo Manso, como Marianito (?) Messera, como Lucas Correa, como el pibe Rodas (?) -de Ñuls; Floyd: estaría bueno que nos traigas noticias del pibe maravilla que debutó a los 16 añitos- y como tantos otros: Ibrahim Ba fue una de las grandes promesas del fútbol internacional. Y como los jugadores mencionados, nunca se convirtió en realidad.

    ¿De que juega Ba? Parecía ser un volante por derecha con mucha vocación de ataque. Sin llegar a ser como el gran Jay Jay Okocha, le gustaba el firuleteo.
    Su nombre empezó a hacerse notar cuando jugaba para el Girondins de Bourdeaux -donde, actualmente, juega Cavenaghi-. En Burdeos jugó solamente una temporada pero fue suficiente para que el Milan pose sus ojos en él y se lo lleve para San Siro.

    ¿Y que pasó en Lombardía? Según dicen, la primer temporada de Ibrahim con la camiseta rossonera fue buena pero, luego, se vino la decadencia.
    Ya había sido internacional varias veces con la Selección francesa, pero su performance en el Milan no fue suficiente para que Aimé Jacquet (entrenador de la Selección) lo convoque para que dispute el Mundial del ‘98.
    Hasta el ‘99 -y creo que estoy siendo generoso (?)- duró la “Primavera de Ibrahim”. Después empezó a baldosear al mango y a convertirse en un verdadero trotamundos del fútbol: estuvo en el Bolton Wanderers (Incalaperra), luego en el Çaykur Rizespor (Turquía), después se fue al Djurgårdens IF (Suecia) pero no convenció a ningún vikingo (?) y se volvió a Italia para jugar en el AS Varese 1910 ¡¡¡de la Serie C2!!! donde estuvo una temporada y, finalmente, volvió al Milan.

    En ninguno de estos clubes colmó las expectativas que se generaron en torno a su figura. Regresó al equipo que, actualmente, dirige Carletto Ancelotti con intenciones de ponerse a punto para competir en la alta competencia aunque ya tenga 34 años y el tiempo que le quede para seguir jugando al fútbol se acorte cada vez más.